<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416</id><updated>2012-02-02T21:32:10.795+01:00</updated><category term='Con pólvora y magnolias - X. L. MÉNDEZ FERRIN'/><category term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><category term='Presentación'/><category term='Colaboraciones'/><category term='George Sand'/><category term='Pepe Cáccamo'/><category term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><category term='Best-Loved Yeats - W. B. YEATS'/><category term='Che la festa cominci NICCOLÒ AMMANITI'/><category term='Torcuato abandonado STEFANO BENNI'/><category term='Renèe Dunan'/><category term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><category term='E.E. Cummings'/><title type='text'>De traiciones y otros demonios</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-5549316535127891991</id><published>2012-01-06T22:30:00.000+01:00</published><updated>2012-01-06T22:33:36.941+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (XIII)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-EO9g9v2JvE0/TwXuRsaRq-I/AAAAAAAAF-s/jJQKDmVF7CM/s1600-h/01%252520coppi16%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="01 coppi16" border="0" alt="01 coppi16" src="http://lh6.ggpht.com/-S3Ipg4j9Y_I/TwXuSPC0TvI/AAAAAAAAF-w/axqVDgnvGqA/01%252520coppi16_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="413" height="292" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/b&gt;    &lt;br /&gt;&lt;b&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El Gran Pozzi&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquel año el gran Pozzi había ganado casi todo; en definitiva, no tenía adversarios. Algunas veces pedaleaba con una pierna sola; otras, para divertirse, saltaba del sillín, se escondía detrás de un árbol, cuando pasaba Bartoli saltaba sobre la rueda de atrás y se hacía llevar durante muchos kilómetros, después echaba a Bartoli de la bicicleta y llegaba solo a la meta. Venció la vuelta a Italia, a Francia, a Bélgica, a España, la Milán-Leningrado, la vuelta a los Vosgos y otras chucherías. Hasta que un día se enteró de que había una vuelta a Alemania, y se inscribió.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la vuelta a Alemania estaba también el famoso Girardoux. Medía más de dos metros, con un culo enorme, tanto que en lugar del sillín llevaba un sillón de barbero. Estaba completamente calvo, a excepción de una espesa mata de pelo roja que llevaba entrenzada y atada con alambre de espino. Tenía también unos bigotes tiesos, horizontales, durísimos y prensiles, con los cuales ensartaba y se metía en la boca la comida mientras corría. Comía una sopa típica de su región, Artois[1], a base de metano y capón hervido, y se tiraba unos eructos espantosos hacia atrás haciendo caer a quien lo seguía. Tenía también dos pies enormes; siempre que iba a atacar se inflaban y emitían un siniestro sonido de carillón. Entonces Girardoux enarcaba la espalda y con cuatro pedaladas desaparecía en las curvas: su potencia era tal que a menudo debía frenar en la subida para no salir de la carretera. El coche del equipo, que era un Bouillabaisse Balboux, o algo parecido, no conseguía nunca ir detrás de él. De esta manera, cuando pinchaba, Girardoux daba un golpe de riñones y seguía sólo sobre la rueda de atrás. Una vez pinchó las dos ruedas y venció igualmente saltando sobre el eje como un cangurito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando Pozzi supo que estaba también Girardoux, dijo una frase histórica: “Ahora se verá”, después cogió un inflador y le hizo un nudo. Cuando Girardoux lo supo, dijo: “¿Ah, sí?”, y cogió un inflador e hizo tres nudos. Entonces Pozzi dijo: “¿Esas tenemos, eh?”, cogió dos infladores e hizo una parrilla. Entonces Girardoux dijo: ¿Esas tenemos, uh?”, cogió cuatro infladores e hizo un retrato de perfil de D’Annunzio, a decir verdad poco parecido. Entonces Pozzi cogió al mecánico de Girardoux e hizo de él un inflador. Entonces Girardoux cogió al mecánico de Pozzi, que en cambio era muy listillo y no solo ni le tocó un pelo, sino que consiguió venderle por tres millones una casa decrépita en Milano Marítima. Los periódicos montaron rápido el asunto, y pronto alguien habló de rivalidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-n1sBanQNa_E/TwXuSn2LwqI/AAAAAAAAF-8/7m48u2HsciM/s1600-h/02%252520Mota%252520y%252520los%252520spaguetti%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="02 Mota y los spaguetti" border="0" alt="02 Mota y los spaguetti" src="http://lh5.ggpht.com/-d1kREarFCNE/TwXuT6KseaI/AAAAAAAAF_E/yaEav8VV2KY/02%252520Mota%252520y%252520los%252520spaguetti_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="402" height="300" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La espera del encuentro resultó frenética. Pozzi cogió para su equipo, el Zamponi, dos gregarios fortísimos, los hermanos Panozzo, que además de pedalear fortísimo eran excelentes porteadores de agua. Incluso, uno de los dos sabía hacer cócteles estupendos, y el otro era famoso porque una vez, en el Stelvio[2], había preparado una carbonara para ocho compañeros de fuga sin dejar de pedalear. Después estaba un tal Zuffoli, licenciado en medicina, que hacía masajes y operaba de apendicitis sin bajar de la bicicleta, y además había inventado una “bomba” formidable, de la que, no obstante, desconocía los efectos colaterales. De hecho, durante una etapa llana comenzó a cubrirse de espinas y fue abatido a disparos mientras intentaba comerse a un locutor belga. En el equipo estaba también Sambovazzi, el que lanzaba las escapadas y ladrillos a la cabeza de los que se adelantaban. Después estaba Bonignon, que era un véneto muy bueno cuyo cometido era rezar. Después estaba Frosio, que tenía una voz bellísima y en las etapas de montaña, cuando los españoles se fugaban, emitía agudos provocando ruinosas avalanchas. Fue uno de los mejores gregarios, hasta que los españoles empezaron a aficionarse a los termos de los San Bernardo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Girardoux tenía también él un equipo excelente: todos los ciclistas medían dos metros y tenían bigote, para entrenarse hacían carreras con el ascensor del Hotel Viena de Berlín, donde estaban alojados en el último piso, en los apartamentos reales, y causaban buena impresión entrando los doce en bicicleta y frac a través de la escalinata del comedor Toscanowsky.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Girardoux era un atleta muy diferente a Pozzi. Pozzi no bebía y no fumaba, Girardoux fumaba noventa cigarros al día y bebía como una alcantarilla. Pozzi era moderado y se iba a la cama cada noche a las nueve. Girardoux tenía seis amantes, una española, dos hermanas rusas, una cubana, una peruana y una gitana guapísima que había raptado durante una contrarreloj en Hungría. Se iba siempre a la cama después de las tres, y se presentaba por la mañana en la etapa con llamativos ropajes de seda color naranja y lila, bebiendo pernod. A veces dormitaba una horita en los primeros kilómetros, en una hamaca extendida entre las bicicletas de dos gregarios. Algunas veces salía solo al mediodía y después de diez minutos estaba ya con el grupo. Pozzi era modesto y sencillo; Girardoux sabía tocar ocho instrumentos, sabía escribir a máquina y hacer el sonido del erizo sorprendido robando. Pero los dos tenían un físico y una fuerza tremendos: Pozzi podía estar dos días sin respirar e hinchar un Zeppelin sin perder el aliento. El corazón de Girardoux latía tres veces al día, al mediodía, a las seis y a las nueve, y los pulmones tenían una capacidad de hasta ocho mil litros.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El día de la salida, en Berlín, había más de tres millones de personas. El káiser en persona fue al control, entró en el vestuario del equipo italiano, quiso ver la bicicleta de Pozzi y se quedó con un dedo entre los radios. Después fue al vestuario francés y habló media hora en alemán con Girardoux que, sin embargo, hablaba sólo francés y dijo cosas sin importancia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando Pozzi y Girardoux se vieron en la línea de meta, en principio se ignoraron. Después Pozzi inspiró profundamente y desde una distancia de veinticinco metros sopló e hizo volar el gorrito de Girardoux hasta la tribuna de honor. Entonces Girardoux sopló a su vez y tiró a Borzignon, a dos mecánicos y al coche del Zamponi contra el muro de una casa a doscientos metros. Rápidamente acudieron los soldados que metieron dos tapones de damajuana en la boca de los rivales que se enfrentaban amenazadoramente. &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-iKvBWjh6LPk/TwXuUfs9REI/AAAAAAAAF_I/5Tnq5t4jgCE/s1600-h/03%252520coppi%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="03 coppi" border="0" alt="03 coppi" src="http://lh5.ggpht.com/-ZC6MKrfMtsk/TwXuVJL73rI/AAAAAAAAF_Q/A_8UuvqPfZU/03%252520coppi_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="415" height="316" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;A las nueve, se dio la salida. La primera etapa llevaba de Berlín a Viena a través de los Cárpatos, con una distancia de mil doscientos ocho kilómetros. En efecto, teniendo en cuenta que estaban Pozzi y Girardoux, los organizadores habían programado una vuelta tremenda y llena de peligros. Nada más sonar el disparo de salida, Pozzi esprintó y Girardoux se le pegó detrás, limpiándose la nariz en el dorso de la camiseta del italiano para provocarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En las puertas de Berlín llevaban ya nueve minutos y treinta segundos sobre el pelotón, guiado por el alemán Krupfen que corría vestido de vikingo. Cerca de Frankfurt, Pozzi y Girardoux encontraron un paso a nivel cerrado, pero lo rompieron y siguieron adelante. Poco después los alcanzó Krupfen, que fue embestido por el Milano-Brennero y terminó en un vagón de emigrantes italianos, donde conoció a una napolitana con la que se casó y con la que montó una pizzería típica en Hamburgo. En el pelotón, italianos y franceses comenzaron enseguida a liarse a bofetadas, en Dusseldorf Pozzi ganó la meta volante. Los dos atacaron en los Cárpatos: Girardoux metió un 54 x 452, es decir, un cambio con el que hacía doscientos metros cada pedalada; Pozzi metió a su vez un 56 x 462, con el que avanzaba doscientos cincuenta metros de golpe. Girardoux puso un 0’8 a la francesa, por lo que cada pedalada equivalía a una vuelta turística completa a Pigalle. Pozzi metió un 48 uniforme, es decir un motorcito de la Morini.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A una altura de 3450 metros comenzó a nevar, y dos rayos golpearon el manillar de Pozzi, que se fundió. Pozzi siguió sin manos, pero Girardoux lo aventajó pronto en seis segundos. A 5800 metros la carretera se desmoronó, pero el francés sin dudar se encaramó al glaciar. A 7000 metros había seis metros de nieve, pero Girardoux continuó subiendo aunque el frío fuera ya insoportable. Pozzi despedazó dos zorros y se hizo un tres cuartos y un gorro peludo, pero cuando estaba punto de alcanzar al rival se precipitó en una grieta llena de vasos de papel y servilletas de picnic usadas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Giradoux, riendo burlonamente, llegó a la cima de la montaña y se lanzó hacia abajo con la bicicleta desde ocho mil metros, llegando ligero como una pluma sobre la punta del pie. Pero en la ebriedad del triunfo se había equivocado y se había lanzado hacia abajo por la vertiente rusa en vez de por la búlgara, y por tanto tuvo que volver arriba y rehacer toda la vuelta. Mientras tanto llegó Borzignon y se encontró a Pozzi que, enloquecido, se lanzaba pedaleando contra las paredes de la grieta; Borzignon se rasgó la camiseta, hizo una cuerda con ella y sacó a Pozzi. Pozzi y Girardoux se encontraron en la cima y se lanzaron juntos: pero Girardoux era más pesado y ganó por un segundo. Borzignon llegó tercero en calzoncillos. Cuarto debía llegar el francés Pellier, que sin embargo equivocó el salto y se estampó sobre el techo de un funicular. A tres horas y veintiséis minutos llegó una avalancha de nieve: dentro estaba el pelotón con cuarenta y tres corredores, un oso y tres monitores de esquí.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-u1-sikWTGFE/TwXuVaoYAzI/AAAAAAAAF_Y/9d1V4BCHanQ/s1600-h/04%252520274F068936314E8A256C304E8A256B%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="04 274F068936314E8A256C304E8A256B" border="0" alt="04 274F068936314E8A256C304E8A256B" src="http://lh6.ggpht.com/-9mciI_ovFR4/TwXuWF6418I/AAAAAAAAF_k/SQUfHmWxeNc/04%252520274F068936314E8A256C304E8A256B_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="363" height="457" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella noche en el clan francés hubo una gran fiesta, y Girardoux ofreció champán a todos. Los periódicos franceses sacaron ediciones extraordinarias y Girardoux fue llamado “La bestia humana”, “La cabra montesa del Artois”, “El rayo de la montaña”, “La excavadora transalpina” “El gran ánade de los Pirineos”. Pozzi, en cambio, se fue a la cama sin lavarse los dientes, meditando furioso la venganza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La mañana siguiente fue la segunda etapa, llamada “la diagonalona”, seis mil trescientos kilómetros de autopista de Lisboa a Leningrado. El pelotón se mantuvo compacto hasta los mil trescientos kilómetros: después, en el área de servicio Pavesi, Borzignon pidió adelantarse un poco para saludar a los suyos en Cattolica. Pozzi y Girardoux dieron el permiso y Borzignon partió como un obseso. Pocos minutos después en el pelotón comenzó a circular el rumor de que Borzignon era de Pordenone. Pozzi gritó: “¡Traidor!” y se lanzó en su persecución. Borzignon llevaba ya dos horas y media de ventaja, pero en pocas pedaladas fue alcanzado: lo amonestaron y le zurraron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces Girardoux empezó a hacer una carrera táctica. Dijo: “Bah, voy a dar una vueltecita”, y salió en Rimini norte. Pozzi, preocupadísimo, lo siguió muy de cerca. Girardoux, tranquilísimo, compró un helado y se puso a caminar por el paseo marítimo. Pozzi y tres gregarios lo siguieron pedaleando por la playa. Después Girardoux se metió en el mar en un patín acuático. En el clan italiano todos estaban muy preocupados por la maniobra del francés. Girardoux echó seis partidas en el &lt;i&gt;flipper&lt;/i&gt;, compró algunas postales y fue a ver a los delfines. Uno de los Panozzo lo siguió arrastrándose por el borde de la piscina, un delfín saltó y le dio un mordisco. A las ocho y media de la tarde el pelotón estaba a setecientos kilómetros de distancia, pero Giradoux no daba señales de impaciencia. Pozzi en cambio estaba nerviosísimo y de vez en cuando resoplaba provocando grandes remolinos en la carretera. A las diez Girardoux se presentó en el Mogambo e invitó a bailar a una alemana. Pozzi, escondido detrás de una palmera, lo vigilaba. Bailaron un buen rato, después Girardoux intentó estrujarla y se llevó un guantazo. Entonces invitó a otra alemana. Bailaron hasta medianoche. El pelotón mientras tanto estaba a treinta kilómetros de la meta. A las doce y media Girardoux y la alemana empezaron a hacerse carantoñas y Borzignon gimió excitadísimo. A la una salieron los dos tiernamente abrazados y se dirigieron hacia el hotel Mareverde. Pozzi los siguió y los vio entrar en la habitación mientras en Lisboa el pelotón entraba en la recta de llegada. Girardoux se quitó la camiseta y el gorrito: después, mientras la alemana iba al baño, se quitó los pantalones: miró un momento alrededor y raudo extrajo una bicicleta del bolsillo y salió como un rayo por la ventana. Pozzi gritó “¡Maldito!”, y se lanzó en su persecución.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-awDa0nnz9Ow/TwXuXGLo6II/AAAAAAAAF_o/do9cOu_DxSs/s1600-h/05%252520Campionissimo_pendiente%25255B7%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="05 Campionissimo_pendiente" border="0" alt="05 Campionissimo_pendiente" src="http://lh4.ggpht.com/-DykHRAyaAIE/TwXuXuWcgNI/AAAAAAAAF_0/EhFWDjY0bKw/05%252520Campionissimo_pendiente_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="432" height="291" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;En pocos segundos, cabeza con cabeza, recorrieron los ochocientos kilómetros de autopista dejando detrás de sí un silbido agudísimo y un fuerte olor a pólvora, y cayeron sobre el pelotón a doscientos metros de la llegada. En este momento, el gran esfuerzo y el helado riminés produjeron en el estómago de Girardoux una imprevista reacción química; de la boca del francés salió una columna de humo treinta y nueve metros de alta con aroma de pistacho, y él palideció y se paró a vomitar a dos metros de la meta: Pozzi ganó con dos segundos de ventaja, y ganó la malla rosa. Girardoux se derrumbó del dolor atravesando la meta con la lengua, que se había hinchado hasta alcanzar las dimensiones de un colchón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella noche, en el clan italiano hubo una gran fiesta, y Pozzi ofreció champán a todos. Salieron ediciones especiales de los periódicos franceses y Pozzi fue llamado “El águila de la llanura”, “El halcón de los peajes”, “El ángel de las autopistas” y “La experta pantera”. En el clan francés hubo cuatro suicidios y dos casos de gripe asiática. El viejo mecánico Rougeon, de ochenta y siete años, que con ochenta y dos montaba las bicicletas del equipo transalpino, se acercó a Girardoux con el rostro cansado y rugoso surcado por gruesas lágrimas, y con voz trémula por la conmoción le puso la mano en el hombro, dijo “Oh, Giru”, y le hurgó con un destornillador multiusos entre los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El viejo jefe Biroux reunió a su equipo y se estudió un plan diabólico para la noche. Se sabía que Pozzi era muy moderado, pero que por lo bajini le gustaban muchísimo dos cosas: las mujeres estrábicas y los rusticanos[3] amargos. Durante la noche mandarían a la habitación de Pozzi a una bailarina del Folies Bergères, la famosa Isabel la Estrábica, con un cesto de rusticanos. Sin duda Pozzi sería derrotado por el amor y por un cólico. Por supuesto el plan fue aprobado. Se llamó a Isabel la Estrábica, que era una hermosísima mujer de cabellos rojos, hija de una gitana polaca y del encargado de un concesionario Alfa Romeo de Mâcon. Era tan estrábica que la bolita negra del ojo derecho se había puesto en el globo izquierdo, y viceversa, de tal forma que tenía los ojos perfectamente normales. Pero Pozzi, que era un entendido, ciertamente no se dejaría engañar por las apariencias. Isabel acudió ante el jefe, hizo una bellísima danza gitana y preguntó qué se quería de ella. El jefe se lo explicó e Isabel dijo que lo haría de buen grado por Francia y por seis millones. Al decir esto, pasó la bolita negra del derecho al izquierdo y viceversa. De hecho cuando hablaba de dinero le sucedían a menudo estos fenómenos extraños. Alguna vez las dos pupilas acababan en el mismo ojo y en el otro no quedaba más que el blanco, o aparecía un anuncio de soda Perrier.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El gregario Barzac fue a robar un cesto de rusticanos amarguísimos a un campesino que lo llenó de perdigonazos de sal. Isabel se fue, vestida de campesina y con el cestito, y Girardoux, satisfecho, volvió a su habitación .&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero, sorpresa de las sorpresas, el clan italiano no se había quedado mano sobre mano, y en su habitación, Girardoux encontró una negra con la cabeza en forma de pera y un cesto de &lt;i&gt;bombolonis&lt;/i&gt;[4], las dos únicas cosas a las que no sabía resistirse. Y enseguida se lanzó a una orgía desenfrenada. Los compañeros oyeron un ruido infernal proveniente de la habitación del campeón, pero pensaron que era un ataque de pavor nocturno, que sufría habitualmente, y se durmieron. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras tanto Isabel se personó delante de la habitación de Pozzi, donde estaban de guardia Borzignon y Panozzo, y los derribó con dos golpes de kung-fu, en el que era experta. A continuación, se presentó en toda su belleza a Pozzi, que estaba durmiendo abrazado a un osito de trapo de dos metros, que era su juguete preferido desde la más tierna infancia. Pozzi se despertó y sus ojos tuvieron un resplandor: se abalanzó sobre los rusticanos y sólo seis horas después, saciado, se abandonó sobre la cama fumando un cigarrillo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la mañana siguiente Girardoux se presentó en la salida cubierto de crema hasta la cabeza, y con la nariz completamente obturada por el azúcar. Pozzi en cambio fue atado a la bicicleta con cuatro tirantes porque no se tenía en pie a causa de los dolores de barriga. La etapa era de tres mil kilómetros, e incluía entre otras cosas la Maiella[5] , los Andes, el Mac Kinley[6], el glacial de Jungfrau[7], la travesía del Gobi[8] y un examen de cultura general.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/---jJlBSaQV4/TwXuYjTrMTI/AAAAAAAAF_4/SVo5qfLLbz8/s1600-h/06%252520coppi20mountainsgl8%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="06 coppi20mountainsgl8" border="0" alt="06 coppi20mountainsgl8" src="http://lh6.ggpht.com/-VDBXIa5nO-Y/TwXuZAIU4NI/AAAAAAAAGAA/NDag7aTBXf8/06%252520coppi20mountainsgl8_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="431" height="308" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pozzi y Girardoux, a los mil kilómetros, llevaban seis días de desventaja: a los dos mil un mes y medio. Borzignon llegó a Nueva York el primero, saludado por diez millones de personas entusiastas, ganó la etapa y la vuelta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pozzi y Girardoux no llegaron aquel año, ni el siguiente. Al tercer año el encargado del cronómetro dijo: “Voy a decir en casa que voy a tardar”, y desapareció. Los periódicos hablaron de ello un poco. Alguno decía que los dos se habían equivocado de carretera y se habían caído por un barranco cerca de Moscú. Otros, en cambio, que habían montado una discoteca en las montañas de los Abruzzos y se habían arruinado. Otros dijeron que Pozzi había huido a América y vivía en las alcantarillas donde había fundado una secta secreta vudú, y dos portorriqueños aseguraron que lo habían visto aparecer, envejecido y con una larga barba, en un váter de Manhattan. Girardoux en cambio había cambiado de sexo en Casablanca y se había convertido en una santa. Después de algunos años, sin embargo, nadie se acordó más de ellos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo el viejo mecánico de Girardoux, Rougeon, esperó sentado en el borde de la carretera otros nueve años a su pupilo con el destornillador multiusos en mano, admirable ejemplo de fidelidad. Hace diez años, en aquel lugar de la carretera se construyó un edificio residencial de nueve pisos. Después de muchas consultas, se decidió dejar a Rougeon en su sitio, y de hecho, hasta hace tres años, quien quería ver al mecánico de Girardoux, podía ir a la planta baja del edificio donde, protegidos por un panel de vidrio, había tres metros cuadrados de la vieja carretera y Rougeon sentado encima de un pequeño pilar. Hasta que, hace tres años, una mañana a las 8’30 Rougeon dijo: “Bueno, esto ya me está tocando las pelotas”, se levantó y se fue. Nada más salir del edificio acabó debajo de un autobús. Tenía ciento catorce años. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya no hay hombres así. Y tampoco como Pozzi y Girardoux. Dios sabe donde están.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;[1] Región del norte de Francia.&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[2] Valle que divide los Alpes occidentales de los meridionales.&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[3] Rábanos&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[4] Especie de buñuelos.&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[5] Parque Nacional de los Abruzzos.&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[6] Pico más alto de los EEUU con 6194 m sobre el nivel del mar.&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[7] Pico más alto del macizo montañoso que lleva su nombre. Suiza&lt;/i&gt;   &lt;br /&gt;&lt;i&gt;[8] Desierto situado entre Mongolia y China.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-5549316535127891991?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/5549316535127891991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=5549316535127891991&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5549316535127891991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5549316535127891991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2012/01/bar-sport-xiii.html' title='Bar Sport (XIII)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-S3Ipg4j9Y_I/TwXuSPC0TvI/AAAAAAAAF-w/axqVDgnvGqA/s72-c/01%252520coppi16_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-5393779068377302569</id><published>2011-11-18T20:40:00.002+01:00</published><updated>2012-01-05T18:06:27.191+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (XII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-r8dp4VxuThw/TsaY5s_ZM2I/AAAAAAAAF5I/jLknLJxIdKI/s1600/tr3.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: center; margin: 0px auto 10px; width: 376px; display: block; height: 400px; cursor: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676392497444107106" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-r8dp4VxuThw/TsaY5s_ZM2I/AAAAAAAAF5I/jLknLJxIdKI/s400/tr3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p style="text-align: center" class="MsoTitle"&gt;&lt;b&gt;&lt;font style="line-height: 20px; color: rgb(68,68,68); font-weight: normal" class="Apple-style-span" size="15"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;b&gt;   &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/b&gt;       &lt;br /&gt;&lt;b&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="4"&gt;El abuelo del bar&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;font color="#660066"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;  &lt;p&gt;El abuelo del bar, cuando entras, está siempre de espaldas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mira la televisión. Normalmente la televisión está apagada, pero él mira de todas formas y ríe.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Eso quiere decir que está completamente ido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No importa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo del bar lleva siempre chaqueta y corbata. La corbata es un poco vieja: con los años se ha puesto dura como el hielo debido a las manchas de salsa y toscano&lt;a href="#_ftn1_3966" name="_ftnref1_3966"&gt;[1]&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando el abuelo camina, la corbata emite el típico sonido de hojalata.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algún que otro abuelo, cuando lo asalta un malhechor, se quita la corbata del cuello y lo apuñala. Sólo atracan a los abuelos que llevan pajarita.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dentro del abuelo está el toscano. Un toscano de abuelo es como un iceberg: la superficie visible es sólo un cuarto: el resto está dentro de la boca del abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A veces el abuelo fuma con la boca cerrada: la presencia del toscano se revela sólo por el pestazo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un toscano no se apaga nunca. Puede estar en el bolsillo incluso dos días. Cuando el abuelo lo saca del bolsillo, le da una chupada y se reenciende.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo del bar está lleno de ingenuidad y de catarro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De vez en cuando, entre las mesas, se oye un rumor característico: KKKRRROOOAAARRRKKK. Es el gargajeo del abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En ese momento, los parroquianos más avispados se ponen a salvo detrás del mostrador, o sobre los árboles.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El gargajeo es como el trueno. Es una advertencia. Llegará el rayo: el escupitajo del abuelo. Cuatro abuelos gargajeando hacen más ruido que la salida del gran premio de Monza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero esto no es nada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo, después del gargajeo, mira alrededor. Mira dónde escupir. Después lanza. El dueño del bar llora.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A las cinco el abuelo enciende la televisión y mira la Tv para los niños. Le gusta muchísimo, aunque a menudo no entiende.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El resto, en realidad, lo odia. Todo. Del Carrusel&lt;a href="#_ftn2_3966" name="_ftnref2_3966"&gt;[2]&lt;/a&gt; al Telediario.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo mira la televisión y profiere terribles amenazas. Insulta a los presentadores y grita a las locutoras de continuidad&lt;a href="#_ftn3_3966" name="_ftnref3_3966"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Algunas veces parece incluso que va a vomitar. Pero si la televisión se pone con rayas, enloquece.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Empieza a hablar de conjura. Se levanta. Gira todos los botones y termina casi siempre por desenchufarla con un pie. Muerde a cualquiera que intente acercarse al televisor. Sólo el electricista puede estar cerca. Le hace dos caricias, lo calma y arregla el televisor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;el abuelo vuelve a sentarse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y comienza a refunfuñar&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;de nuevo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo odia todas las discusiones de deporte. Cuando nota que se avecina una, eleva el volumen al máximo, y se pone a medio metro del aparato.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si alguien le dice cualquier cosa, se finge sordo. En realidad, si alguien mastica chicle al fondo, él se gira y le manda parar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El abuelo odia sobre todo dos cosas: los helados y a Merckx.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los helados porque es muy goloso, pero no consigue nunca comer uno sin acabar con el palito en la mano y el resto precipitado en la bragueta. Asegura que las marcas no hacen helados, sino máquinas diabólicas para ensuciar a los abuelos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su sueño sería un helado que caminase solo&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;hacia su boca.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Odia a Merckx porque no quiere que se lo&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;compare con Pozzi. Apenas oye la palabra Merckx enseña los dientes en una mueca agresiva. Después dice: “¡Pero qué Merckx! En mis tiempos sí que había corredores”.&lt;/p&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref1_3966" name="_ftn1_3966"&gt;[1]&lt;/a&gt; &lt;em&gt;Cigarro puro.&lt;/em&gt;    &lt;br /&gt;&lt;a href="#_ftnref2_3966" name="_ftn2_3966"&gt;[2]&lt;/a&gt; &lt;em&gt;Programa de televisión italiano que se emitió en la primera cadena de la RAI desde 1957 hasta 1977. El espacio se caracterizaba por la emisión de&lt;/em&gt; sketches &lt;em&gt;protagonizados por actores o personajes animados que concluían con la promoción de un producto, y fue el primer espacio publicitario en la historia de la televisión italiana.&lt;/em&gt;    &lt;br /&gt;&lt;a href="#_ftnref2_3966" name="_ftn2_3966"&gt;[3]&lt;/a&gt; &lt;em&gt;Locutoras de televisión que presentaban los programas que iban a emitir a continuación.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-5393779068377302569?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/5393779068377302569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=5393779068377302569&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5393779068377302569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5393779068377302569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/11/bar-sport-xii.html' title='Bar Sport (XII)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-r8dp4VxuThw/TsaY5s_ZM2I/AAAAAAAAF5I/jLknLJxIdKI/s72-c/tr3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7261438626775556817</id><published>2011-11-08T17:59:00.001+01:00</published><updated>2011-11-08T17:59:13.335+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (XI)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-_WJuB0hT2-Y/TrlfyoR8UvI/AAAAAAAAMtE/JHXZy0xLgGI/s1600-h/bartender%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="bartender" border="0" alt="bartender" src="http://lh5.ggpht.com/-5IOLkZURfuc/TrlfzW3KxcI/AAAAAAAAMtI/gjIgVXEcwFA/bartender_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="372" height="292" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;span style="font-size: 130%"&gt;&lt;span style="font-size: 130%"&gt;&lt;font size="4"&gt;Ceniciento&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Érase una vez un bar como es debido.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En las mesas como es debido se sentaba gente como es debido, bebiendo enormes vasos de algo verde con una rodaja de naranja. Los rostros los tenían bronceados, las chaquetas les sentaban bien, había un buen perfume a loción de afeitar, sales de baño y carteras de piel de cocodrilo. Los camareros tenían la chaqueta blanca, patillas bien cortadas y una sonrisa luminosa, aunque manteniendo las distancias. Se llamaban Toni, Rufus y Luis.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La única nota discordante, en este bar como es debido, era un camarerito pequeño y modesto, que provenía de Trapani y se llamaba Antonio Ceniciento. Ceniciento no llevaba la chaqueta blanca, sólo un delantal mugriento con la inscripción &lt;i&gt;Margarina Gradina&lt;/i&gt;, sandalias en los pies y en la cabeza un gorro de papel de estraza. Por su miserable aspecto, el dueño del bar, Ottavio, no quería que se mostrase ante los clientes. “Ceniciento”, le decía, “tú eres pinche. No puedes hacer de camarero, no tienes presencia. Pon los palillos en las aceitunas. Pon el salmón en los canapés. Desatasca el desagüe. Lava las cucharillas”, etcétera. Ceniciento, que era muy bueno, hacía todo lo que se le decía por 35.000 liras al mes, dos platos de pasta al día y un colchón detrás de las cajas de cerveza. Trabajaba contento y cantaba &lt;i&gt;Core ingrato&lt;/i&gt; con una bonita voz de tenor, y al oírlo todos los gorriones y golondrinas volaban encantados y le dejaban una limosna.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Toni, Rufus y Luis le tomaban un poco el pelo, y se divertían salpicándolo con el sifón de selz y arrancándole el pelo de las cejas, que tenía negras y juntas, para cubrir los claros de sus propios bigotes. Pero Ceniciento se dejaba hacer. Es más, quería mucho a Toni, Rufus y Luis, porque eran elegantes y sabían llevar muchos vasos entre los dedos. Ah, cuánto hubiese deseado verter él también una coca-cola sin hacer tanta espuma en el vaso de aquel señor, y llevar una hermosa chaqueta blanca con el bolsillo lleno de tapones. Pero la voz de Ottavio lo despertaba de su sueño.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-XkuA_NyGhYU/Trlfz2jQxlI/AAAAAAAAMtU/Ow9_fa12rMI/s1600-h/ratas%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="ratas" border="0" alt="ratas" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/-bybyHqVrlek/Trlf04wInBI/AAAAAAAAMtY/iXp4A2Dzw7w/ratas_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="208" height="139" /&gt;&lt;/a&gt; Ceniciento tenía sólo tres amigos, con los que compartía el trastero de las cajas de cerveza. Dos eran ratoncitos, de esos que frecuentan los cubos de basura. Eran ratoncitos muy graciosos. Uno se llamaba Cavicchi, pesaba venticinco kilos y le echaba una mano en el trabajo pesado. El otro se llamaba Emanuele, era un ratón muy instruido y estudiaba para ser conejillo de indias y colocarse en la Facultad de Biología. Con ellos Ceniciento pasaba largas horas hablando de fútbol y de mujeres, con la cabeza dentro de un agujero en la pared.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El otro amigo de Ceniciento era el programa Tres-uno Tres-uno, que escuchaba todos los días en la radio y que lo conmovía hasta las lágrimas. Por la noche soñaba con&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;Cavallina&lt;a href="#_ftn1_7937" name="_ftnref1_7937"&gt;[1]&lt;/a&gt; que lo tenía sobre sus rodillas y le contaba bellísimas historias.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un hermoso día, en el bar como es debido, se organizó un cóctel de esmoquin, con barbacoa, servicio de asado, perritos calientes, whisky and sour y después una escapada a la bolera. Estaba toda la crema de la ciudad, con una guinda en todo lo alto. La guinda era la princesa Sperelli, hija del Rey del acero y de la Reina del hierro, con un abuelo magnate del estaño, una hermana cuadrada como una caja fuerte y un hermano delgado como un clavo. La princesa Sperelli tenía dieciséis años, un rostro angélico y a sus espaldas una licenciatura en lengua y nueve abortos. Lo había tenido todo en la vida, pero se aburría. Los mejores partidos de la ciudad se postraban a sus pies, pero ella los rechazaba. En aquel cóctel la princesa elegiría al hombre de su vida. Por esto, toda la ciudad estaba en efervescencia, en sastrerías, peluquerías y saunas no cabía un alfiler, las lámparas de cuarzo zumbaban, los masajistas masajeaban y se repasaba el francés.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así pues, aquella noche había una gran agitación en el bar como es debido. Ottavio brincaba aquí y allá repartiendo ceniceros, Toni se peinaba las patillas, Rufus se rizaba el bigote con el cuchillo de la mantequilla, Luis se abrillantaba la cabeza con gelatina de Mermelada de Sevilla&lt;a href="#_ftn2_7937" name="_ftnref2_7937"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Ceniciento espiaba los preparativos oculto por tres pisos de platos, mientras Cavicchi le pasaba el Vim. ¡Ah, suspiró, si pudiera servir las mesas!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Te he escuchado”, gritó inmediatamente Ottavio. “¡Por lo que más quieras, no te dejes ver, qué imagen daré! ¡Métete dentro de la cámara frigorífica!” Y lo encerró tras los jamones. Ceniciento fue realmente bueno cuando escuchó el estruendo de las Honda que llegaban, las joyas que resplandoreaban, las rachas de Guerlain que llenaban el aire, y risotadas, y &lt;i&gt;Quando calienta el sol&lt;a href="#_ftn3_7937" name="_ftnref3_7937"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. Entonces una lágrima cayó sobre sus cejas congeladas, porque Ceniciento se había acostumbrado a llorar hacia arriba para no manchar el suelo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y he aquí que sucedió lo increíble. La radio se encendió sola, como por encanto, y la voz de Cavallina dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Se ha dirigido a nosotros un camarero de Trapani, Antonio Ceniciento. Es un caso muy humano. Ceniciento, ¿me escuchas?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Sí, señor”, dijo Ceniciento, emocionado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Él, si no me equivoco, tiene un gran deseo. Servir las mesas en el cóctel Sperelli”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Sí, señor”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Tenemos aquí, en calidad de experto, al presidente de la Asociación Nacional de Camareros, Torelli. Le cedo el micrófono”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Me escucha, Ceniciento”, dijo el presidente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Sí, señor”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¿Dónde se encuentra ahora?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“En la cámara frigorífica”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-0qDqXsx2J-8/Trlf1akGOiI/AAAAAAAAMtg/kyzyS39hhYc/s1600-h/Navy_Sprite_Boy%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Navy_Sprite_Boy" border="0" alt="Navy_Sprite_Boy" align="right" src="http://lh4.ggpht.com/-ns5nzezXdCU/Trlf2DhGM1I/AAAAAAAAMto/rccEW9ww_cc/Navy_Sprite_Boy_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="254" height="336" /&gt;&lt;/a&gt; “Bien. Diga tres veces: todo va mejor con Coca-Cola, cierre los ojos y cuente hasta diez”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Sí, señor”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Uno, dos, tres, cuatro…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¿Ya, Ceniciento?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ceniciento abrió los ojos y… ¡prodigio! A sus pies un esmoquin de raso azul, donado por los lectores del “Radiocorriere”, y Cavicchi y Emanuel transformados en conejillos pitilleras.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Gracias, gracias, señor”, dijo Ceniciento. Pero la radio, siempre como por encanto, transmitía el boletín de las mareas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El cóctel estaba en su apogeo, pero Ottavio no estaba contento. La princesa Sperelli no tomaba nada. En vano revoloteaban Luis, Rufus y Toni como mariposas alrededor de su mesa. La bella había comido apenas media aceituna, y de mala gana. Pidió un vaso de agua mineral, bebió un sorbo y dijo que tenía demasiado gas. Le trajeron otro, pero dijo que tenía poco gas. Ottavio lloraba desesperado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Fue en aquel momento cuando, en el fondo de la sala, apareció Ceniciento, azul, lindo e impecable. Un murmullo recorrió la sala.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¿Quién es ese maître?”, dijeron los señores como es debido en voz baja. “No lo habíamos visto”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Qué porte, qué estilo!”, dijeron las señoras como es debido. “Tiene que ser inglés”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ceniciento se acercó a la mesa de la Sperelli. En una mano tenía un simple vaso de agua y en la otra una copa llena de burbujas. “¿Cuántas cucharillas, mademoiselle?, preguntó Ceniciento. “Dos, gracias”, dijo la princesita iluminándose; y tragó el agua mineral bajo la mirada atónita de los presentes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Esto es servicio”, dijo el Rey del acero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Parbleu”, repitieron todos los presentes, muchos de ellos con la boca llena.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Poco después la princesita cogió una cuchara y, entre el estupor general, se puso a golpear el vaso gritando: “¡Camarero, camarero!”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ceniciento surgió de entre las mesas y dijo: “¿Qué desea?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-pM5C_SPieVk/Trlf24yByZI/AAAAAAAAMt0/6Dw-Qkh1_4M/s1600-h/schuman%252520adentro3%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="schuman adentro3" border="0" alt="schuman adentro3" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-_Un8FPgqGaw/Trlf3kzXTyI/AAAAAAAAMt8/WffIoNopoqY/schuman%252520adentro3_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="215" height="335" /&gt;&lt;/a&gt;“Seis bocadillos de jamón York”, dijo la Sperelli.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Pero qué ocurre! ¿Está loca?”, bufó el Rey del acero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Déjala, déjala”, dijo la Reina del hierro, que se las sabía todas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A partir de ese momento, la princesa y Ceniciento fueron inseparables durante toda la noche. Él le cortó piña, la aconsejó con el champán, le quitó las manchas de una manga. Ella reía, bromeaba, bebía y comía como un búfalo. Al final, se la escuchó soltar un eructo y ordenar conejo en escabeche.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Pero bueno!”, dijo el Rey del acero, “¡basta! ¡Valiente imagen estamos dando!”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Son unos chiquillos, son unos chiquillos”, dijo la Reina del hierro, que se las sabía todas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Quiero un cocido de alubias”, gritó la Sperelli en ese instante, entre la indignación general.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Detente, detente”, dijo Ottavio, pero Ceniciento estaba ya en su puesto con un plato humeante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Alubias a medianoche”, observó la Reina del hierro. “Querida, ¿por qué no te controlas un poco…?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Medianoche!”, dijo Ceniciento, y palideció. “¡Tengo que echar la quiniela!”. Se dio la vuelta y desapareció driblando las mesas como si fueran defensas “¡Camarero, el Parmigianino”, gritó la Sperelli. “¿Dónde va?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero Ceniciento pedaleaba ya a toda velocidad hacia el bar de la estación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Se ha ido!”, estalló en lágrimas la Sperelli, y le tiró el cocido a la cara al presidente del tribunal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Pero ¿quién es ese maître? ¿Por qué no le trae el Parmigianino a mi niña?”, dijo el Rey del acero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Porque el cocido de alubias necesita aceite”, dijo la Reina del hierro, que se las sabía todas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero la princesita Sperelli lloraba y lloraba, y las lágrimas y el rimmel fluían por el suelo. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“¡Un millón para el que encuentre a ese maître!”, gritaba el Rey del acero. “¡Dos millones! ¡Tres millones! ¡Todas mis fundiciones!”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Qué escándalo”, decían los señores como es debido, “un maître que deja de servir, y nadie sabe quién es, ni de dónde viene”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces la Reina del hierro, que se las sabía todas, dijo: “¡Hay un pelo en el cocido!”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Es suyo, es suyo”, gritaron todos, “es del camarero misterioso”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Es un pelo increíblemente graso, retorcido, rizado y sucio”, dijo Alexander, el peluquero de divas. “Así sólo hay uno entre un millón”. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Es mío, es mío”, dijeron Toni, Rufus y Luis, y fueron inmediatamente acusados de falsedad por muchos de los presentes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Rey del acero se fue al sindicato, consiguió una lista de camareros, repasó tres mil fichas, pero ninguno tenía el cabello del tipo que buscaba. Ceniciento, que por no haber cotizado no aparecía en la lista, habría así continuado lavando platos hasta su muerte, cantando &lt;i&gt;Core ingrato&lt;/i&gt; y siendo forofo del Nápoles.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero el destino ayudó a los dos jóvenes. El Maserati de la Sperelli atropelló a Ceniciento mientras entregaba a domicilio un pastel. “¡Es él!”, gritó la Sperelli al verlo bajo las ruedas. Lo curó amorosamente, y luego lo contrató por 120.000 al mes más la Seguridad Social. Lo puso a trabajar con dos mayordomos somalíes, una nodriza friulana y un cocinero francés. Y juntos vivieron felices y contentos, Ceniciento aparte.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref1_7937" name="_ftn1_7937"&gt;&lt;em&gt;[1]&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; Paolo Cavallina era el locutor del programa 3131.      &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="#_ftnref2_7937" name="_ftn2_7937"&gt;&lt;em&gt;[2]&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; Mermelada de naranja amarga.      &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="#_ftnref3_7937" name="_ftn3_7937"&gt;&lt;em&gt;[3]&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; Tal cual en el original.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7261438626775556817?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7261438626775556817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7261438626775556817&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7261438626775556817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7261438626775556817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/11/bar-sport-xi.html' title='Bar Sport (XI)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-5IOLkZURfuc/TrlfzW3KxcI/AAAAAAAAMtI/gjIgVXEcwFA/s72-c/bartender_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-662241872003626262</id><published>2011-10-24T20:25:00.001+02:00</published><updated>2011-11-08T17:23:59.676+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (X)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2qabJx_kVQs/TpxM1cPM4TI/AAAAAAAAFz0/p3m4DWLVGD4/s1600/DSC07768.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: center; margin: 0px auto 10px; width: 300px; display: block; height: 400px; cursor: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664486912321970482" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-2qabJx_kVQs/TpxM1cPM4TI/AAAAAAAAFz0/p3m4DWLVGD4/s400/DSC07768.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;br /&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 0px"&gt;&lt;span style="font-size: 130%"&gt;&lt;span style="font-size: 130%"&gt;&lt;font size="4"&gt;El Chaval&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El apoyo del dueño del bar es el Chaval, o el chico del bar, llamado también chico de los recados. El Chaval tiene una bonita cara rosácea bombardeada de granos y vive en simbiosis con su bicicleta, la bicicleta del Chaval.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con ella el Chaval se lanza como un halcón sobre todos los sitios de la ciudad, adelanta a los autobuses en marcha, aterroriza a los perros y ahuyenta a los vigilantes. El Chaval, al andar en bicicleta, tiene una serie de reglas fijas:&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;a) Está totalmente prohibido poner las manos en el manillar. No sólo cuando se tienen las manos ocupadas con una bandeja de tazas, termos y panecillos&lt;b&gt;, &lt;/b&gt;sino en cualquier otra ocasión.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;b) La forma de pedalear del Chaval debe ser balanceante, o sea, la bicicleta debe oscilar de izquierda a derecha y viceversa, rozando el suelo, de modo que en un radio de veinte metros no se interpongan obstáculos vivientes.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;c) Se cae siempre, y sólo sobre las rodillas, cualquiera que sea la dinámica del accidente. Esto crea la famosa rodilla de Chaval, uno de los problemas de la medicina moderna. Dicha rodilla consiste en un archipiélago de costras y costrones que se regenera constantemente.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;d) Mientras pedalea, el Chaval canta.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;e) El camino normal del Chaval está constituido por: aceras, portones, zaguanes, jardines, soportales. La carretera es evitada cuidadosamente, por peligrosa y porque las mujeres están cerradas dentro de los coches y se ven peor.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;Todo esto lleva aparejado, naturalmente, que el Chaval sea odiado por vigilantes, peatones y hombres de bien.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;¿Cómo se convierte uno en Chaval? Se convierte uno en Chaval porque&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;no se tienen ganas de estudiar. Algunos dejan la escuela y hacen de vicedirector en la empresa del abuelo. Otros se dedican a hacer bolsos y cinturones. Otros incluso se hacen pasar un pequeño estipendio mensual, se inscriben en Arquitectura y se marchan al Gargano&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftn1_7360" name="_ftnref1_7360"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;b&gt;.&lt;/b&gt; Otros, inexplicablemente, prefieren convertirse en Chaval. Hay quien habla de vocación, otros de razones sociales.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sea como fuere, uno no se convierte en Chaval de un día para otro.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;CÓMO SE CONVIERTE UNO EN CHAVAL&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="text-align: center; margin: 0px auto 10px; width: 400px; display: block; height: 400px; cursor: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664485938445975634" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-r5uNK1F7vg8/TpxL8wREgFI/AAAAAAAAFzo/M8XuzFlviKE/s400/robert-doisneau-le-baiser-de-l-5c-hotel-de-ville-paris-1950.jpg" /&gt;El pequeño Masotti, el primer día de escuela, no lloraba como hacía el resto de los niños. Comía&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;membrillo y miraba alrededor. Lloraban, en cambio, los Masotti padres, porque era el día con el que soñaban desde hacía años. El pequeño Masotti fue colocado&lt;b&gt; &lt;/b&gt;con otros muchos niños negros y otras muchas&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;niñas blancas. El director, un hombre de mirada severa y maneras bruscas, los vio desfilar a todos por delante sin decir ni una palabra. Cuando pasó Masotti lo paró, y le dijo: “Tú, ajústate el nudo” e hizo el ademán de tocarlo. El pequeño Masotti sacó del mandilón negro una patita seca llena de guijarros de haberse caído de la bicicleta y golpeó al director en la entrepierna. Comenzó así la carrera escolar&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;del pequeño Masotti.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El pequeño Masotti era hijo único de dos Masotti. Masotti padre era camionero y llevaba pescado congelado arriba y abajo por la autopista. Salmonetes japoneses, merluza de Hong Kong y un rodaballo de Cattolica haciendo guardia. Conducía toda la noche con la única compañía de un paquete de Nacionales y una foto en color de Ava Gardner, con un autógrafo falso hecho por su mujer. Nunca había tenido accidentes, si exceptuamos la destrucción de un Montagrill Pavesi en 1968 y una caída en el Po gracias a la cual los pescadores de la zona estuvieron pescando sepias durante muchos años. Ganaba lo necesario para no morir de hambre, pero soñaba para su hijo un futuro diferente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Masotti madre hacía cortinas de flores con una máquina de coser a pedales, el casco&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;en la cabeza y una camiseta del Legnano&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftn2_7360" name="_ftnref2_7360"&gt;[&lt;/a&gt;2] para no estropear los vestidos. Las vendía a los asilos o a los camioneros amigos del marido, por lo que hacía también de decoradora. Cogía un viejo tres ejes y lo convertía en un chalet suizo, con jarroncitos de flores, fundas con conejitos, tapetitos y, a petición, una lamparita de noche en el retrovisor. También ella soñaba para su hijo un futuro diferente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se decidió que el pequeño Masotti se licenciaría y sería abogado. Fue educado con buenos cocidos y, por consejo de los amigos del bar, con juegos que desarrollaban la inteligencia, como la batalla naval y el mecano. Pero el pequeño Masotti no se reveló ni genial ni más adelantado de los de su edad. Sus acorazados se hundían como galletas, y la única cosa que consiguió hacer con el mecano fue un metro articulado de sastre. No leía a Kant, no tenía oído para la música, si se le ponía el lápiz en la mano dibujaba siempre la misma cosa, una patata, y después se dormía. Es todavía un niño, saldrá adelante, decían los Masotti padres, pero estaban un poco preocupados. Masotti padre lo atiborraba de fósforo, y de vez en cuando robaba algún que otro quintal de merluza congelada de la carga y obligaba a p. M. (pequeño Masotti) a comerlo a la merienda. P. M no protestaba, se metía el pescado en la boca y se iba a jugar debajo del camión.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El primer boletín de notas de Masotti estuvo lleno de 1, con un 3 en gimnasia. El maestro dijo que el chico, se veía a la legua, estaba desganado, no atendía, y pasaba el tiempo tallando con un cortaplumas. Ya había destrozado su pupitre esculpiéndole dos zuecos holandeses y un bate de béisbol, y tenía que apoyar los codos en la parte del compañero. Las astillas de madera constituían un peligro mortal para la clase, porque salían como proyectiles. Era capaz de hacer despegar, en un día, hasta doscientos aviones de papel, algunos de los cuales quedaban en el aire hasta diez minutos oscureciendo la visibilidad. Sus dictados pesaban como empanadillas fritas y rezumaban tinta y sudor. Las aes le ocupaban un folio y tenía que pararse desencajado a mitad de la curva.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Enseguida lo suspendieron.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Masotti padre, del cabreo, se marchó y anduvo de Bologna a Taranto en tres horas, de peaje a peaje, tanto fue así que el camión se recalentó y llegó a su destino con una gigantesca carga de fritura, cuyo olor apetitoso fue percibido en toda la ciudad de los dos mares&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftn3_7360" name="_ftnref3_7360"&gt;[&lt;/a&gt;3]. La Masotti madre no dijo nada, continuó pedaleando en la máquina de coser, pero con el aire triste de quien no puede seguir en la subida al grupo de cabeza. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El p. M. tuvo que repetir con el profesor Manicardi, magnífico ejemplo de estudioso, que lo ató a la silla y le leyó durante nueve horas a Leopardi, todos los días, durante tres meses. El pequeño Masotti aprendió de memoria la mitad de &lt;i&gt;El infinito, &lt;/i&gt;después se duchó y se olvidó de todo. Lo suspendieron también al año siguiente, y al siguiente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces Masotti padre le dijo que si no se ponía a estudiar no le daría de comer. El p. M. se dio por aludido. Todas las noches se oía su voz repetir: “Si un campesino tiene nueve manzanas y vende la mitad…” Estudió durante un mes, esparciendo grandes cantidades de manzanas sobre la mesa y contactando con todos los campesinos de la zona. Finalmente propuso como solución diez manzanas y media y un pagaré de melones en tres plazos. Lo volvieron a suspender.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Masotti padre se resignó. Envejecido y con los neumáticos deshinchados, sin fuerza siquiera para tocar el claxon, empezó a girar en redondo en la circunvalación sin querer ver a nadie. Los amigos le tiraban al vuelo bocadillos y periódicos por la ventanilla, y una vez al mes una prostituta ex trapecista de circo se lanzaba desde un Leoncino&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftn4_7360" name="_ftnref4_7360"&gt;[&lt;/a&gt;4] en marcha para hacerle compañía. La Masotti madre, vieja y encanecida, había dejado de pedalear y entrenaba un equipo de monjas que hacían calzoncillos para presos. El pequeño Masotti, que tenía ya diecinueve años y pesaba alrededor de un quintal, iba a la escuela con su mandiloncito que le cubría hasta la mitad del tórax, y la cartera con el viejo lápiz de siempre, una especie de colilla invisible a simple vista, que tenía que llevar a afilar a un orfebre. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Fue adelante, hasta que el dinero se acabó. Un día el pequeño Masotti abrió la cartera y no encontró la merienda de siempre, un bocadillo con un mero. Aquella tarde no volvió a casa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al día siguiente, con las primeras luces del alba, se presentó en el bar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Había nacido un Chaval.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftnref1_7360" name="_ftn1_7360"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt;[1]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt; Macizo montañoso al este de Italia.        &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftnref2_7360" name="_ftn2_7360"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt;[2]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt; Equipo de fútbol italiano.        &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftnref3_7360" name="_ftn3_7360"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt;[3]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt; Taranto, ciudad que se encuentra entre el Adriático y el Mediterráneo.        &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6067445978986239416&amp;amp;postID=662241872003626262#_ftnref4_7360" name="_ftn4_7360"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt;[4]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;em&gt; Pequeño camión.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-662241872003626262?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/662241872003626262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=662241872003626262&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/662241872003626262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/662241872003626262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/10/bar-sport-x.html' title='Bar Sport (X)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-2qabJx_kVQs/TpxM1cPM4TI/AAAAAAAAFz0/p3m4DWLVGD4/s72-c/DSC07768.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2158032585194302181</id><published>2011-10-01T21:03:00.001+02:00</published><updated>2011-10-01T21:03:47.746+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Best-Loved Yeats - W. B. YEATS'/><title type='text'>El niño robado, de W. B. Yeats</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-2rvQef_hIKM/TodkDXy3QgI/AAAAAAAAMlA/YZU1Tsbh0Hs/s1600-h/Best-Loved%252520Yeats%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Best-Loved Yeats" border="0" alt="Best-Loved Yeats" src="http://lh3.ggpht.com/-pe8qC59UPH8/TodkDhK5DXI/AAAAAAAAMlE/kqoUJ-YemLo/Best-Loved%252520Yeats_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="192" height="286" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#000080"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#000080"&gt;&lt;em&gt;Del libro&lt;/em&gt; Best-Loved Yeats&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;font color="#004080"&gt;seleccionado por Mairéad Ashe Fitzgerald&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;The O’Brien Press, Dublin 2010&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El niño robado&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;de William Butler Yeats&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Donde en el lago se sumergen    &lt;br /&gt;los altos rocosos del bosque de Sleuth,     &lt;br /&gt;reposa una frondosa isla     &lt;br /&gt;donde las garzas aleteantes despiertan     &lt;br /&gt;a las soñolientas ratas de agua:     &lt;br /&gt;allí hemos ocultado nuestras cubas encantadas,     &lt;br /&gt;llenas de bayas     &lt;br /&gt;y de las más rojas cerezas robadas.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;¡Márchate, oh niño humano! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;a las aguas y a la tierra &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;de la mano de un hada, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;pues el llanto llena el mundo más de lo que puedes entender.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Donde la onda de luz lunar enciende    &lt;br /&gt;las tenues arenas grises con su brillo,     &lt;br /&gt;lejos, en el lejano Rosses     &lt;br /&gt;toda la noche bailamos,     &lt;br /&gt;tejiendo antiguas danzas,     &lt;br /&gt;enlazando manos y enlazando miradas     &lt;br /&gt;hasta que la luna alza el vuelo;     &lt;br /&gt;de un lado a otro brincamos     &lt;br /&gt;y cazamos las vagas burbujas,     &lt;br /&gt;mientras lleno está el mundo de problemas     &lt;br /&gt;y ansioso está en su sueño.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;¡Márchate, oh niño humano! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;a las aguas y a la tierra &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;de la mano de un hada, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;pues el llanto llena el mundo más de lo que puedes entender.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Donde el agua errante mana    &lt;br /&gt;desde las colinas sobre Glen-Car,     &lt;br /&gt;en las charcas entre la corriente     &lt;br /&gt;que apenas podrían bañar una estrella,     &lt;br /&gt;buscamos las adormiladas truchas     &lt;br /&gt;y susurrando en sus oídos     &lt;br /&gt;les cedemos inquietos sueños;     &lt;br /&gt;asomándonos dulcemente desde     &lt;br /&gt;helechos que dejan caer sus lágrimas     &lt;br /&gt;sobre los arroyos nuevos.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;¡Márchate, oh niño humano! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;a las aguas y a la tierra &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;de la mano de un hada, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;pues el llanto llena el mundo más de lo que puedes entender.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lejos se va con nosotros,    &lt;br /&gt;el de ojos solemnes:     &lt;br /&gt;nunca más oirá el mugido     &lt;br /&gt;de los terneros en la cálida ladera     &lt;br /&gt;ni la caldera en la hornilla     &lt;br /&gt;cantar paz dentro de su pecho,     &lt;br /&gt;ni verá la inquieta cola de los ratones     &lt;br /&gt;alrededor del arca de la harina de avena.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Porque se viene, el niño humano, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;a las aguas y a la tierra &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;de la mano de un hada, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;desde el mundo que lleno está de llanto más de lo que puede entender.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-_ELDbyUEyEc/TodkEDtG48I/AAAAAAAAMlI/MuGMyrx9fW4/s1600-h/yeats%2525202%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="yeats 2" border="0" alt="yeats 2" src="http://lh5.ggpht.com/-3-43S8KvOAM/TodkEkBjqhI/AAAAAAAAMlM/-pXjZKNm7u4/yeats%2525202_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="331" height="419" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;The Stolen Child&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;by William Butler Yeats&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Where dips the rocky highland    &lt;br /&gt;Of Sleuth Wood in the lake,     &lt;br /&gt;There lies a leafy island     &lt;br /&gt;Where flapping herons wake     &lt;br /&gt;The drowsy water-rats:     &lt;br /&gt;There we've hid our faery vats,     &lt;br /&gt;Full of berries     &lt;br /&gt;And of reddest stolen cherries.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Come away, O human child! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;To the waters and the wild &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;With a faery, hand in hand, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;For the world's more full of weeping than you can understand.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Where the wave of moonlight glosses    &lt;br /&gt;The dim grey sands with light,     &lt;br /&gt;Far off by furthest Rosses     &lt;br /&gt;We foot it all the night,     &lt;br /&gt;Weaving olden dances,     &lt;br /&gt;Mingling hands and mingling glances     &lt;br /&gt;Till the moon has taken flight;     &lt;br /&gt;To and fro we leap     &lt;br /&gt;And chase the frothy bubbles,     &lt;br /&gt;While the world is full of troubles     &lt;br /&gt;And is anxious in its sleep.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Come away, O human child! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;To the waters and the wild &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;With a faery, hand in hand, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;For the world's more full of weeping than you can understand.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Where the wandering water gushes    &lt;br /&gt;From the hills above Glen-Car,     &lt;br /&gt;In pools among the rushes     &lt;br /&gt;That scarce could bathe a star,     &lt;br /&gt;We seek for slumbering trout     &lt;br /&gt;And whispering in their ears     &lt;br /&gt;Give them unquiet dreams;     &lt;br /&gt;Leaning softly out     &lt;br /&gt;From ferns that drop their tears     &lt;br /&gt;Over the young streams.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Come away, O human child! &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;To the waters and the wild &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;With a faery, hand in hand, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;For the world's more full of weeping than you can understand.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Away with us he's going,    &lt;br /&gt;The solemn-eyed:     &lt;br /&gt;He'll hear no more the lowing     &lt;br /&gt;Of the calves on the warm hillside     &lt;br /&gt;Or the kettle on the hob     &lt;br /&gt;Sing peace into his breast,     &lt;br /&gt;Or see the brown mice bob     &lt;br /&gt;Round and round the oatmeal-chest.     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;For he comes, the human child, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;To the waters and the wild &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;With a faery, hand in hand, &lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;From a world more full of weeping than he can understand.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2158032585194302181?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2158032585194302181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2158032585194302181&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2158032585194302181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2158032585194302181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/10/el-nino-robado-de-w-b-yeats.html' title='El niño robado, de W. B. Yeats'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-pe8qC59UPH8/TodkDhK5DXI/AAAAAAAAMlE/kqoUJ-YemLo/s72-c/Best-Loved%252520Yeats_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-4131613315820704221</id><published>2011-09-23T20:09:00.001+02:00</published><updated>2011-09-25T00:13:39.069+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (IX)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="4"&gt;El crío de los helados&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-7m7_3MXQE0A/TnzLSAp4KdI/AAAAAAAAMkg/UNQFOFxy8WE/s1600-h/amidi%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" border="0" alt="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://lh5.ggpht.com/-kwTQxHZo_uw/TnzLSfoboHI/AAAAAAAAMkk/Sko25amUQUw/amidi_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="375" height="222" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Este personaje, aparentemente inofensivo, es uno de los más temidos por los camareros. De metro y veinte de altura, con gafas y cara de chimpancé, está sin embargo dotado de una excepcional vitalidad. Aparece en el bar con la mirada perdida: se acerca al mostrador con cien liras en la mano y se agarra desesperadamente al borde. El camarero casi nunca lo ve y sigue sirviendo al resto de clientes. Si el niño es muy tímido espera hasta la hora de cerrar, y a veces el camarero lo encuentra, casi dormido, con las cien liras en la mano, justo cuando va a barrer el suelo. Si sólo es normalmente tímido, empieza a golpear con las cien liras sobre el mostrador con obsesionante regularidad. Si el camarero no lo advierte, entonces empieza a emitir voces como ehu, oah, oh. Al final se cabrea y se va de allí sin comprar el helado, profiriendo terribles amenazas. A menudo escribe frases anatómicas sobre el congelador.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-en6flxwoFsQ/TnzLTXYPbeI/AAAAAAAAMko/qa11q_q4jb8/s1600-h/images%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="images" border="0" alt="images" src="http://lh5.ggpht.com/-AwdOp_AdFNI/TnzLT-z9BaI/AAAAAAAAMks/6huIrNKPERc/images_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="408" height="167" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Si el niño es un niño listo, se va con rapidez al congelador de los helados, lo abre y mete la cabeza, los hombros y la mitad del cuerpo. Si el camarero no se da cuenta de ello a tiempo, el niño lo primero que hace es comerse&lt;strong&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;todo el hielo. Luego aparta todos los helados para encontrar el suyo. Entonces el camarero le cae encima y tontamente le pregunta qué es lo que quiere. En este punto el niño le pedirá un helado de nombre absurdo, como Bananazo, Antártido, Naranjicrema, Baden-Baden, cuya existencia el camarero ignora. Éste busca entre todos los tipos de helado metiendo la cabeza en el congelador, y cada vez sale con un helado monstruoso lleno de colmenas y colores con forma de oveja o de ambulancia. El niño los observa serio uno por uno, y todas las veces dice: “Ése no es”. Terminado el examen, el camarero tiene una fiebre de caballo porque andar arriba y abajo por el congelador le ha provocado una bronconeumonía fulminante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-C_e2IukRjcQ/TnzLUo2CapI/AAAAAAAAMkw/NG3dj0EoM8Y/s1600-h/5386937591_593ef65c1a_o%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 5px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="5386937591_593ef65c1a_o" border="0" alt="5386937591_593ef65c1a_o" align="right" src="http://lh3.ggpht.com/-p7Oh1nCza2k/TnzLVBy6crI/AAAAAAAAMk0/ZAhQVBGXdkg/5386937591_593ef65c1a_o_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="244" height="207" /&gt;&lt;/a&gt; El camarero se desincrusta el hielo del pelo y mira con odio al niño, que dice: “Entonces quiero un cucurucho”. El niño pregunta por los veintisiete sabores de la carta, y escoge veinticinco. El camarero, ya en poder del enemigo, se deja guiar dócilmente y amontona más de medio metro de helado. Cuando se acaba el helado, el niño dice: “No ha puesto&lt;strong&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;el turroncito al ron”, el camarero dice: “Sí”, el crío: “No”, y entonces no tiene más remedio que repasar la montaña de helados de principio a fin, darse cuenta de que el niño tenía razón y volver a ponerlo todo en su sitio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En este momento el niño sale con siete mil liras de helado, poniendo en la mano del camarero cien liras pegajosas y sudadas, con pinta de falsas. Apenas sale del bar, el niño muerde el helado, que cae &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-rYCrz9ylsYs/TnzLVvmUroI/AAAAAAAAMk4/6zy7iVs2QqI/s1600-h/ni%2525C3%2525B1o%252520helado%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="niño helado" border="0" alt="niño helado" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-aUlUe-3Ndzg/TnzLW1frtqI/AAAAAAAAMk8/w6rsoEbPigE/ni%2525C3%2525B1o%252520helado_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="140" height="183" /&gt;&lt;/a&gt;al suelo con el ruido de un suicida que se tira de un tercero. El niño llora como un desesperado. El camarero también llora. Luego le vuelve a preparar otro helado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El niño sale y se come el helado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;O el niño sale y se le vuelve a caer el helado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y así sucesivamente.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-4131613315820704221?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/4131613315820704221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=4131613315820704221&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4131613315820704221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4131613315820704221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/09/bar-sport-ix.html' title='Bar Sport (IX)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-kwTQxHZo_uw/TnzLSfoboHI/AAAAAAAAMkk/Sko25amUQUw/s72-c/amidi_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-439667726654697817</id><published>2011-09-18T02:16:00.001+02:00</published><updated>2011-09-18T18:34:20.311+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (VIII)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Traducción del libro &lt;i&gt;Bar Sport&lt;/i&gt;, de Stefano Benni&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="4"&gt;Bovinelli-arreglatodo&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-5kGHkXzXpp8/TnYdibH7x7I/AAAAAAAAMjs/eZbKCNhADIQ/s1600-h/bovinelli%2525202%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; margin: 5px 10px 0px 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="bovinelli 2" border="0" alt="bovinelli 2" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/-2xrqwr4EyOk/TnYdi4GPYBI/AAAAAAAAMjw/REeRAa57o50/bovinelli%2525202_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="163" height="318" /&gt;&lt;/a&gt; En la tarjeta de visita está escrito &lt;i&gt;Bovinelli-arreglatodo&lt;/i&gt;, y es verdad: Bovinelli sabe hacer de todo. La primera vez que se presentó en el bar, preguntó si alguien tenía zapatos para ponerles suelas nuevas, ruedas que vulcanizar o bicicletas que reparar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Claro que sí”, dijo el abogado Brega entre carcajadas, “y ¿qué más?”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Incluso jardines que cuidar, vino que trasegar o paredes que encalar”, dijo serio Bovinelli.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Yo tengo el pelo un poco largo”, dijo Muzzi.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Esa misma tarde a las nueve sonó el timbre de la casa de Muzzi, y se presentó Bovinelli con una toalla y la maquinilla. Peló a Muzzi, arregló la muñeca de su hija que ya no decía mamá, le quitó las pulgas al perro y al salir le puso aceite a la cancela. Así empezó la carrera de Bovinelli.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bovinelli andaba con una furgoneta de madera llena de herramientas: tenía de todo, desde el martillo a la escalera articulada. Empezaba desde el fondo de la calle, a las ocho de la mañana. Una casa cada vez. Nada era imposible para Bovinelli. Se bajaba, vestido con su mono azul, con el metro de madera en el bolsillo y un cigarrillo Nazionale en la boca. Escuchaba el problema, volvía a su furgoneta y regresaba con algún taladro increíble, o una tulipa, o una llave inglesa de locomotora, o una pieza del motor de un incinerador, y procedía. Cada intervención, doscientas liras, cualquiera que fuese la especialidad. Tenía dos manitas de cirujano: frente a ellas claudicaban los transistores y las calderas. Justo hasta el viernes por la tarde.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El viernes por la tarde, a las ocho en punto, Bovinelli aparcaba la furgoneta delante del bar, se quitaba el mono, se lavaba las manos en la fuente y luego se sentaba. A las ocho y doce minutos estaba ya tranquilamente borracho. En tres días, todo lo que había ganado en la semana se invertía en vino. Durante tres días no era posible comunicarse con él, ni hablarle. Todo lo más, se podía cantar con él. Cuando el bar cerraba, caminaba dando vueltas por la ciudad. Andaba toda la noche sonriendo satisfecho. El lunes por la mañana, a las ocho, perfectamente sobrio, reemprendía el trabajo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sucedió una vez que en sábado por la noche reventó el tubo del fregadero en casa de Lasagna. Lasagna, que se había ido a jugar al póker con su mujer y dos muertos&lt;a href="#_ftn1_6885" name="_ftnref1_6885"&gt;[1]&lt;/a&gt;, se encontró con el agua hasta la rodilla y los niños flotando agarrados a la mesita de noche. “Ayuda”, gritó, y despertó a todo el edificio. Comenzaron las escenas de pánico. Cuando la situación se despejó, Lasagna, en pijama por el corredor, dijo: “Llamad a Bovinelli”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Bovinelli" border="0" alt="Bovinelli" src="http://lh3.ggpht.com/-yaCtvcJ7oKY/TnU4ZW4kXMI/AAAAAAAAMjo/n4FXEKRTve0/Bovinelli_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="456" height="307" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fueron en un instante al bar. Bovinelli estaba sentado en su rincón, ante un despliege de botellas vacías colocadas como bolos, y cantaba en voz baja el manisero.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Bovinelli, hay una inundación”, dijo Ferrari tirándole de un brazo. “Tienes que venir enseguida”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bovinelli sonrió y lo invitó a beber.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“¡Bovinelli, los niños se ahogan! ¡El edificio está lleno de agua! ¡Los cimientos peligran!”, lo apremió Muzzi tirándole de la chaqueta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“El doctor Bovinelli no está de servicio”, balbuceó Bovinelli, y volvió a beber.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al final lo llevaron en brazos hasta el lugar del desastre. Un metro de agua por todos lados. Ya estaban allí los bomberos con un tubo de seis metros y la bomba de agua.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Llega Bovinelli”, dijo el jefe de bomberos. Canceló las operaciones e hizo apartarse a todos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bovinelli soltó un eructo y se tendió en el suelo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo levantaron, pero no quería saber nada. Dijo que estaba fuera de su horario. Entonces Lasagna tuvo una idea y dijo: “¡Bovinelli, al agua está llenando la bodega!”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A Bovinelli se le encendió un fogonazo en el ojo apagado y dijo: “¿Entra agua en el vino?”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Sí”, dijeron todos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“¿Se están mezclando?”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Sí, Bovinelli, como lo oyes”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces Bovinelli se levantó, hizo en zig-zag tres kilómetros y veinte metros hasta la furgoneta aparcada ante el bar, y volvió con un desatascador doble tamaño elefante.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“¿Qué haces” preguntó Lasagna. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“El beso de Bovinelli”, dijo él, se taponó la nariz con los dedos y desapareció bajo el agua manteniendo la respiración.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pasaron diez minutos. Todos estaban muy preocupados cuando se oyó un plop gigantesco. El beso de Bovinelli, o sea la ventosa del desatascador que actuaba. El agua, como por encanto, desapareció, y se esfumó tranquilamente por la alcantarilla. Bovinelli la guiaba con grandes ademanes de la mano, como un guardia urbano.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Bravo Bovinelli”, dijeron los presentes, apretándose a su alrededor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“Lo he hecho sólo por el vino”, precisó él, y se volvió al bar, a continuar donde lo había dejado.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref1_6885" name="_ftn1_6885"&gt;[1]&lt;/a&gt; Comparsas [N. del T.]&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-439667726654697817?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/439667726654697817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=439667726654697817&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/439667726654697817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/439667726654697817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/09/bar-sport-viii.html' title='Bar Sport (VIII)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-2xrqwr4EyOk/TnYdi4GPYBI/AAAAAAAAMjw/REeRAa57o50/s72-c/bovinelli%2525202_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6637703190906371515</id><published>2011-08-25T18:40:00.005+02:00</published><updated>2011-08-27T19:32:47.246+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (VII)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-c0C7TCEzpjM/TlkpzSyOjdI/AAAAAAAAFoo/XFcpfhC17Ew/s1600-h/Bar%252520Sport%25255B4%25255D.gif"&gt;&lt;img style="display: inline" title="Bar Sport" alt="Bar Sport" src="http://lh3.ggpht.com/-scpzUYgoVUk/Tlkp0-VeCuI/AAAAAAAAFos/LUgsX_t46WQ/Bar%252520Sport_thumb%25255B2%25255D.gif?imgmax=800" width="351" height="195" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div&gt;   &lt;br /&gt;    &lt;h4 align="center"&gt;&lt;font size="+0"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;Traducción del libro &lt;/font&gt;&lt;i&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;Bar Sport&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;, de Stefano Benni&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;font color="#000000"&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;          &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size="+0"&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;    &lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#000000"&gt;El cartel&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;     &lt;br /&gt;    &lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;El cartel de BAR SPORT era muy bonito, y el dueño del bar, Antonio el Onassis, había pagado por él sesenta mil liras en el lejano 65. Aquel día era lunes. El día anterior, el electricista&lt;b&gt;&amp;#160;&lt;font style="font-weight: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;font class="Apple-style-span"&gt;había ido a Florencia en su Motom, a ver al equipo del Bolonia&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;. &lt;/b&gt;En las rampas de Pian del Voglio una tormenta de nieve que caía horizontal. Después de varios kilómetros se le agarrotaron&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;los brazos debido al frío. No quiso renunciar y siguió, tomando las curvas con el peso de la cabeza. Teniendo en cuenta que tenía &lt;font size="+0"&gt;una&lt;/font&gt; cabeza muy grande y equilibrada llegó bien hasta el kilómetro 86; después, en un túnel, chocó con la cabeza contra el muro y se cayó del&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;viaducto. Oyó el partido por la radio en el hueco de un roble y después telefoneó a los bomberos. El lunes, sin embargo, tenía una fuerte migraña, y treinta y nueve de fiebre. En definitiva, a montar el cartel vino su hijo Amos, llamado el Alcornoque&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;porque tenía la cabeza todavía más grande que el padre y con menos peso específico.&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;&amp;#160;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;Alcornoque se manifestó y dijo: me ocupo yo. Parpadeó, cogió un destornillador y montó la letra B. De pronto el semáforo del cruce emitió un sonido continuado y voló en pedazos. En ese mismo tiempo saltó por los aires el televisor y la máquina del café comenzó a destellar en verde. Entonces Alcornoque cogió un cable y se lo metió en el bolsillo, después arrancó dos o tres resistencias y montó la A. Al mediodía había montado BAR entero; bajó de la escalera y fue a comer. Durante su ausencia la letra B comenzó a vibrar y después despegó en vertical dejando tras de sí una estela de neón azul. La A y la R, en cambio, se fundieron en un bloque de cierta belleza. Al mismo tiempo que esto sucedía los televisores del edificio comenzaron a cubrirse de abejas&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt; &lt;/b&gt;y a emitir lamentos. Alcornoque volvió y dijo que era un contacto. Subió a la escalera pero, abotargado después de la comida, cayó, llevándose detrás muchos metros de &lt;font size="+0"&gt;cable&lt;/font&gt;, tanto que el trolebús se encontró suspendido en el aire.&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;A las cuatro y media montó BAR PSOTR, con tres letras intermitentes y dos fundidas. Además consiguió interceptar todas las comunicaciones de la policía y una conversación entre radioaficionados que se ponían de acuerdo para intercambiarse la mujer. A las siete había montado&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;font size="+0"&gt;BRA&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;SPORKT, y a pesar de que insistió en que la K no le quedaba mal, tuvo que desmontar todo. Hacia la noche montó un BAR SPORT que se iluminaba muy bien, pero telefonearon del Ayuntamiento porque las luces de la circunvalación estaban intermitentes desde hacía una hora, y se habían producido&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;ya ochenta embotellamientos. Entonces Alcornoque arrancó otros tres cables y el cartel se apagó. En compensación&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;se encendió una pila que tenía en el bolsillo. Finalmente a las tres el cartel estaba completo, sin efectos colaterales. Se fueron todos a dormir, y el cartel se apagó de nuevo. Y durante un mes se apagó regularmente a las siete y media, para reencenderse puntual al alba. Bovinelli-arreglatodo, implicado en una supervisión después de la marcha de Alcornoque, tuvo que&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;rendirse; y todos los electricistas interesados dijeron que era un caso misterioso e inexplicable. Fue llamado incluso un electricista alemán de primera, Frannenberg, que se había ocupado de la iluminación del Reichstag, y estaba considerado un verdadero artista en el tema. Frannenberg estuvo tres días y tres noches en el nudo de cables e interruptores, examinándolo todo con un endoscopio. El cuarto día alzó la cabeza y dijo “Was is knupf”, que quería decir “Aquí hay un gran follón”, se limpió las manos en el mono&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;y se fue, presentando una factura de ocho mil marcos.&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;       &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;Por consejo de su mujer, Antonio hizo venir entonces desde Tremoli a una bruja de los Abruzzos experta en rayas del televisor. La bruja pasó tres veces el pendulito sobre el cartel, bailó y después dijo que había que esperar hasta medianoche y rociar&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;agua y aceite santo sobre el cartel, pero&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;teniendo la precaución de dejar un camión rojo con plumas de búho y veinte tipos distintos de grano a cien pasos. A medianoche se roció&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;el agua y todos quedaron&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;contentos: milagrosamente el cartel se reencendió, mientras la bruja con el camión de grano enfilaba ya la autopista hacia Pescara.&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;       &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;El cartel funcionó un mes con el siguiente horario: de 5 a 7: BR SPT. La A y la OR se encendían a las siete y cuarto, cuando pasaba esto se apagaban las otras. Desde las 7 hasta las 8 quedaba encendida sólo la B; después dos horas de oscuridad total. Desde las 10, variaciones intermitentes de las dos R, en rosa y violeta. Desde las 11, todo encendido pero al revés. Después una hora de BAR ORT y, en las noches más cálidas, un documental sobre los castores.&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;       &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;    &lt;div style="text-align: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;Hasta que un día un cliente del bar se&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;trajo a un primo siciliano, que se había convertido en millonario en América haciendo de pateador de electrodomésticos. El primo miró el cartel, se escupió en las manos y lanzó un enorme golpetazo&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;contra la B: el cartel se encendió regularmente. Todo el bar estalló en un aplauso: se pasó el sombrero y se recogieron seis mil liras, que el siciliano rechazó desdeñosamente. Tres meses después llegó, en carta remitida por la Chicago Magic Kick, una factura de mil dólares.&lt;/font&gt;&lt;/div&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6637703190906371515?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6637703190906371515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6637703190906371515&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6637703190906371515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6637703190906371515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/08/bar-sport-vii.html' title='Bar Sport (VII)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-scpzUYgoVUk/Tlkp0-VeCuI/AAAAAAAAFos/LUgsX_t46WQ/s72-c/Bar%252520Sport_thumb%25255B2%25255D.gif?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6816401705259007620</id><published>2011-07-29T18:00:00.000+02:00</published><updated>2011-07-29T18:15:31.862+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (VI)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-leWr_QMimxg/Ti8MsFbWIcI/AAAAAAAAFWU/AuXjIQIumGE/s1600/graduadas_a_os_60.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 263px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-leWr_QMimxg/Ti8MsFbWIcI/AAAAAAAAFWU/AuXjIQIumGE/s400/graduadas_a_os_60.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633735610374431170" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt;tab-stops:241.0pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="line-height: 20px;  color: rgb(68, 68, 68); font-size:15px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h4 align="center"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Traducción del libro &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Bar Sport&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;, de Stefano Benni&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;El profesor&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt;tab-stops:241.0pt"&gt;El profesor Piscopo era un señor distinguido, con una hermosa barba entrecana y los bigotes &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;aglio, olio e peperoncino&lt;span style="color:green;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Cuando en su bello acento napolitano contaba con el mismo énfasis el suicidio de Séneca o la caída de Savoldi&lt;span style="color:green;"&gt;**&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt; &lt;/b&gt;, dentro del bar no se oía una mosca. “Lo ha dicho el profesor” era una frase que zanjaba cualquier discusión. Sus divagaciones sobre la naturaleza del alma humana y sobre el significado de la existencia eran escuchadas con gran atención y al final todos, puesto que no habían entendido casi nada, ponían cara triste y se daban grandes golpes en los hombros diciendo “Valor, amigo mío, qué se le va a hacer” y lanzaban grandes suspiros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Pero más que como experto en filosofía, el profesor era muy estimado como experto en traseros femeninos. Cuando en el bar entraba una señora bien dotada y se encendían las discusiones, enseguida alguien lo cortaba y decía: “Ahora preguntemos al profesor”. Se colocaba al profesor en una silla en dirección al objetivo, él se ponía las gafas, examinaba y de vez en cuando se tocaba la barba y murmuraba “Veamos, veamos”. Por último levantaba la cabeza y declaraba en voz alta. “Carnoso, equilibrado, bien armado. Seis y medio”, o: “Miguelangelesco, abundante&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;, de gran efecto plástico. Siete y medio”, o bien: “Sobrio, nervioso, pero no exento de gracia. Seis justito”. Todos asentían admirados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;El profesor era amable y cortés, pero una cosa lo enfurecía: los errores en el italiano. Si alguien le decía: “¿Puedo ofrecernos un café?” respondía tajante: “Estudia la gramática y vuelve a ofrecérmelo en octubre”. Una vez se quedó encerrado en el ascensor durante tres horas con Ciccio, el chico de los recados del bar, que seguía diciéndole: “¿Quién sabe si alguno venga a sacarnos? ¿Y si probásemos que gritásemos? Cuando lo sacaron fuera, el profesor era presa de una grave crisis histérica, y tuvo que estar en cama dos semanas a base de sémola y libros de Pirandello.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Enseñaba filosofía en el Cavalcanti, el instituto más elegante de la ciudad, donde los bedeles estaban vestidos con librea&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;, &lt;/b&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;y en lugar del cuarto de hora de recreo había un breve cóctel con traje de etiqueta. Por el día era un enseñante intachable: por la noche, en cambio, vagaba por la ciudad con el sombrero calado sobre los ojos en busca de amor mercenario. Se decía que le gustaba hacerse atar a la cama, mientras la compañera ocasional escribía sobre una pizarra “Buenos y malos”, y debajo de “malos” su nombre, profesor Antonio María Piscopo. Entonces el profesor enloquecía de placer y empezaba a gritar. “Sí,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;soy muy malo, soy malísimo”, mientras se hacía dar varazos en los dedos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Pero a pesar de este pequeño vicio, estaba bien considerado. A menudo aparecía en el bar algo achispado, declamando la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Jerusalén Liberada&lt;/i&gt; o cantando canciones napolitanas. Si alguien le decía: “Profesor, hemos empinado un poco el codo”, él&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;lo miraba severamente a los ojos y decía: “No estoy borracho. Estoy ligeramente eufórico por la ingestión de pequeñas cantidades etílicas. Además, ¿qué es un borracho?”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hyw_BaIGjwk/Ti8MelAOhHI/AAAAAAAAFWE/RtvOlhGclrM/s1600/img-box_002.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/-hyw_BaIGjwk/Ti8MelAOhHI/AAAAAAAAFWE/RtvOlhGclrM/s400/img-box_002.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633735378332451954" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 193px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hyw_BaIGjwk/Ti8MelAOhHI/AAAAAAAAFWE/RtvOlhGclrM/s1600/img-box_002.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm; margin-bottom:0cm;margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:center; text-indent:25.5pt;line-height:16.0pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;QUÉ ES UN BORRACHO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;h2 style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Divagaciones filosóficas del profesor Piscopo&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“Coged a una persona cualquiera, vertedle dentro seis o siete litros de cerveza, y haréis de él un borracho”, decía Schopenhauer a los alumnos de su curso de Pesimismo en la Universidad de Jena. Era una frase que el Maestro repetía a menudo, y los alumnos se preguntaban cada vez si su profesor era muy profundo o estaba muy borracho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;En realidad, Schopenhauer quería decir que cada uno de nosotros es un borracho en potencia. Naturalmente, estando borracho, necesitaba el parangón de la cerveza para dar una idea de la ebriedad. Si hubiera estado sobrio, hubiera usado otros términos, y no se habría tumbado en la silla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;En realidad, solía preguntarse a menudo el filósofo, ¿qué es un borracho? Y, pienso, cualquiera de vosotros se habrá hecho alguna vez la misma pregunta. No es, evidentemente, uno que bebe. Todos bebemos. No es ni siquiera uno que bebe mucho. Los camellos beben mucho, pero nunca he visto ninguno al que hayan pillado frente a un bar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Schopenhauer, por ejemplo, daba esta definición de borracho: “Un borracho es aquella persona que después de haber bebido mucho vino, o cerveza, o bebidas alcohólicas, al final del día ve dos camareros detrás de la barra”. En realidad, es una definición equivocada, como le hizo notar Hobbes. Si por ejemplo en el mostrador del bar sirven marido y mujer, es decir, dos camareros, ¿todos los parroquianos del bar deben considerarse borrachos? Evidentemente no. Por tanto la definición exacta, según Hobbes, es la siguiente: “Un borracho es aquella persona que después de haber bebido mucho vino, cerveza y melaza, al final del día ve el doble de camareros que veía antes de beber”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Aparte del hecho de que Hobbes, como habréis notado, ha incluido la palabra “melaza” en lugar de bebidas alcohólicas, y esto no es ontológicamente correcto, porque corresponde a un gusto subjetivo, no se ve cómo esta definición puede ser tenida por buena. “De hecho”, critica Schopenhauer, “la teoría&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;del doble es absurda. Pongamos por caso que al principio, cuando el futuro borracho comienza a beber, en el mostrador esté sólo el marido, y que la mujer esté limpiando la trastienda. Al final del día el borracho no verá marido+marido: sino dos maridos y dos mujeres; esto es, cuatro veces el número inicial. Por otro lado, una persona que va al bar a divertirse, no puede ponerse a contar el número de camareros todo el rato para estar seguro de que se da cuenta de cuándo está borracho”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;La crítica de Schopenhauer es muy feroz, cierto, pero &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;in re ipsa &lt;/i&gt;incontestable, al menos en este punto.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“Hobbes”, prosigue Schopenhauer, “puede continuar en su vana búsqueda de una definición matemática de la esencia de la ebriedad. En realidad, él es un bebedor de melaza y como tal debería limitarse a hablar de libros para niños. De todas formas, si se puede intentar una definición del borracho, yo sugeriría ésta: “Borracho es aquella persona que, después de haber bebido mucho vino, o cerveza o bebidas alcohólicas, no consigue estar de pie sobre una pierna sola y con los brazos abiertos, ni caminar derecho sobre una imaginaria línea recta”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Definición granítica en la cual, sin embargo, incluso vosotros podéis encontrar alguna debilidad. Lo que no se le escapa a Hobbes, el cual solía decir que “En amor y en filosofía todo es lícito”, como bien sabían sus alumnos. Él atacó el edificio schopenhaueriano con los pesados mazazos de su dialéctica. Eliminó en primer lugar la presencia de la palabra “fernet”&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#33CC00;"&gt;*** &lt;/span&gt;en el discurso del Maestro. “Evidentemente”, escribió Hobbes, “en la habitación donde ahora vive encerrado, Schopenhauer ha encontrado una botella de fernet, y esto ha desviado gravemente su perspectiva metodológica; de hecho su última definición es una obra maestra del formalismo, sin ningún contenido. Tomemos el hecho de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;‘con una pierna sola y con los brazos abiertos’. Es obvio que bien pocas personas civiles se han encontrado en toda su vida en una posición similar. Y sin embargo, no pienso que deban ser consideradas borrachas. Ni siquiera el Papa, imagino, sabría quedarse sobre una pierna sola y con los brazos abiertos. ¿Quiere quizás Schopenhauer practicar un sutil anticlericalismo? Y además, ¿cómo debemos imaginar que funciona este criterio? ¿Tal vez que una persona deba entrar en un bar saltando sobre una pierna sola, para demostrar que no está sobria? ¿Y lo seguirá estando todo el tiempo que consiga estar en esa incómoda posición? ¿Y si pone el pie en el suelo, deberá ser considerada borracha desde ese momento? ¿Y cómo hará para beber si debe tener los brazos abiertos? Que Schopenhauer responda a esta pregunta y le regalaré una botella de brandy. Por otro lado, ¿qué quiere decir una ‘imaginaria línea recta’? Es obvio que, si ofrecemos espacio a la imaginación, el rigor científico se irá al diablo. ¿Y si yo no soy capaz de imaginar una línea recta sino sólo mujeres desnudas? Pero si incluso consigo imaginarla, ¿quién me dice que es recta, y que la fantasía no me juegue&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;una broma pesada, y que no deba&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;caminar toda la noche sobre una circunferencia? Creo que he sido claro aunque despiadado. Propongo por tanto, como mi última definición la siguiente, que me parece perfecta: “Borracho&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;es aquella persona que, después de haber bebido mucho vino, o cerveza, o melaza, sale de sí”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Definición breve, ilustrativa, que sin embargo, como podéis imaginar, no puede satisfacer completamente a una mente superior. “De hecho”, escribió Schopenhauer, “creo que estamos cayendo en el ridículo. La frase ‘sale de sí’ es una obra maestra de la tonteria. ¿Sale de sí? ¿Y a dónde va? Y si sale de sí, ¿deja dentro todo cuanto ha bebido? Entonces no está borracho. Y si se lleva detrás todo lo que ha bebido, ¿qué quiere decir el primer sí? Y el camarero, ¿a quién debe hacer pagar? ¿Al nuevo sí, al viejo sí abandonado, o a los dos? No quisiera que esta fuese una excusa para beber gratis a costa de quien trabaja. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“De todas formas, concedo una última oportunidad a la discusión. No para Hobbes, que está demasiado ocupado entrando y saliendo de sí como para hablar de filosofía, sino para aquellos a quienes interesa la civilizada disputa dialéctica. Diré entonces que ‘Borracho es aquella persona que ha bebido mucho, pero mucho, mucho vino, cerveza y bebidas alcohólicas'.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Creo que la intuición del Maestro no necesita comentarios. Esta vez, incluso Hobbes estuvo de acuerdo y pagó la bebida.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2r6DLcgAhWs/Ti8Mmj6HmhI/AAAAAAAAFWM/Wqh9Z7sZzCA/s1600/schopenhauer.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 315px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-2r6DLcgAhWs/Ti8Mmj6HmhI/AAAAAAAAFWM/Wqh9Z7sZzCA/s400/schopenhauer.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633735515477350930" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#33CC00;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;*Ajo, aceite y pimiento: Es una expresión intraducible que alude al color de los bigotes.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#33CC00;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;** Jugador de fútbol napolitano implicado en apuestas ilegales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#33CC00;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;*** Licor amargo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6816401705259007620?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6816401705259007620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6816401705259007620&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6816401705259007620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6816401705259007620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/07/bar-sport-vi.html' title='Bar Sport (VI)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-leWr_QMimxg/Ti8MsFbWIcI/AAAAAAAAFWU/AuXjIQIumGE/s72-c/graduadas_a_os_60.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6674994146265985728</id><published>2011-06-22T23:00:00.000+02:00</published><updated>2011-06-22T23:08:41.157+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (V)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/--6xhRlI0N78/TfUUk_nEb3I/AAAAAAAAFP8/rmtAFPc8M-w/s1600/7810_lalaguna01de07.preview.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 258px;" src="http://3.bp.blogspot.com/--6xhRlI0N78/TfUUk_nEb3I/AAAAAAAAFP8/rmtAFPc8M-w/s400/7810_lalaguna01de07.preview.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617418735997710194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;h4 align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Traducción del libro &lt;em&gt;Bar Sport&lt;/em&gt;, de Stefano Benni&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;margin-top: 6pt; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 25.5pt; line-height: 16pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;El Técnico&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;El técnico de bar, más comunmente llamado “ténico” o incluso “profesor”, es la columna vertebral de cualquier discusión de bar. Es el alma, la sangre, el oxígeno. Se presenta en el bar diez minutos antes del horario de apertura:&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;es el que ayuda al dueño a levantar el cierre. Su puesto está en el fondo de la barra, apoyado sobre un codo. Lo reconoceréis porque no se sienta nunca y lleva impermeable y sombrero incluso en verano. Desde su rincón el técnico observa y espera que dos personas del bar comiencen la charla. Apenas una de ellas abre la boca, él enciende un cigarrillo y cae como un ave rapaz sobre la discusión. Al acercarse, emite el sonido del técnico: “Mire, sabe lo que le digo”, y sacude la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;El técnico permanece en el bar toda la mañana: en los raros momentos de descanso entre una discusión y otra, estudia la “Gazzetta dello Sport”. En la pausa para la comida corre al buffet de la estación, que siempre está abierto, y se lo puede ver, con el periódico colgando del bolsillo, mientras aborda a los que vuelven del trabajo tratando de pegar la hebra hablando de Anastasi*. Normalmente come sólo aperitivos, aceitunas, patatas fritas y café, veinte normales y veinte descafeinados cada día. A veces va volando a casa y come invariablemente &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;tortelloni&lt;/i&gt;, incluso los engulle diciendo: “Tengo prisa, tengo que ir a la oficina”. La oficina es el bar, donde el técnico reaparece a las dos menos diez para quedarse hasta la hora de cerrar. A medianoche, el técnico regresa al bar de la estación, donde espera el periódico hasta las cuatro, y acompaña a casa a todos los amigos para las últimas discusiones del día. Se va a la cama y habla en sueños recitando clasificaciones hasta las siete o siete y media.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Otra característica del técnico es la mirada: mira siempre con un ojo cerrado por el humo y con el otro abierto en una rendija, rojo como brasas y ligeramente lacrimoso, la cabeza inclinada hacia un lado. El busto está ligeramente inclinado hacia delante hasta abrazar al que escucha; la mano izquierda gesticula; con la derecha, sosteniendo el cigarrillo, el técnico os&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;da continuamente pequeños empujones, o golpecitos en el esternón, u os acorrala contra el muro mientras habla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;¿De qué habla un técnico? De fútbol, de deporte en general, de política, de moral, de coches, de agricultura, de los precios de la fruta, de diabetes, de sexo, de tractores, de cine, de atascos, de espionaje. En una palabra, de todo. Cualquiera que sea el tema tratado, el técnico lo conoce por lo menos diez veces mejor que el ocasional interlocutor, es más, dirá, es una de las cosas que más le ha interesado desde niño. El verdadero técnico a menudo sustenta sus conocimientos&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;con parentela. Por ejemplo: si se habla de comunismo, él tiene un cuñado que trabaja en Togliattigrado; si se habla de pesca submarina, tiene un hermano prometido desde hace seis años con un mero; si se habla de construcción, tiene un primo peón, y así siempre. Por otro lado, ha sido compañero de escuela de todos los ministros del arco constitucional, que a menudo le telefonean para desahogarse y hacerle confidencias.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;¿Cómo habla el técnico? El técnico habla un italiano ligeramente modificado. Por poner un pequeño ejemplo, coloca una a delante de muchas palabras: arradio, agratis, me afalta. Usa generosamente la g&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;: &lt;/b&gt;gangio, gabina&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;. &lt;/b&gt;Cita continuamente del latín: &lt;i&gt;sine qua non&lt;/i&gt; (estamos aquí, ¿no?) o &lt;i&gt;fiat lux&lt;/i&gt; (fíate tú)&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;.&lt;/b&gt; Usa verbos con el subjuntivo táctico: si me lo dijieras antes, iría&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;.&lt;/b&gt; Recompone&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;palabras inglesas: croch (cross), frobil (football). Usa palabras acopladas, por ejemplo: Janich, el viejo baluastro de la defensa rojoazul (baluastro= baluarte + astro)&lt;span style="color:blue;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal; color: rgb(0, 0, 238); -webkit-text-decorations-in-effect: underline; "&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-y3g-iznVNEE/TfUVMTafs5I/AAAAAAAAFQE/klI5vMCF5UU/s400/24209851.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617419411328578450" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 297px; height: 400px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;El técnico de fútbol vive en simbiosis con otro personaje, que es “el hombre del sombrero”. En todos los corrillos, de hecho, si observáis bien, mientras que en el centro se encuentra el técnico, ligeramente desplazado hacia la periferia hay un hombre con un sombrero calado sobre la nariz y los brazos a la espalda. Este segundo personaje parece sentirse obligado a intervenir con tremendas animaladas que hacen perder los estribos al técnico. Aunque invitado repetidas veces a ocupar el centro del corrillo por el técnico, prefiere colocarse a lo largo de la circunferencia hablando desde distintas posiciones, de manera que el técnico está obligado a contestarle girando en redondo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Todos saben que el momento más importante para un técnico futbolístico de bar es cuando, el día antes de un partido de la selección, debe dar su alineación. El técnico, en este punto, reúne a una veintena de personas y empieza: “En la portería, seguramente, pondría a Zoff. Terzini, Rocca y Fedele”. Y explica el porqué de su elección: Zoff es un seguro. Rocca es mejor que Facchetti porque los ha visto a los dos en la televisión y Rocca le ha parecido más en forma.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Y es que a Fedele lo ha visto en el campo, y corría y subía al ataque. En este punto el hombre del sombrero interviene y dice: “Pero qué dice. Si no se tenía en pie”. Entonces, el técnico cuenta,&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:maroon;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;una por una, las ochenta acciones de Fedele en el partido anterior. Muy a menudo está preparado para la ocasión&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:maroon;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;y trae consigo un cuaderno de notas. Después cita de memoria las crónicas de los cuatro periódicos deportivos. Pero hete ahí que el hombre con el sombrero, poniéndose a la derecha, dice desde el techo de un coche: “Fedele tiene menisco”. Todos entonces se vuelven alarmados hacia el técnico, para pedirle explicaciones. El técnico los calma con un gesto de la mano y repasa los últimos cuarenta casos de menisco del campeonato italiano. Explica brevemente en qué consiste la operación; es más, si alguno se presta, le corta un trozo del pantalón y lo opera sobre la acera con un cortaplumas, mostrando a los presentes la función de los ligamentos de la rótula. O bien extrae del coche un modelo anatómico de rodilla humana y lo ilustra. Así pues continua:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“Defensa Morini, líbero Burgnich, mediocentro izquierdo Re Cecconi. En la derecha Mazzola, extremos Benetti y Rivera, en la izquierda Riva, delantero centro Savoldi”.&lt;span style="color:blue;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;El hombre con el sombrero aparece de una alcantarilla por la izquierda y dice. “¿Savoldi? ¿Estamos locos, Savoldi? “.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“¿Y por qué?” le preguntan.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“Porque tiene los pies pequeños”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Entonces el técnico se vuelve de un color técnico iracundo, que es una bonita variante del rojo usada también para los trajes. Después comienza a gritar todos los números de zapatos de los delanteros centro italianos desde 1947, como un poseso: “Meazza 40, Piola 41, Charles 42, Pivatelli 40”, diciendo que el pie pequeño, a no ser que sea de cerdo, no constituye ningún hándicap. El hombre del sombrero rebate: “Sí,&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:maroon;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;pero Savoldi tiene un 39”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“¿Y usted cómo lo sabe?”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;“Soy su zapatero”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;(No es verdad. Todos los hombres con sombrero son, además de incompetentes, malvados y mentirosos).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;Entonces el técnico grita. “Usted es un técnico de serie C”, que en un bar es una ofensa casi mortal, y el hombre con el sombrero replica: “¡Son aquellos como usted los que mandan a la ruina a la selección!” y en cuestión de instantes&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:maroon;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;se zurran. La gente los separa. El técnico se aleja con aire de superioridad. El hombre del sombrero, convertido en dueño del campo, declara que Italia no ganará jamás un campeonato mientras siga teniendo a Pelé en la portería. Lo cogen, lo vapulean, y lo largan con el camión de la basura.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;margin-top: 6pt; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 25.5pt; line-height: 16pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#33CC00;"&gt;*Anastasi: futbolista delantero centro de la Juventus y del Inter de Milán&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6674994146265985728?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6674994146265985728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6674994146265985728&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6674994146265985728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6674994146265985728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/06/bar-sport-v.html' title='Bar Sport (V)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/--6xhRlI0N78/TfUUk_nEb3I/AAAAAAAAFP8/rmtAFPc8M-w/s72-c/7810_lalaguna01de07.preview.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6158918556717831188</id><published>2011-05-25T21:07:00.001+02:00</published><updated>2011-05-25T21:07:46.753+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (IV)</title><content type='html'>&lt;h4 align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;traducción del libro &lt;em&gt;Bar Sport&lt;/em&gt;, de Stefano Benni&lt;/font&gt;     &lt;br /&gt;&lt;font size="2"&gt;(Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;h4 align="center"&gt;Entretenimientos [y 2ª parte]&lt;/h4&gt;  &lt;h4&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TaKkY7UI/AAAAAAAAK-w/SC0Nmjq6VJg/s1600-h/rifa11.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="rifa" border="0" alt="rifa" align="left" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TasrqWwI/AAAAAAAAK-0/iKG_YjBGdr0/rifa_thumb7.jpg?imgmax=800" width="189" height="187" /&gt;&lt;/a&gt; Rifa&amp;#160;&amp;#160; &lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;Juego muy popular, especialmente en el Veneto. Se adquiere un número y se espera hasta que el primo del dueño gana el primer premio.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;Los juegos de cartas&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;Los juegos de cartas son, naturalmente, tantos que aquí no podemos recordarlos todos. Los tres más populares son:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Los tres sietes&lt;/i&gt;. Se juega con diez cartas por cabeza. Durante la partida se puede decir “pido”, “arrastro”, “paso” o “ardo” si vuestro compañero deja caer el cigarrillo sobre un muslo. Está prohibido decir frases como “tengo el siete de bastos” o “me como una mierda”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TbIPYrnI/AAAAAAAAK-4/b7yrshcYBIM/s1600-h/cartas3.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="cartas" border="0" alt="cartas" align="right" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TccSk_FI/AAAAAAAAK-8/0OaiJH4SCwE/cartas_thumb1.jpg?imgmax=800" width="244" height="159" /&gt;&lt;/a&gt;La brisca&lt;/i&gt;. Juego muy simple. El adversario echa sobre la mesa una carta, y vosotros debéis echarla aún más fuerte. Los buenos jugadores rompen de quince a veinte mesas por partida. Es oportuno, antes de echar la carta sobre la mesa, humedecerla con un poco de saliva. Las cartas adquieren así la característica forma de cucurucho, y la dureza de una piedra. En muchos bares, para barajar un mazo de cartas de la brisca, se usa una amasadora. Cuando la carta está suficientemente vieja, se pone muy dura y pesada, y si no estáis entrenados es oportuno jugar con guantes de electricista.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;El póker&lt;/i&gt;. El póker se juega entre cuatro, o entre tres y el muerto, o incluso mejor, entre tres y el primo. Lo primero es repartir las cartas. El verdadero jugador realiza la operación en seis segundos con el pitillo en la boca. El aficionado permanece tres minutos con la lengua fuera. Al término de la operación casi siempre su compañero de la derecha grita que por qué ha recibido cuatro cartas y una colilla encendida, mientras el aficionado está fumándose el rey de diamantes. Además, es muy fácil que el aficionado reciba nueve cartas y que dos acaben sobre la lámpara. El aficionado no debe, en este punto, dejarse apresar por el pánico, y sobre todo no cometer ninguno de los siguientes errores:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;1. Hacer montones y jueguecitos con las fichas, y preguntar a los otros: “¿Quién me da dos fichas rojas por dos fichas azules, que quiero hacer la bandera francesa?”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;2. Cuando se le pide que abra, no decir: “voy volando, es verdad que hay mucho humo”, y abrir de par en par la ventana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;3. Hacer el ruido del ciclomotor con el mazo de cartas durante el juego.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;4. Pedir primero dos, luego tres, luego cuatro, luego… mejor dicho, no, cinco cartas y no acordarse de cuáles eran las viejas y cuáles las nuevas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;5. Cuando quedan sólo dos para disputar una apuesta grande, deslizarse hasta el hombro del otro y arrancarle las cartas de la mano para ver su jugada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;6. Y aún más: cuando juegue un farol, el aficionado no buscará darse tono. Un conocido mío, siempre que faroleaba sacaba ostentosamente del bolsillo brocha, crema y cuchilla, y se afeitaba silbando. Naturalmente estaba nervioso, y al final de la velada se había cortado la cara como Frankenstein. No dejen el rostro impasible: muchos aficionados intentan bloquear los músculos faciales, consiguendo luego tener unos reveladores efectos secundarios, como grandes pedos, por el esfuerzo. La misma cosa vale si tenéis un póker. Lo ideal sería tener siempre la misma actitud durante toda la noche. Un jugador muy bueno que conocía, en cuanto se sentaba a la mesa, se ponía a imitar el sonido de una sirena de ambulancia y continuaba toda la noche sin parar. Otro jugaba con bigotes y nariz al estilo De Rege&lt;font color="#800000" size="2"&gt;[1]&lt;/font&gt;, pero se descubría, porque cuanto tenía una buena jugada se desmayaba.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;El teléfono&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TdBXuxsI/AAAAAAAAK_A/VoCjyBuNpo0/s1600-h/Oldphone23.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Old-phone-2" border="0" alt="Old-phone-2" align="right" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TdpVvMYI/AAAAAAAAK_E/UHI6haHUsPQ/Oldphone2_thumb1.jpg?imgmax=800" width="244" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;El teléfono, en un bar, siempre está escondido. Vive por lo común en espacios angostos, preferiblemente detrás de una pila de cajas de cerveza. Para encontrarlo basta entrar en el bar y dirigirse hacia el fondo. Allá, en un agujero de metro y medio, está colgado el teléfono, casi siempre a tres metros de altura. Junto al teléfono está el telefoneador del bar, individuo de características singulares que se clasifica en las siguientes categorías:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;a) &lt;i&gt;Sonriente perpetuo&lt;/i&gt;. Este individuo está con el auricular en la mano y una expresión de felicidad en la cara. No dice nada. Escucha divertido durante horas, a veces asiente con la cabeza. Cada tanto os mira. En el otro lado de la línea, evidentemente, hay una persona graciosísima capaz de mantener la comunicación sola durante horas. Después del primer cuarto de hora incluso vosotros empezaréis a sonreír por solidaridad, y a intercambiar miradas de satisfacción con el telefoneador. Para tenerlo contento, podéis incluso reír y decir “Muy buena”. Después de una hora el telefoneador cuelga el auricular y se aleja con un aire preocupadísimo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;b) &lt;i&gt;El enfadado&lt;/i&gt;. Es un individuo de color rojo que grita furibundas amenazas y gesticula como un loco, indiferente ante vuestro estupor y al del resto de los parroquianos. Del auricular sale la vocecita alterada del interlocutor. Habla dos horas y antes de largarse estrella el auricular rompiendo el teléfono y obligándoos a buscar otro bar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;c) &lt;i&gt;El enamorado&lt;/i&gt;. Telefonea de cara a la pared, sosteniendo el auricular apretado entre las manos. Si os acercáis a él, trata de hacerse el despreocupado, o bien se agazapa en un rincón como un topo y os mira fijamente con odio. Da besitos en el teléfono, e incluso le hace pequeñas caricias. Si piensa que está solo, se abandona a increíbles maniobras eróticas con el auricular, manteniendo los ojos cerrados.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En el momento de la despedida nunca se debe estar cerca de él. Y es que su novia jamás corta la comunicación antes de que él la haya llamado “cerdita mía”, y si lo acosáis y él se avergüenza, puede irse incluso a las tres de la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De hecho, el enamorado empieza a decir frases del tipo “Sí, yo también”, “Lo sabes, tanto tanto”, “Sí, yo más”, que no contentan a la prometida, cuya voz sale del auricular más y más alterada. El enamorado suda y os mira pidiendo misericordia. Se mete tres cuartos del auricular en la boca y susurra un “cerdita mía” imperceptible. En este momento, del otro lado del hilo, sale un “¿Cómo? ¡No he entendido! ¿Te da miedo decirlo?”, y el enamorado palidece.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En este momento la única solución es alejarse de él por un instante. Oiréis una especie de susurro, seguido de algún gritito orgásmico. Desahogado y satisfecho, el enamorado saldrá de la cabina de teléfono después de haber saludado a su cerdita.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;d) &lt;i&gt;El citador&lt;/i&gt;. También éste es un personaje peligrosísimo. Arregla por teléfono una cita en cuestión de media hora. En la otra parte del micrófono habla un aborigen australiano. De hecho, por lo que se esfuerza nuestro hombre, el otro interlocutor demuestra no conocer ninguna calle o plaza de la ciudad, y no ser capaz ni de coger el tranvía. Después de una tentativa, en la que el Nuestro describe al aborigen ochenta puntos diversos del centro de la ciudad, sin llegar a ponerse de acuerdo, los dos deciden encontrarse en la estación, cerca del mayor de los quioscos de prensa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TeCwIe8I/AAAAAAAAK_I/VsKjD-bOwSo/s1600-h/gettone9.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="gettone" border="0" alt="gettone" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TevmJBRI/AAAAAAAAK_M/G_WHUrFl1yY/gettone_thumb5.jpg?imgmax=800" width="238" height="240" /&gt;&lt;/a&gt; e) &lt;i&gt;El interurbano&lt;/i&gt;. Este señor se acerca al teléfono encorvado por dos kilos de fichas&lt;font color="#800000" size="2"&gt;[2]&lt;/font&gt; en cada bolsillo, sonando como un trineo de navidad. Inserta en el teléfono una primera tanda de ciento veinte fichas, y pregunta al camarero el prefijo de Sondrio. Echa mano de las páginas amarillas y empieza a pasar las hojas hacia un lado y otro durante una hora. Blasfema y se desespera. Cuando ha encontrado el prefijo, pulsa por error la tecla de devolución y se encuentra arrollado por un aluvión de fichas que ruedan hasta las cuatro esquinas del bar. El telefoneador reblasfema y recarga el aparato. Echa mano del listín de Florencia y busca durante dos horas el número, mientras a intervalos regulares una ficha se desliza desde el agujerito y lo golpea entre los ojos. El telefoneador telefonea a la centralita y, después de una hora, obtiene el número, pero ya ha olvidado el prefijo. Recupera las páginas amarillas y pide otras doscientas fichas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luego:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;1. Habla durante media hora en alemán con la aduana de Brennero, donde el aduanero sigue ordenándole el alto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;2. Telefonea tres veces a la señora Ida Corcelli, que estaba durmiendo, preguntando las tres veces por el mariscal Barone. La tercera vez la señora Corcelli tiene una crisis.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;3. Se entromete en una conversación entre pederastas gritando “¿Quiénes sois? Yo estaba hablando con Sondrio”, y obteniendo como respuesta unas lindezas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;4. Telefonea de nuevo a la señora Corcelli.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;5. Consigue escuchar las noticias de la radio y hablar con Zurich, mientras las fichas se consumen en ráfagas de veinte por minuto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;6. Consigue hablar con Sondrio, no con el mariscal Barone, pero sí con un compañero suyo del colegio que recuerda cómo, de pequeño, al mariscal lo llamaban “albóndiga”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;7. Consigue hablar con el mariscal Barone, pero la conversación se corta por falta de fichas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;8. Habla de nuevo con la casa Corcelli, donde el médico le da noticia de la muerte de la señora y le pide un préstamo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;9. Habla con el mariscal Barone llamando a un número de Rímini, mientras se cruza un radioaficionado florentino que circula en coche por la autopista.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;10. Aprieta el botón, y salen todas las fichas, un chorro de chocolate caliente, veinte preservativos y una figurita de Anastasi&lt;font color="#800000"&gt;[3]&lt;/font&gt; con un llavero blanquinegro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;11. Se olvida de pagar las fichas.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;El tablón de anuncios&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TfMOJ45I/AAAAAAAAK_Q/S3R3HpDians/s1600-h/Tabln4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Tablón" border="0" alt="Tablón" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TfQ4aMkI/AAAAAAAAK_U/FhFFxoqywWc/Tabln_thumb2.jpg?imgmax=800" width="150" height="199" /&gt;&lt;/a&gt;En primer lugar, el tablón de anuncios del bar contiene la alineación del Bologna a todo color. También el cartel del partido del domingo, la tabla de resultados y una foto del camarero del brazo de Bulgarelli&lt;a href="#_ftn4_6024" name="_ftnref4_6024"&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[4]&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;. Le sigue el cartelito ciclostilado de un concurso de pesca, en el que no se consigue leer nada salvo un gigantesco &lt;i&gt;Primer premio dos jamones&lt;/i&gt;. Luego está el cartel de un concurso de brisca, de contenido algo oscuro para quien no sea del lugar, que reza más o menos:&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;CRAL&lt;font color="#800000"&gt;[5]&lt;/font&gt; FERROVIARIOS     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Del martes 26 al jueves 28: torneo&lt;/em&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;de brisca por parejas. Juego clásico, señales a la boloñesa,&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;prohibido el ganchito, la lenguita y el ojo de pollo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;Primer día:    &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Biavati-Zorro contra el Conte y Ciucca&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Zatopek-Brufolo contra Gnegno-Stambazzein&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Togliatti-Filòt contra Tex Willer y el Spiffero&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Testa d’legn-Tortellone contra el Kaiser y Mioli (si su mujer lo deja venir)&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Baldini I-Baldini II contra Tamarindo y uno de Milán&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Juez árbitro único Scandellari (no aquel majareta)&lt;/i&gt;     &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;Numeroso público&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luego están las postales. Son esas que los clientes del bar envían a los amigos para probar que el viaje realmente ha tenido lugar. Sin la postal, de hecho, no se permite soltar el rollo. Vienen de todas las partes del mundo. La mayor parte del Este, Rumanía y Yugoslavia, donde, según lo que se cuenta en el bar, debería haber tres millones y medio de hijos de italianos cada año. &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TgC9VN5I/AAAAAAAAK_Y/lrnVGT2-tms/s1600-h/if_cartoline_ditalia6.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="if_cartoline_ditalia" border="0" alt="if_cartoline_ditalia" align="right" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TgQZGcnI/AAAAAAAAK_c/TDVwI8iFA5U/if_cartoline_ditalia_thumb4.jpg?imgmax=800" width="287" height="287" /&gt;&lt;/a&gt;Dependiendo del tipo de expedición realizada, la postal lleva escrito por detrás el texto “¡Qué mujeres!” o “¡Qué liebres!”. Son siempre vistas nocturnas, con la ciudad iluminada y una flecha con el texto “Estamos aquí”. Siguen las firmas de cuarenta mujeres, manifiestamente falsas (siempre hay una Úrsula aunque Ludmilla se usa mucho; alguna está firmada como María Beckenbauer). Estos viajes, con un equipaje de doscientos pares de zapatos, combinaciones, bolígrafo y horquillas, finalizan en la mayor parte de las ocasiones con una ininterrumpida comilona y con la adquisición de reservas de vodka para seis meses.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Otras postales destacables son las de las excursiones de Fin de Año a París. Luego está Athos, que manda una postal con la fuente de agua medicinal cada vez que va a Imola (distancia 8 Km). Una postal del 66 desde Sestrière, enviada desde Quaglia y firmada “El abominable hombre de las nieves”. Una vista nocturna del Autoservicio de Cantagallo di Macci que hizo el camarero, y una postal de Torelli desde Lourdes, a donde llevó a su abuela paralítica y luego quería que le devolvieran el dinero. Seguían dos postales con gatos de la enamorada del chico de los recados y una veintena de esas postales rugosas con la japonesa que saca las tetas dependiendo del reflejo. Luego, enmarcada, la postal que hace llorar a Trinca. Se la envió una chica, que se llamaba Brigada de Artillería de Montaña y venía de Pordenone.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[1] Walter Chiari y Carlo Campanini hacían una celebre parodia, y uno de ellos portaba un bigote ridículo y una gran nariz.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[2] Antiguamente, los teléfonos públicos en Italia, como en España, funcionaban con fichas. En Italia estas fichas (&lt;i&gt;gettoni&lt;/i&gt;) se compraban en los estancos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[3] Histórico goleador de la Juventus.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[4] Giacomo Bulgarelli, antiguo jugador del Bologna.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#800000"&gt;[5] CRAL significa &lt;i&gt;Circolo Ricreativo Aziendale Lavoratori&lt;/i&gt;, es decir, Círculo recreativo sindical de trabajadores]&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6158918556717831188?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6158918556717831188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6158918556717831188&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6158918556717831188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6158918556717831188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/05/bar-sport-iv.html' title='Bar Sport (IV)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/Td1TasrqWwI/AAAAAAAAK-0/iKG_YjBGdr0/s72-c/rifa_thumb7.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2240054683346599140</id><published>2011-05-19T18:39:00.001+02:00</published><updated>2011-05-19T23:38:59.057+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (III)</title><content type='html'>&lt;h4 align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;traducción del libro &lt;em&gt;Bar Sport&lt;/em&gt;, de Stefano Benni (Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;h4 align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Entretenimientos [1ª parte]&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHuvGk2ZI/AAAAAAAAK-I/W3bJkJfKttA/s1600-h/maquina-del-millon-2%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="maquina-del-millon-2" border="0" alt="maquina-del-millon-2" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHvOv6lBI/AAAAAAAAK-M/lSssBbPxca4/maquina-del-millon-2_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="280" height="186" /&gt;&lt;/a&gt; Cualquier bar Sport posee un reclamo tanto mayor cuanto más intrínsecamente posee entretenimientos: por ejemplo, es perfectamente inútil que un bar posea un buen billar si no tiene un buen tonto del bar. E igualmente, un bar que posee un tonto de óptima calidad no puede competir con un bar que tenga un tonto mediocre, pero que pueda pavonearse con un sombrero olvidado por Haller&lt;a href="#_ftn1_2459" name="_ftnref1_2459"&gt;[1]&lt;/a&gt;. Los bares de más clase tienen un auténtico mercado de entretenimientos, con piezas preciosas: un buen técnico para las discusiones del lunes, por ejemplo, llega a valorarse en medio millón; un ordenanza cantante cejijunto vale al menos dos flippers o mejor un flipper y una foto gigante firmada por Bartali sobre el Izoard&lt;a href="#_ftn2_2459" name="_ftnref2_2459"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Pero veamos los detalles.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Los flippers&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;Cualquier bar Sport posee un flipper o dos, y al menos un jugador profesional de flipper. El flipper funciona con fichas, con botones, con trocitos redondeados de azulejo, con arandelas: en suma, con cualquier objeto redondo que no sea una moneda de cincuenta liras. Si se introduce en el flipper una moneda de cincuenta liras, éste emite un rumor ahogado, vibra durante unos segundos y se bloquea. Entonces hay que llamar al dueño, el cual le pega un puntapié al flipper, que &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; devuelve inmediatamente la moneda. En este momento, del fondo de la sala surge un individuo que lo sabe todo sobre los flippers. Pide una llave inglesa y alambre de espino. Después de una hora se va, diciendo que en toda su carrera ha encontrado un flipper igual, y que seguro que es un defecto de fabricación. &lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHvvpSuRI/AAAAAAAAK-Q/V05o4ESo850/s1600-h/flipper%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="flipper" border="0" alt="flipper" align="right" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHwFmRH4I/AAAAAAAAK-U/dyJqBLEN10k/flipper_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="216" height="286" /&gt;&lt;/a&gt;Casi siempre, estos individuos sierran las patas del flipper y ejecutan otros actos de sadismo sin el más mínimo resultado. La única manera de hacer funcionar la máquina es introducir una zapatilla de fontanería. El flipper volverá a funcionar, devolviendo cincuenta liras falsas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un flipper de buena calidad emite mil tipos de estrepitosos disparos, tanto que muchos clientes levantan las manos. En cualquier caso, el ruido de un flipper puede ser fácilmente solapado por una discusión a tres bandas sobre la Fiorentina&lt;a href="#_ftn3_2459" name="_ftnref3_2459"&gt;[3]&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El profesional del flipper, o experto en flippers, tiene una edad media de diecisiete años y se distingue por un estuche de cuero negro que lleva siempre bajo el brazo. En él guarda los índices de sus manos derecha e izquierda, o lo que es lo mismo, sus herramientas de trabajo. Cuando se dispone a jugar, los saca de la funda, los monta con todo cuidado, y luego durante diez minutos hace unos ejercicios de dedos que llaman “de carteristas”, por su semejanza con el gesto napolitano que significa birlar. Entonces se pega al flipper y comienza a jugar. El verdadero jugador, además de con los dedos de las manos, juega con los pies, dando patadas, y con la zona púbica, con la cual sacude al flipper como en una relación sexual, con los ojos en blanco; y con los hombros que se agitan sin interrupción. Normalmente permanece enganchado de cuatro a cinco horas, pero algunos pueden resistir todavía más: en América un puertorriqueño de catorce años permaneció pegado a la máquina diez días, antes de que el camarero se diese cuenta de que se había quedado tieso por una sacudida eléctrica de 20.000 voltios.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El cometido del jugador profesional es hacer el récord y escribirlo en el flipper. Un flipper corriente tiene normalmente en su parte trasera las siguientes inscripciones: Gianni 24.000; Aldo 34.524; debajo: mentira. Nino 39.989; debajo: no te creemos. Gianni 65.892 – testigos Aldo Graffi, Amos Natali (firmas); Rossano 42.654.788 – en presencia de (siguen 54 firmas falsas).&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;La pesca del bombón de licor&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHwQFM19I/AAAAAAAAK-Y/mXU-kk_q5lg/s1600-h/bombones-licor%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="bombones-licor" border="0" alt="bombones-licor" align="left" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHw1NdlXI/AAAAAAAAK-c/aav-vlaiXTk/bombones-licor_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="184" height="244" /&gt;&lt;/a&gt; La pesca del bombón de licor se hace partiendo de la base de un cartón para hacer agujeros. Con cien liras se hace el agujero y se saca una bolita de color que da derecho a un premio. Detrás del cartón están expuestos conejos de trapo altos como utilitarios, huevos de pascua gigantescos y monstruosos perros de peluche que llevan sobre la espalda un alud de bombones. Pero nunca, en la historia de la humanidad, se ha visto que nadie consiga uno de estos objetos. Un viejito, en Varese, juró haber visto son sus propios ojos cómo un soldado alemán ganaba en el 44 una oca gigante llena de caramelos, pero nadie lo creyó y fue tachado de arteriosclerótico. Por el contrario, en esta pesca es muy fácil conseguir bombones: son bombones rellenos de licor pero normalmente, al abrirlos, se descubren avanzados procesos de cristalización, estalactitas, bloques de cemento, en suma, cualquier cosa salvo el líquido originario. En Parma, un profesor de instituto descubrió en un bombón una gruta calcárea natural, con corrientes subterráneas, rica en minerales desconocidos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La pesca del bombón es muy practicada en los bares de los núcleos más pobres, donde muchas personas han tenido que contraer hipotecas sobre su casa para poderse permitir el vicio, y durante años alimentan a sus hijos con bombones. Por lo común, el agujereador de bombones acaba, a la vuelta de pocos años, hundido en la miseria de su insana pasión, y termina intoxicado por el licor casero, de clínica en clínica, donde pasa todo el tiempo haciendo agujeros en las cajas de zapatos con un mondadientes.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;El futbolín o (en el bar de la derecha) fútbol de mesa&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHxKjdO2I/AAAAAAAAK-g/Cf08nTbU_yQ/s1600-h/futbolin%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="futbolin" border="0" alt="futbolin" align="right" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHxlLzKPI/AAAAAAAAK-k/d5A8rTu7gZ8/futbolin_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="244" height="179" /&gt;&lt;/a&gt; El futbolín es uno de los deportes italianos más difundidos. Se trata de un juego en el cual, con algunos hombrecitos de madera, hay que meter una bolita en el calcetín adversario. Digo calcetín porque casi siempre el agujero de la puerta contraria está cerrado precisamente con un calcetín, pequeña treta mediante la cual se puede jugar con la misma bolita toda la tarde.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El futbolín es un deporte cansadísimo. El verdadero jugador lo practica casi completamente desnudo o en paños menores, al ser un juego que da una terrible calor. Y también es ruidosísimo, especialmente si lo juegan las mujeres. La mujer más calmada y silenciosa, cuando juega al futbolín, emite agudos y gritos espantosos, acaba vencida por una risa convulsa y pierde los zapatos. Los psicólogos, por esto, ven el futbolín como un deporte con una fortísima carga sexual (lo confirma, entre otras cosas, el hecho de que las mujeres, durante las partidas, acostumbran casi siempre a dar codazos en los huevos a los compañeros), y por esta razón, precisamente, lo aconsejan vivamente a las parejas en crisis.&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;El billar&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;El billar es el rey de los juegos importantes. Tiene lugar en una gran mesa cubierta de paño verde, con cuatro bolas blancas, cuatro rojas y una bolita azul. A un lado del billar, al inicio del juego, se ponen los jugadores, y en los otros tres lados los tocapelotas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHx6IWRRI/AAAAAAAAK-o/dVg3sjsGIYo/s1600-h/billar%5B7%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="billar" border="0" alt="billar" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHyQxO6wI/AAAAAAAAK-s/6xsiaHpOvQQ/billar_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="244" height="179" /&gt;&lt;/a&gt; Las bolas son de material duro, magnetizado hacia el centro de la Tierra, donde están de hecho tentadas de volver metiéndose bajo los armarios y en los lugares más remotos. La mesa es perfectamente horizontal, al menos el primer día; después tiende a convertirse en uno de los siguientes tipos:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar lento, o que no corre&lt;/i&gt;. Con enorme frecuencia su lentitud se debe a manchas de grasa, tabaco, vino y escupitajos que arruinan el paño verde, dando origen a un terreno de tipo árido-desértico. Sobre este billar las bolas avanzan con gran fatiga, levantando polvo y ramas secas, y sólo los jugadores más fuertes consiguen hacer más de dos bandas. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar veloz&lt;/i&gt;. El uso ha transformado el paño verde en una especie de duro vidrio. Las bolas alcanzan velocidades de 340 Km por hora, y a menudo deben ser abatidas a tiros ante la imposibilidad de detenerlas. Los jugadores avezados en este billar tienen manos ligerísimas, tanto que requieren que un compañero les ponga la bola en la mano, pues no tienen fuerza para levantarla.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar traidor, o accidentado&lt;/i&gt;. Son los billares mantenidos en lugares de temperatura no constante. A veces, por el frío excesivo, llegan incluso a arrugarse y adoptan el tamaño de un fregadero; o bien se llenan de barrancos, tanto que todas las bolas deben llevar un mapa de montaña. O bien, por el calor, se arquean y adoptan forma trapezoidal, de estrella, de montaña rusa, de arca de Noé.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar ocupado&lt;/i&gt;. Es un tipo de billar muy común, odiado por todos los jugadores. Absolutamente normal en el resto de los aspectos, juegan en él dos vejetes lentísimos que nunca lo dejan libre.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar encajado&lt;/i&gt;. Es un billar situado en un lugar muy estrecho, es decir, en una habitación ocupada enteramente por el billar. Se juega lanzando las bolas a través de un agujero en el muro de la estancia contigua.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Billar de paso (o water-billar)&lt;/i&gt;. Es un billar situado a la entrada de los servicios del bar. Mientras se juega, los parroquianos pasan por encima desabrochándose los pantalones. En los locales más vulgares el billar se coloca en el mismo servicio, y el problema que se presenta es de otro cariz.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref1_2459" name="_ftn1_2459"&gt;[1]&lt;/a&gt; Helmut Haller, jugador alemán de fútbol que militó durante casi toda su vida deportiva en equipos italianos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref2_2459" name="_ftn2_2459"&gt;[2]&lt;/a&gt; Gino Bartali fue un corredor ciclista que ganó el Tour de Francia en 1948. El puerto de Izard está en los Alpes, y se subió ese año en el Tour.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref3_2459" name="_ftn3_2459"&gt;[3]&lt;/a&gt; Equipo de fútbol de Florencia.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2240054683346599140?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2240054683346599140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2240054683346599140&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2240054683346599140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2240054683346599140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/05/bar-sport-iii.html' title='Bar Sport (III)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TdVHvOv6lBI/AAAAAAAAK-M/lSssBbPxca4/s72-c/maquina-del-millon-2_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7526871827497593700</id><published>2011-04-13T18:38:00.001+02:00</published><updated>2011-04-13T23:27:57.862+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>La perfecta señorita</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;THE PERFECT LITTLE LADY&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWHkYzilI/AAAAAAAAKuA/cfUZ1O7NJNM/s1600-h/Rockwell%20-%20Little%20girl%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Rockwell - Little girl" border="0" alt="Rockwell - Little girl" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWIPmW7nI/AAAAAAAAKuE/BTNKCKHUCM4/Rockwell%20-%20Little%20girl_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="166" height="244" /&gt;&lt;/a&gt; Theadora, o como la llamaban, Thea, era la más perfecta de las señoritas. Todos los que la habían conocido desde sus primeros meses de vida, cuando iba de aquí para allá en su cochecito forrado de satén, lo atestiguaban. Dormía cuando debía dormir. Luego se despertaba y sonreía a los extraños. Casi nunca mojaba los pañales. Fue la niña más espabilada a la hora de ir sola al baño, y aprendió a hablar extraordinariamente pronto. Luego vino la lectura, cuando apenas había cumplido dos años. Y siempre se comportó con corrección. A los tres años empezó a hacer reverencias cuando era presentada a la gente. Por supuesto, fue su madre quien se lo enseñó, pero Thea se sintió en las cuestiones de protocolo como pez en el agua.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A los cuatro años, al marcharse de las fiestas infantiles, se despedía con una reverencia diciendo con afectación: “Gracias, he pasado un rato muy agradable”. Solía regresar a casa con su almidonado vestido, tan arreglado y limpio como cuando se lo había puesto. Cuidaba con esmero su pelo y sus uñas. Nunca iba sucia, y miraba a otros niños correr y jugar, hacer pasteles con el barro, caerse y desollarse las rodillas, y pensaba que eran profundamente idiotas. Thea era hija única. Otras madres, más abrumadas que la madre de Thea, con dos o tres retoños que cuidar, alababan la obediencia y pulcritud de la niña, y Thea se sentía encantada. Disfrutaba también de las alabanzas que obtenía de su propia madre. Thea y su madre se adoraban.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entre los compañeros de Thea, la edad de hacer pandillas empezaba a los ocho, nueve o diez años, eso si la palabra pandilla puede ser usada para esos grupos informales que recorrían la vecindad sobre patines y bicicletas. Aquél era un genuino barrio de clase media. Pero si algún niño no se unía a las partidas de &lt;i&gt;póker loco&lt;/i&gt; en el garaje de uno de los padres, o no montaba en la bicicleta para jugar a &lt;i&gt;sigue al rey&lt;/i&gt; a través de las calles de la urbanización, ese niño no existía. Thea no existía, al menos en lo que concernía a su pandilla.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Me trae sin cuidado, porque de ninguna forma quiero ser uno de &lt;i&gt;ellos&lt;/i&gt; —dijo Thea a su madre y a su padre.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Thea hace trampas en los juegos. Por eso no la queremos —dijo un chico de diez años en una de las clases de historia del padre de Thea.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El padre de Thea era maestro en una escuela local de primaria. Hacía mucho que sospechaba la verdad, pero había mantenido su boca cerrada esperando que todo se arreglase. Thea era un misterio para Ted. ¿Cómo podía él, un tipo tan corriente y parsimonioso, haber engendrado una mujer de armas tomar?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Las niñas nacen mujeres —decía Margot, la madre de Thea—. Pero los niños no nacen hombres. Las niñas ya tienen carácter de mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Pero esto no es carácter —dijo Ted—. Es pura artificialidad. El carácter necesita tiempo para formarse. Como un árbol.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Margot sonrió condescendiente, y Ted tuvo la sensación de que hablaba como alguien de la edad de piedra, mientras que su mujer y su hija vivían en la era ultrasónica.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWIk4i7lI/AAAAAAAAKuI/MT5xEwESess/s1600-h/Rockwell%20-%20Let%20Nothing%20You%20Dismay%5B7%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Rockwell - Let Nothing You Dismay" border="0" alt="Rockwell - Let Nothing You Dismay" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWJO7fpgI/AAAAAAAAKuM/DpHPRHdK7Ls/Rockwell%20-%20Let%20Nothing%20You%20Dismay_thumb%5B5%5D.jpg?imgmax=800" width="488" height="260" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El objetivo primordial en la vida de Thea parecía consistir en hacer que sus compañeros se sintieran terriblemente mal. Había dicho una mentira sobre otra chiquilla, algo relacionado con un niño, y la chiquilla había llorado y casi había sufrido un ataque de nervios. Ted no podía recordar los detalles, aunque había sido capaz de comprender la historia cuando la escuchó por primera vez, resumida por Margot. Thea se las había compuesto para culpar a la otra niña de todo. Maquiavelo no lo habría podido hacer mejor.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— No es una desvergonzada— dijo Margot—. De todas formas, puede jugar con Craig, así que no está sola.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Craig tenía diez años y vivía tres casas más allá. Lo que Ted no advirtió entonces fue que Craig también estaba aislado, y por la misma razón. Una tarde Ted observó cómo uno de los niños del barrio, en un silencio ominoso, hacía un gesto grosero al adelantar a Craig por la acera.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¡Cerdo! —replicó Craig de inmediato. Luego salió corriendo, por si el otro chico lo perseguía, pero éste simplemente se volvió y dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¡Y tú eres un &lt;i&gt;mierda&lt;/i&gt;, como Thea!.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWJRTMT3I/AAAAAAAAKuQ/o7I4otmBmVA/s1600-h/norman_rockwell_knuckles_down_clipped%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="norman_rockwell_knuckles_down_clipped" border="0" alt="norman_rockwell_knuckles_down_clipped" align="right" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWJ9nJ5sI/AAAAAAAAKuU/1Y1n2Vk4ZNg/norman_rockwell_knuckles_down_clipped_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="250" height="317" /&gt;&lt;/a&gt; No era la primera vez que Ted había oído ese tipo de lenguaje de los chicos del lugar, pero ciertamente no lo oía con frecuencia, y quedó impresionado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Pero ¿qué es lo que hacen Thea y Craig... tan solos? —preguntó Ted a su esposa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Bueno, dan paseos. No sé... —dijo Margot—. Supongo que él está colado por ella.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ted lo había pensado. Thea tenía un encanto de cajita de caramelos que le aseguraría los novios cuando alcanzara la adolescencia, y por supuesto Thea se adelantaba a ese momento. Ted no temía un mal comportamiento por parte de Thea, porque era de las que tonteaban, y básicamente mojigata.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Thea y Craig se entretenían en observar la construcción de un refugio subterráneo, un túnel y dos chimeneas, en un terreno vacío a una milla de allí. Thea y Craig solían ir en bicicleta, se ocultaban en unos arbustos cercanos y espiaban y soltaban risitas. Algo así como una docena de hombres de la cuadrilla trabajaban como peones, sacando cubos de tierra, reuniendo leña, preparando patatas asadas con sal y mantequilla, que era el punto álgido de toda esta esclavitud, sobre las 6 de la tarde. Thea y Craig pretendían esperar hasta que la excavación y los arreglos estuvieran acabados, y entonces pensaban destrozarlo todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entretanto, Thea y Craig idearon lo que ellos llamaban “un nuevo juego de pelota”, que eran las palabras clave para un plan repugnante. Enviaron un anuncio mecanografiado a la mayor bocazas de la escuela, Verónica, diciendo que una niña llamada Jennifer iba a celebrar una fiesta sorpresa de cumpleaños en cierta fecha, y le pedía por favor que se lo dijese a todos excepto a Jennifer. Se suponía que la carta era de la madre de Jennifer. Entonces, Thea y Craig se ocultaron en los setos y vigilaron la llegada de sus compañeros de colegio a casa de Jennifer, algunos con sus mejores galas, casi todos portando regalos, mientras Jennifer, en el umbral de la puerta, se sentía más y más avergonzada, diciendo que ella no sabía nada de una fiesta. Dado que la de Jennifer era una familia adinerada, todos los niños habían esperado una gran velada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWKTi8jWI/AAAAAAAAKuY/gNyBW1HhFIU/s1600-h/norman-rockwell-the-check-up%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="norman-rockwell-the-check-up" border="0" alt="norman-rockwell-the-check-up" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWKkEDr2I/AAAAAAAAKuc/UeO6NMwXfG0/norman-rockwell-the-check-up_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="295" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando el túnel y el refugio subterráneo, las chimeneas y las hornacinas para las luces estuvieron acabados, Thea y Craig fingieron dolor de barriga en sus respectivos hogares, y no fueron a la escuela. De previo acuerdo, se escabulleron y se reunieron a las once de la mañana con sus bicicletas. Fueron hasta el refugio subterráneo y saltaron al unísono sobre el túnel hasta que se derrumbó. Luego destruyeron los remates de las chimeneas, y desparramaron cuidadosamente la leña apilada. Encontraron incluso las reservas de patatas y sal, y las arrojaron en el bosque. Entonces volvieron pedaleando a casa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dos días después, en un jueves que era día de clases, encontraron a Craig a las 5 de la tarde tras unos olmos, en el césped de la casa de los Knobel, acuchillado hasta morir en la garganta y el corazón. También tenía heridas muy feas alrededor de la cabeza, como si lo hubiesen golpeado repetidamente con unas piedras bastas. La medida de las cuchilladas mostraron que al menos se habían usado siete cuchillos diferentes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ted estaba terriblemente horrorizado. Para entonces había oído hablar de las chimeneas y el túnel destruidos. Todo el mundo sabía que Thea y Craig habían faltado a la escuela el jueves que el túnel fue arruinado. Todos sabían que Thea y Craig estaban constantemente juntos. Ted temió por la vida de su hija. La policía no pudo culpar a ningún miembro de la pandilla por la muerte de Craig, ni pudo tampoco acusar al grupo entero de asesinato u homicidio. Las investigaciones concluyeron con un aviso a todos los padres de los niños de la escuela.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Sólo porque Craig y yo faltamos a la escuela en el mismo día no se puede decir que fuéramos juntos a romper ese estúpido y viejo túnel —dijo Thea a una amiga de su madre, la madre de uno de los miembros de la pandilla. Thea podía mentir como una consumada sinvergüenza. Para un adulto era difícil desafiarla.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así que la época pandillera de Thea acabó con la muerte de Craig. Luego vinieron los novios y el tonteo, ocasiones para las intrigas y las traiciones, y un río constante, siempre diferente, de muchachos entre los dieciséis y los veinte años, algunos de los cuales duraron sólo cinco días al lado de Thea.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nos despedimos de Thea mientras se sienta para acicalarse, con quince años, frente a su espejo. Esta noche se siente particularmente feliz, porque su rival más cercana, una chica llamada Elizabeth, acaba de sufrir un accidente y tiene la nariz y la mandíbula rotas, además de un ojo malherido, así que nunca volverá a ser la misma. El verano se acerca con todos esos bailes al aire libre y las fiestas de piscinas. Hay incluso rumores de que Elizabeth podría tener que ponerse la dentadura inferior postiza, porque muchos de los dientes se le rompieron. Thea, sin embargo, escapará a todas las catástrofes. Hay una divinidad que protege a las señoritas perfectas como Thea.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7526871827497593700?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7526871827497593700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7526871827497593700&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7526871827497593700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7526871827497593700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/04/la-perfecta-senorita.html' title='La perfecta señorita'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TaXWIPmW7nI/AAAAAAAAKuE/BTNKCKHUCM4/s72-c/Rockwell%20-%20Little%20girl_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-8948377007993800694</id><published>2011-03-06T19:59:00.001+01:00</published><updated>2011-03-06T19:59:33.356+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (II)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;traducción del libro &lt;em&gt;Bar Sport&lt;/em&gt;, de Stefano Benni (Feltrinelli, Milan, 1997)&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;La Luisona&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En el Bar Sport no se come casi nunca. Hay una vitrina con dulces, pero son puramente coreográficos. Son dulces ornamentales, a menudo verdaderas piezas de artesanía. Están allí desde hace años, tanto que a esta altura los clientes habituales los conocen uno por uno. Al entrar dicen: “El merengue está hoy un poco estropeado. Será el calor”. O bien: “Va siendo hora de espolvorear los bollitos rellenos”. Sólo algunas veces el cliente ocasional osa acercarse al sagrario. Una vez, por ejemplo, entró un representante de Milán. &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TXPZkRyS7RI/AAAAAAAAKnc/7_R7hY35wTY/s1600-h/bolleria%5B8%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="bolleria" border="0" alt="bolleria" align="right" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TXPZlCjdGrI/AAAAAAAAKng/abVpjlIVTMM/bolleria_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="240" height="186" /&gt;&lt;/a&gt; Abrió la vitrina y se llevó a la boca un pastelón blanco y negro, salpicado por encima de ese hermoso granillo de duraluminio que sólo caracteriza a los dulces verdaderamente estropeados. De inmediato se corrió la voz por el bar: “¡Se han comido la Luisona!”. La Luisona era la decana de los dulces, y se encontraba en la vitrina desde 1959. Al mirar el color de su crema los viejos podían obtener la previsión del tiempo. Su desaparición fue un durísimo golpe para todos. El representante fue invitado a salir bajo el desprecio general. Nadie lo tocó, porque su malvado gesto ya contenía en sí mismo el más tremendo de los castigos. De hecho, apenas una hora después, fue encontrado en los retretes de un autoservicio de Módena, presa de atroces dolores. La Luisona se había vengado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La particularidad de estos dulces es, de hecho, su nada fácil digestión. Cuando el dulce es ingerido, en primer lugar el granillo perfora el esófago. Luego, cuando el dulce llega al hígado, éste lo analiza y lo rechaza, y se desplaza de un salto a la izquierda para dejarlo pasar. El dulce, todavía entero, recorre el intestino y cae a tierra intacto después de pocos segundos. Si el camarero no ha visto nada, uno todavía puede devolverlo a la vitrina y largarse.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-8948377007993800694?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/8948377007993800694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=8948377007993800694&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8948377007993800694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8948377007993800694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/03/bar-sport-ii.html' title='Bar Sport (II)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TXPZlCjdGrI/AAAAAAAAKng/abVpjlIVTMM/s72-c/bolleria_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1141856604388301127</id><published>2011-02-17T19:07:00.002+01:00</published><updated>2011-02-17T19:11:58.309+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bar Sport - STEFANO BENNI'/><title type='text'>Bar Sport (I)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-TadLyLYeYrI/TVxIX6tAjuI/AAAAAAAAE4Q/cWFa33-DU0s/s1600/benni.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5574410014510059234" src="http://2.bp.blogspot.com/-TadLyLYeYrI/TVxIX6tAjuI/AAAAAAAAE4Q/cWFa33-DU0s/s400/benni.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: left; width: 258px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Introducción histórica&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;El hombre primitivo no conocía el bar. Cuando se levantaba por la mañana, en su caverna, sentía de pronto un fuerte deseo de café. Pero el café no se había inventado todavía y el hombre primitivo arrugaba la frente asumiendo la típica expresión simiesca. No había ni siquiera bares. Los solteros, por la noche, se encontraban en cualquier gruta, se ponían en semicírculo y se intercambiaban golpes de mazo en la cabeza según un estricto ritual. Era una diversión muy tosca y pronto pasó de moda. Entonces los hombres primitivos comenzaron a reunirse en cavernas y a hacerse caricaturas en los muros, que entre ellos llamaban en broma graffitis paleolíticos. Pero esta primera tentativa de bar resultó fallida. No existía la moviola, la vistosa zancadilla, el seco tiro rasante, el regate embriagador y el arbitraje escandaloso y la conversación languidecía entre eructos y gruñidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Los antiguos romanos, en cambio, inventaron pronto la taberna observando el vuelo de los pájaros, y los suburbios eran un verdadero hervidero de bares. Los taberneros se hacían de oro, tanto que se convirtieron pronto en la clase dominante. César comenzó su carrera como camarero, y conservó toda su vida la pésima costumbre de exigir propinas de los bárbaros vencidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;En los bares romanos se bebía mucha menta, vino de las colinas y absenta. Las leyes eran muy severas: al que pescaban borracho le cortaban la lengua. Esta disposición fue revocada en el momento en el que las sesiones del Senado empezaron a desarrollarse en perfecto silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Los camareros eran en su mayor parte esclavos cartagineses. Pero había también muchos filósofos griegos, que servían las mesas para continuar sus estudios. Aristóteles trabajó de camarero durante dos años en el “Porcus Rotitus”, y tuvo la intuición para su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Lógica &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;observando a un cliente que intentaba ensartar una gruesa cebolla con un tenedorcito. Platón hizo de pinche en el “Pomplius”, uno de los restaurantes más de moda en Roma en el que el carrito de los postres era una biga de dos caballos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;También en Grecia los bares tuvieron gran difusión. Los filósofos Peripatéticos enseñaban en las terrazas y terminaban las lecciones completamente borrachos. Pitágoras inventó su famosa tabla porque estaba cansado de que lo liasen con la cuenta de las cervezas, y Zenón se convirtió en Estoico porque no tenía nunca la paciencia de esperar a que su chocolate se enfriase en la taza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; La Edad Media fue una de las épocas doradas de los bares. Se inventó la casa de postas para caballos, donde los caballos podían descansar y los caballeros refocilarse. En realidad la cosa era así: el caballero le preguntaba al caballo. “¿Estás cansado, sí?”,  se paraba y bebía. Esto sucedía incluso treinta, cuarenta veces en un kilómetro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;En las tabernas uno se paraba a batirse en duelo y a abofetearse con los guantes. D’Artagnan retaba y mataba a todos aquellos que jugaban al flipper, porque el ruido lo sacaba de quicio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;En estas tabernas, que tenían nombres como “El Gallo de oro”, “La Oca barbuda” “El Agujero del diablo”, se bebía en copas pesadísimas, altas hasta casi medio metro, incrustadas de rubíes y zafiros, con aceitunas gigantescas como sandías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Una variante célebre de estas tabernas era la de los piratas, donde se bebía casi exclusivamente ron. En realidad los piratas estaban locos por el frappé: pero embrutecidos y habituados a la vida del mar, acababan siempre por clavarse las cucharillas en los ojos. Por eso el noventa por ciento llevaban el famoso parche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Muchos terminaron destruidos por el “agua de fuego”, hasta que el famoso Morgan el ciego descubrió que el frappé se podía beber también con la pajita. Por esta intuición la reina de Inglaterra lo nombró baronet&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;y le regaló un timón en polipiel de leopardo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Algunas de estas tabernas eran legendarias, como “El Cañon de las Antillas”, cuyo propietario era el famoso O’Shamrok. O’Shamrok tenía un papagayo&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;extraordinario, Bozambo, que había adiestrado para llevarlo&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;sobre el hombro. Es decir era el papagayo el que sostenía a O’Shamrok en el hombro, el cual se mantenía agarrado con los pies encogidos. El papagayo servía a los clientes en tres lenguas y O’Shamrok fumaba en pipa y se limitaba a decir cretineces como “O’Shamrok quiere pipas de calabaza” u “O’Shamrok dice buenas tardes. Eeeerk”, y cosas por el estilo. En aquella taberna se podía entrar sólo&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;con una pierna de madera, o con un ojo de cristal, o con un garfio en lugar de mano, ya que había siempre un herrero dispuesto a separar a los clientes que se saludaban. El cliente más agradecido era el Olonese, que era en realidad una mesita de noche&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;con un brazo y un sombrero en la cabeza. Cuando estaba de broma, abría la puertecita de abajo y enseñaba el orinal, provocando la hilaridad de los presentes. Murió en Maracaibo: los suyos se amotinaron y de noche&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;le llenaron la cama de termitas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Otro cliente habitual era el Corsario Negro. Tenía una pierna de madera mal ajustada, y cuando cambiaba el tiempo las junturas le producían unos dolores atroces. Cuando esto sucedía, el Negro perdía la cabeza, empezaba a gritar y con la cimitarra se cortaba la pierna. Por eso uno de sus hombres lo seguía siempre con una bolsa de golf llena de piernas de recambio. El Corsario Negro era muy vanidoso y tenía más de trescientas, todas de madera noble, de combate, de paseo y de noche. Tenía incluso una de naufragios, que terminaba en una aleta de teca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Una noche que estaba muy borracho y tenía mucho dolor, el Corsario Negro cogió la cimitarra y se cortó la pierna buena. Al principio no quiso admitir el error y continuó jugando estóicamente al &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;chemin de fer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;. Hacia medianoche, sin embargo, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;comenzó a balancearse en la silla y a decir que no se encontraba bien. Por fortuna había allí un cirujano, Almond el asesino, que regó de whisky la herida y dijo: “Negro, resiste, ahora te haré un poco de daño”. El Corsario dijo: “No tengo miedo del dolor. Pero ¿qué dirá mi madre?”. Almond le montó dos piernas, pero una era más larga, de esta forma el Corsario estaba en pie un momento y después se precipitaba hacia la derecha. Entonces montó dos iguales, pero una era oscura y otra clara y el Corsario cuando se miró al espejo se puso a llorar. Finalmente consiguió montarle dos que estaban bien, pero justo en aquel momento entraron los esbirros del ejército inglés, capitaneados por Nelson. Todos los piratas consiguieron escapar deslizándose con el garfio por las cuerdas de los tendederos. Solo el Corsario Negro quedó parado en medio de la sala, con las piernas de madera, sin conseguir moverse. Nelson lo vió y dijo: “Negro, qué es esto, ¿otro de tus sucios trucos?”. El Corsario Negro replicó sardónico: “Guau”, e intentó escapar a cuatro patas. Fue hecho prisionero y  arrojado en la cárcel, para ser ahorcado al día siguiente&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;La piratería, aquella noche, se reunió en la nave del Olonese para estudiar una manera de liberar al Corsario Negro. Pero en la costa lanzaban fuegos artificiales, y todos se precipitaron a cubierta para verlos, así que nadie se acordó más del desventurado. Por la mañana el Corsario Negro se presentó en el cadalso con una sonrisa irónica. Continuó sonriendo incluso cuando le ponían la soga alrededor del cuello. De hecho se había mandado hacer, durante la noche, dos piernas de madera de seis metros de largo, y cuando la trampilla se abrió él quedó en pie sobre los zancos. El verdugo tuvo que ir debajo del cadalso con una sierra. Pero mientras tanto de la nave del Olonese partió una ráfaga de cañonazos que acertó de pleno  en el cadalso, y el Negro huyó con la horca sobre los hombros, llegó hasta el mar, robó un bote y regresó con los suyos, que sin embargo se amotinaron y lo hicieron embalsamar. Pero nos estamos yendo de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Pasemos entonces a la Revolución francesa: en este periodo los bares tuvieron momentos fulgurantes. Los nobles pasaban allí casi todo el día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Cristóbal Colón había estado hacía poco en América, y apenas desembarcado había visto a los indígenas que llevaban al cuello extraños objetos de hierro, con forma de cilindro y un pequeño pico. Los indios, en su dialecto, lo llamaban “napolitana” o “moka”, que quería decir “máquina-de-hierro-del-negro-zumo-que-te-despierta”. Ellos llevaban en estos cilindros un licor denso y oscuro, del que bebían cantidades increíbles. Cristóbal Colón quiso probarlo y enseguida dijo: “Falta el azúcar”,&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;después propuso un trueque, y consiguió tres de esas máquinas por trescientos despertadores. Los indígenas, satisfechos, lo llamaron “Bazuk” (hombre-blanco-que-hace-los negocios-a-lo-bruto), e hicieron un bailecillo en su honor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Colón regresó a España, y apenas llegado a la corte de la reina Isabel, se inclinó a sus pies con el recipiente en la mano y le hizo una gran mancha sobre el vestido engarzado de diamantes. La reina airada dijo: “¿&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Qué fais&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;?” (¿Qué haces?), puede que no dijese exactamente eso, de cualquier forma desde aquel día la bebida se llamó &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Queffé &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;y después&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; Caffè, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;aunque el pueblo irreverente insistía en llamarlo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Cazzofia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;. En la corte española el café se puso&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;pronto de moda: pero podían beberlo sólo los hombres, ya que para las mujeres era escandaloso hacerse ver con una tacita en la mano. En realidad, las damas de la corrupta corte de Isabel todas las noches, a escondidas, se delizaban fuera del palacio real disfrazadas de palafreneros, e iban a beber el café a los barrios bajos. Un día el cocinero de palacio, Olivares, sorprendió a la reina que a escondidas urgaba en el cubo de los desperdicios para recoger un puñado de restos. Para acallar el escándalo el rey tuvo que nombrarlo marqués y ahorcarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;De España el café voló a Francia, donde se convirtió en la bebida preferida de la nobleza. Allí, el abad Sièyes, conocido tacaño, inventó el cappuccino, que originalmente en lugar de leche llevaba agua.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Los nobles franceses, como se dijo antes, ofrecían un triste espectáculo pasando todo el tiempo en el bar y divirtiéndose al escupir los huesos de las olivas sobre el Tercer Estamento. El pueblo clamaba, y París era ya un polvorín. La chispa saltó en un espisodio sucedido en el bar “El Canario musculoso”; el marqués de Poissac, conocido libertino, echó una bola de helado en el escote de una camarera, y el marido de ésta lo persiguió entre las mesas y lo mató. Enseguida el pueblo, armado de horcas, salió a la calle e hizo una masacre de aristócratas. El rey, teniendo en cuenta que la Cia no estaba todavía constituída, no tuvo más remedio que huir. Pero cuando estaba ya con una pierna sobre el alféizar de la ventana, le llegó la noticia de que los revolucionarios se habían reunido en el juego de la pelota. Entonces fue hacia allí jadeante, y de hecho allí los encontró jugando, y estaban discutiendo porque Robespierre había fallado un remate.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;“Yo también quiero jugar”, dijo el rey, y todos le saltaron encima y lo llevaron a la guillotina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 16pt; margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Mientras tanto, en Italia, Girolamo Savonarola denunciaba la corrupción de la nobleza y lanzaba el café Hag. El resto es la historia de nuestros días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;   &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1141856604388301127?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1141856604388301127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1141856604388301127&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1141856604388301127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1141856604388301127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/02/bar-sort.html' title='Bar Sport (I)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-TadLyLYeYrI/TVxIX6tAjuI/AAAAAAAAE4Q/cWFa33-DU0s/s72-c/benni.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6712824521179090472</id><published>2011-02-15T23:40:00.001+01:00</published><updated>2011-02-15T23:40:03.205+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='E.E. Cummings'/><title type='text'>En algún lugar al que nunca viajé</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;E. E. Cummings&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TVsAv24umXI/AAAAAAAAKlg/lABiSi5Rd9E/s1600-h/E.E.Cummings%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="E.E.Cummings" border="0" alt="E.E.Cummings" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TVsAwjrTOSI/AAAAAAAAKlk/SgyXaRaFSPE/E.E.Cummings_thumb.jpg?imgmax=800" width="236" height="244" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;en algún lugar al que nunca viajé, por fortuna más allá    &lt;br /&gt;de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:     &lt;br /&gt;en tu gesto más delicado hay cosas que me cierran,     &lt;br /&gt;o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;tu más ligera mirada me libera fácilmente    &lt;br /&gt;aunque como unos dedos yo me haya cerrado,     &lt;br /&gt;me abres siempre, pétalo a pétalo, como abre la primavera     &lt;br /&gt;(rozando diestra, misteriosa) su rosa primera&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;o si tu deseo es cerrarme, yo y mi vida    &lt;br /&gt;nos cerraremos con hermosura, súbitamente,     &lt;br /&gt;como cuando el corazón de esta flor imagina     &lt;br /&gt;la nieve que cae con cuidado por todas partes;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;nada que podamos percibir en este mundo iguala    &lt;br /&gt;el poder de tu intensa fragilidad: esa textura suya     &lt;br /&gt;me obliga con el color de sus tierras,     &lt;br /&gt;trayendo muerte y eternidad en cada respiración&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;(no sé qué es lo que hay en ti que cierra    &lt;br /&gt;y abre; sólo algo en mí comprende que la voz     &lt;br /&gt;de tus ojos es más profunda que todas las rosas)     &lt;br /&gt;nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6712824521179090472?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6712824521179090472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6712824521179090472&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6712824521179090472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6712824521179090472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2011/02/en-algun-lugar-al-que-nunca-viaje.html' title='En algún lugar al que nunca viajé'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TVsAwjrTOSI/AAAAAAAAKlk/SgyXaRaFSPE/s72-c/E.E.Cummings_thumb.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1361579491079707591</id><published>2010-12-20T17:31:00.001+01:00</published><updated>2010-12-20T20:21:52.351+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>La evangelista</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;THE EVANGELIST&lt;/strong&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dios vino tarde a Diana Redfern… pero vino. Diana tenía cuarenta y dos años cuando, caminando por su calle encharcada sobre la que caían gotitas desde los olmos, por la lluvia que muy poco antes había cesado, experimentó un cambio… una revelación. Esta revelación afectó a su mente, a su cuerpo y también a su alma. Notó la presencia de la naturaleza y de un Dios todopoderoso penetrando en ella. En ese mismo instante el sol, que había estado tratando de salir entre las nubes, se derramó sobre su rostro y su cuerpo y sobre la toda la calle, que se llamaba la calle del Olmo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Diana permaneció quieta, con los brazos abiertos, y ajena a lo que la gente pudiera pensar dejó caer su bolsa vacía de la compra y se arrodilló sobre el pavimento. Luego se levantó y su paso se hizo más ligero, las faenas las hacía sin esfuerzo. De pronto la cena estaba preparada y su marido Ben y su hija Prunella, de catorce años, sentados ante la mesa con vela y unos cocktails de marisco.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Ahora rezaremos —dijo Diana para sorpresa de marido e hija.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dejaron sus pequeños tenedores de gambas e inclinaron las cabezas. Había algo de imposición en la voz de Diana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Dios está &lt;i&gt;aquí&lt;/i&gt; —dijo Diana para concluir.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nadie podía negarlo, ni desmentir a Diana. Ben lanzó a su hija una mirada de desconcierto, que le fue devuelta por Prunella, y entonces comenzaron a comer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TQ-E-ZtD8YI/AAAAAAAAKe8/rB9CkTufWys/s1600-h/RossettiEcceAncillaDomini%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="RossettiEcceAncillaDomini" border="0" alt="RossettiEcceAncillaDomini" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TQ-E_CFtxoI/AAAAAAAAKfA/tLw1h2WPyCo/RossettiEcceAncillaDomini_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="230" height="397" /&gt;&lt;/a&gt;Diana se convirtió pronto en una profesora seglar. Empezó en su casa, los martes y jueves, con el té de las tardes al que invitaba a los vecinos. Los vecinos eran en su mayoría mujeres, pero también podían acudir algunos jubilados.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¿Sois conscientes de la presencia de Dios? —solía preguntar—. Sólo la gente desdichada, que nunca ha conocido a Dios, podría dudar de la inmortalidad del hombre y de su vida eterna tras la muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los vecinos permanecían callados, primero porque trataban de pensar en alguna respuesta (había un clima muy coloquial), y también porque estaban muy impresionados y preferían dejar que Diana hablara. La asistencia a sus reuniones del té creció.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Diana comenzó a cartearse con ancianos, presos y madres solteras, cuyos nombres había conseguido en su iglesia local. El predicador de la zona era el Reverendo Martin Cousins. Aprobó el trabajo de Diana y habló de ella desde el púlpito como “alguien entre nosotros que está inspirada por Dios”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En el ático que Diana había despejado y que ahora usaba como estudio, se arrodillaba sobre un pequeño banco cada mañana, al amanecer, durante casi dos horas. Las mañanas de los domingos, demasiado temprano para interferir con la misa de once, predicaba en las esquinas, subida en una silla de formica que ella misma traía de su cocina.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— No os pido ni un penique. A Dios no le interesa la moneda del César. Os pido que os entreguéis vosotros mismos a Dios... y que os arrodilléis.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mantenía los brazos extendidos, cerraba los ojos y conseguía que mucha gente se arrodillara. Algunas personas escribieron nombre y dirección en su gran libro de contabilidad. Más tarde, ella les escribió a todos, con el objetivo de preservar su fe.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Diana usaba ahora sandalias y una larga y blanca túnica, incluso cuando hacía mal tiempo. Nunca cogió un resfriado. Los párpados de Diana siempre habían sido muy rosados, como si estuviera falta de sueño, pero dormía muchísimo, o al menos lo había hecho en el pasado. Ahora por las noches no dormía más de cuatro horas, en el ático, donde escribía hasta más allá de la medianoche. Sus párpados se hicieron más rosados, hasta que sus ojos parecieron más azules. Cuando fijaba su mirada en un extraño, él o ella se solía sentir incapaz de moverse hasta que Diana había soltado su mensaje, que parecía un mensaje personal:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Sólo estad &lt;i&gt;atentos&lt;/i&gt;... ¡y seréis conquistados!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A Ben le resultó difícil entender lo que Diana quería conseguir. Ella no quería ayudantes, aunque trabajaba lo suficiente para dejar exhaustas a tres o cuatro personas. A Ben, que dirigía una tienda de reparación de joyas y relojes en la ciudad de Pawnuk, Minnesota, el comportamiento de ella lo avergonzaba mucho. Pawnuk era un barrio nuevo, compuesto por prósperos WASPS &lt;em&gt;[*]&lt;/em&gt; que habían llegado desde una cercana metrópolis.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Lo mejor es relajarse y ser tolerante —pensó Ben—. De cualquier modo, Diana está toda en el lado de los buenos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Prunella estaba algo asustada de su madre, y se apartaba cada vez que Diana pasaba cerca de ella en una habitación o en el salón. Incluso Ben se dirigía ahora a su esposa de un modo muy deferente, y a veces tartamudeaba. No obstante, Diana raramente estaba en casa. Había empezado a hacer viajes en avión a Filadelfia, Nueva York y Boston, las ciudades más necesitadas de salvación, según decía. Si no tenía un auditorio preparado (estaba en contacto por carta y teléfono con varias Cámaras de Comercio que podían arreglarle estas cuestiones), Diana se dirigía directamente a las iglesias y sinagogas y asumía el mando. Con su túnica blanca y sus sandalias, hiciera el tiempo que hiciera, y con su largo y rubio cabello, presentaba una figura imponente caminando resuelta por el pasillo y subiendo al púlpito o a la tribuna. ¿Quién podría o se atrevería a echarla? Estaba predicando la Palabra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¡Hermanos... hermanas... hermanos todos! ¡Debéis sacudiros las telarañas del pasado! ¡Olvidad las viejas frases que aprendisteis de memoria! ¡Pensad en vosotros mismos como recién nacidos... desde este mismo instante! ¡Hoy es el día de vuestro verdadero nacimiento!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TQ-E_blxoGI/AAAAAAAAKfE/oYNUVI9Zc-M/s1600-h/patricia%20highsmith%202%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="patricia highsmith 2" border="0" alt="patricia highsmith 2" align="right" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TQ-E_zoJjSI/AAAAAAAAKfI/4mB51J8mxHU/patricia%20highsmith%202_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="190" height="244" /&gt;&lt;/a&gt; Aunque algunos predicadores y rabinos se sentían molestos, ninguno intentó detenerla. Todas las congregaciones, como los vecinos a los que Diana se dirigió desde las aceras de su ciudad, se mantuvieron silenciosas y escucharon. En seis meses, la fama de Diana Redfern se había extendido por toda América. Los pocos que se mofaron (que fueron muy pocos) suavizaron mucho sus críticas. La más molesta fue la gente de la industria cárnica, porque Diana predicaba el vegetarianismo, y sus conversos empezaban a comerse una buena parte de los beneficios de los mataderos de Chicago.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Diana planificó una Gira Mundial de la Resurrección Humana. El dinero fluyó hasta ella, o cayó como el maná... dinero de extranjeros, franceses, alemanes, canadienses, gente que sólo había leído sobre ella y que nunca la había visto. Así que los gastos de una gira mundial no presentaron ningún problema. De hecho, Diana devolvió a los donantes parte del dinero. Ciertamente no era ambiciosa, pero pronto fue evidente que no podría hacer frente a toda su correspondencia (más importante) si devolvía todas las contribuciones, así que las depositó en una cuenta bancaria especial.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Una criada a tiempo parcial preparaba ahora la comida en el hogar de Diana, vegetariana, por supuesto. Con frecuencia la casa semejaba un hostal para jóvenes y viejos, porque los extranjeros llamaban al timbre y se quedaban a charlar. Ben había dejado de sorprenderse ante familias con tres o más hijos tratando de dormir en los dos sofás de la salita y en las habitaciones libres.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Todo, &lt;i&gt;todo&lt;/i&gt; es posible —le decía Diana a Ben.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sí, pensaba Ben. Pero nunca hubiera imaginado que su matrimonio desembocaría en esto... Diana aislada de él, durmiendo más o menos en una cama de clavos mientras los extraños ocupaban su casa. Sintió que los sucesos entraban en espiral hasta el clímax de la gira mundial de Diana, y que, como los hechos bíblicos, estarían más allá de su control. Diana se convertiría quizás en una santa viviente, y más famosa que cualquier otro santo vivo pudo ser nunca.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La mañana de su partida para la gira mundial Diana se subió al alféizar de la ventana de su ático, alzó los brazos hacia el sol naciente y dio un paso hacia fuera, convencida de que podría volar o al menos flotar. Cayó sobre una mesa redonda, de hierro blanco, y sobre los ladrillos rojos del patio. Así la pobre Diana encontró su fin terrenal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;[*] WASPS: White Anglo-Saxon Protestants, personas de la clase privilegiada de los EEUU, blancas, anglosajonas y protestantes.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1361579491079707591?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1361579491079707591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1361579491079707591&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1361579491079707591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1361579491079707591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/12/la-evangelista.html' title='La evangelista'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TQ-E_CFtxoI/AAAAAAAAKfA/tLw1h2WPyCo/s72-c/RossettiEcceAncillaDomini_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-8062137521361548982</id><published>2010-11-28T11:05:00.002+01:00</published><updated>2010-12-20T17:35:59.685+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Torcuato abandonado STEFANO BENNI'/><title type='text'>Torcuato abandonado (y III)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsVGriS5bI/AAAAAAAAEwQ/DM9sfix-YFE/s1600/DSC01136.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 321px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsVGriS5bI/AAAAAAAAEwQ/DM9sfix-YFE/s400/DSC01136.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538043371292124594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; margin-top: 6pt; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 1cm; line-height: 16pt; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(Relato de Stefano Benni inédito en España. Publicado en Italia en el suplemento del periódico La Repubblica, el pasado agosto. Ilustraciones originales de Luca Ralli)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left; text-indent: 37px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 21px; "&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left; text-indent: 37px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 21px; "&gt;&lt;i&gt;(3ª parte)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Subió al alféizar y vio en el balcón de enfrente al gato. Tuvo pena y le tiró la pechuga de pollo. El gato maulló agradecido y, en el calor tórrido de la tarde, el abuelo tuvo una visión.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Le pareció que el gato, con alas de ángel, volaba&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;hasta su ventana y suspendido en el aire le decía: “Gracias Torcuato, has sido bueno conmigo. Te ayudaré. Ve al garaje, allí está tu salvación, ve…”&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El gato arcángel desapareció en la nada y el abuelo aturdido y confuso se preguntó: “¿Abajo en el garaje? Ya, era un garaje de la comunidad, pero estaría aún más caliente. Aunque, de perdidos al río, ¿por qué no probar?”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Descendió las escaleras hasta la planta baja, hasta una portezuela de metal con un cartel: “Aparcamiento residentes”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Había una escalera de caracol que descendía y al abuelo le pareció que oía voces y música. “Estoy enloqueciendo” pensó “es el fin”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Bajó el último tramo de escaleras y…&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Vio decenas de viejos y viejas, incluso algún joven y algún niño. En medio del garaje se había excavado una piscina de aspecto apetecible, y la gente se zambullía. Plantas verdes por todas partes. Y al fondo se oía un extraño rumor de maquinaria. Una veintena de vejetes pedaleaba a buen ritmo y las bicicletas estaban conectadas a una dinamo. Hacía un fresco maravilloso.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Bienvenido al Garaje Old Beach señor —dijo un vejete vivaracho, armado con un fusil de caza—, ¿usted es de la comunidad?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Torcuato, octavo piso —balbuceó el abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Lo conozco, Pluto, hazlo entrar por favor —dijo un viejo con la barba blanca. Torcuato reconoció al ingeniero del sexto piso.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Excúsenos, señor Torcuato —dijo el ingeniero— pero debemos ser prudentes. Sería una desgracia que&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;descubriesen nuestro refugio secreto. Vea, aquí somos todos jubilados abandonados o personas que no pueden ir de vacaciones. Durante veinte años, mes tras mes, hemos construido nuestro delicioso&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;bunker. Yo y el gran Perotti, trabajador de oleoductos, hemos inventado esta máquina, el Biciacondicionador con bomba impelente. La energía de los ancianos ciclistas encauza&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;el aire hacia un tubo que está a doscientos metros de profundidad, pacientemente excavado. El tubo recoge el aire fresco del subsuelo y lo trae aquí, creando esta deliciosa temperatura. Y la energía biobicíclica la utilizamos también como energía frigorífica y para las luces y desde este año tenemos también la piscina, habrá notado que el recibo del agua aumentó levemente…”&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Genial —dijo Torcuato y vio que el tubo debía ser bien profundo si era verdad que, entre los vejetes, había dos con rabo y cuernos en la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Sonó una campanilla y un grupo de ancianos ciclistas dio el cambio a la escuadra precedente, saliendo a todo ritmo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo Torcuato se sentó al fresco y contempló aquel extraño mundo subterráneo. ¿Era un sueño? ¿Estaba muerto? ¿Estaba en el paraíso o en el infierno de los torcuatos abandonados?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;En aquel momento una joven señora sobre la setentena se le puso delante con una bandeja de bebidas heladas:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— No es un sueño, señor Torcuato. Soy Iris, la sastra del tercer piso, ¿me reconoce? ¿Quiere una bebida fresca? ¿Un espumoso? ¿Un helado?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Así el abuelo pasó dos maravillosas semanas de vacaciones. La familia en cambio tardó seis días en llegar a su destino, el hotel estaba todavía en construcción y durmieron sobre el techo, se bañaron una sola vez y fueron agredidos por un banco de medusas, después devorados por los mosquitos y mordidos por un dromedario. A la vuelta no encontraron el avión y regresaron en una balsa de goma remontando el río Meno hasta Frankfurt, donde los dejaron semidesnudos y sin maletas en un aeropuerto abandonado de las Lutwaffe.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Cuando, después de otra semana de peripecias, consiguieron volver a casa, el abuelo había desaparecido.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Hay tres versiones sobre el misterioso fin de esta historia.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;La primera es que la familia encontró al abuelo muerto, troceó el cadáver y lo echó durante la noche&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;a la basura.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;La segunda es que Torcuato esté todavía allí, en el garaje subterráneo, y que colabora trabajando en&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;nuevas y maravillosas invenciones.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;La última es que el abuelo vive en el mar con la sastra Iris y el gato del balcón de enfrente.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Y antes de marcharse dejó sobre la mesa de la cocina una nota:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;“Adiós. Os abandono”.&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-8062137521361548982?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/8062137521361548982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=8062137521361548982&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8062137521361548982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8062137521361548982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/11/torcuato-abandonado-y-iii.html' title='Torcuato abandonado (y III)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsVGriS5bI/AAAAAAAAEwQ/DM9sfix-YFE/s72-c/DSC01136.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-383667870601228446</id><published>2010-11-21T12:42:00.002+01:00</published><updated>2010-12-20T17:36:30.567+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Torcuato abandonado STEFANO BENNI'/><title type='text'>Torcuato abandonado (II)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsS2UNseeI/AAAAAAAAEwI/oMPfFEqLAPY/s1600/DSC01135.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 318px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsS2UNseeI/AAAAAAAAEwI/oMPfFEqLAPY/s400/DSC01135.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538040891130542562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; margin-top: 6pt; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 1cm; line-height: 16pt; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(Relato de Stefano Benni inédito en España. Publicado en Italia en el suplemento del periódico La Repubblica, el pasado agosto. Ilustraciones originales de Luca Ralli)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;text-indent: 37px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 21px;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;text-indent: 37px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 21px;"&gt;&lt;i&gt;(2ª parte)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;Se vistió del modo apropiado: su camiseta de tirantes, unos&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;calzoncillos del hijo que podían pasar por bermudas y zuecos de tacón de la nuera. En la cabeza se ajustó un turbante hecho con sábana. Mojó la cabeza y los sobacos en el grifo y salió. El ascensor estaba estropeado, bajó ocho pisos de escaleras galopando como un caballo. Al contacto con el calor externo el agua empezó a evaporarse y cuando llegó a la calle humeaba como una locomotora.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo miró a su alrededor. La ciudad estaba desierta, sólo algún coche por la carretera y olor de muros asados.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Delante de casa estaba la colosal Banca Itálica. En su interior, el aire acondicionado mantenía doce grados en cincuenta oficinas. En algunas llevaban abrigo, los cajeros vestían ropa de esquí. Sólo había un cliente. Pero de los agujeros externos del banco salía un tornado ardiente que incendiaba la acera. El abuelo pasó por encima de varias bolsas de basura y encontró la acera bloqueada por un todoterreno con el motor encendido. Dentro, un cachas escuchaba música a todo volumen y el tubo de escape apestaba todo el barrio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Perdone pero ¿podría apagarlo? —protestó Torcuato.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Abuelo, no jodas. Estoy al fresco aquí dentro —dijo el conductor.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo Torcuato le dio una patada al parachoques y jadeando consiguió llegar enfrente del supermercado. Atravesó, evitando una moto que daba bandazos con los neumáticos licuados&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;y un pasea-perros enloquecido que vagaba con una docena de correas vacías. Los perros se habían escapado hacía tiempo en busca de sombra. Finalmente llegó delante de la puerta del Supermercado Paraíso. Pero la puerta con célula fotoeléctrica no se abrió.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Desde dentro un vigilante miró con suspicacia su turbante.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— ¿Es usted italiano? Desde hace una semana no dejamos entrar extranjeros.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— He nacido en esta calle, joder —dijo Torcuato.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;La puerta se abrió y Torcuato entendió el motivo de aquel apartheid. En el supermercado había casi seis mil ancianos, todos en busca de fresco. Algunos daban vueltas durante horas con un carrito que contenía sólo un limón, otros charlaban apoyados en muros de cajas, otros dormían o jugaban a las cartas dentro del frigorífico de los congelados y el personal los desalojaba pero volvían. Algunos, incluso, tenían la tumbona de la playa y habían llevado al perro. El abuelo blasfemó contra los viejos jubilados desocupados&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;y aprovechados y se dirigió a la sección de alimentación. Compró una ración de pechuga de pollo, tomates y una mozarella de un bellísimo color índigo. Después se presentó en la caja.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— ¿Qué quiere? —le preguntó la cajera.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Querría pagar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— ¿Quiere decir que se va?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Claro que me voy…&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Es el primero hoy. Todos los demás pagan en el último momento, a la hora de cerrar. De cualquier forma —concluyó la cajera encogiendo los hombros— haga como desee, salga si quiere al calor.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Resistiré —dijo fieramente el abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Salió. La temperatura había subido a cuarenta y seis grados, los pajaritos se desplumaban a picotazos. El abuelo sabía que a la vuelta de la esquina había una fuente para refrescarse. Pero la fuente estaba seca. Consiguió llenar tan solo una media botellita. Decidió ir a su bar de siempre pero había un cartel: “Cerrado por vacaciones”. La petanca estaba cerrada, las bochas&lt;span style="color:#3366FF;"&gt; &lt;/span&gt;hirvientes no se podían sostener en la mano.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Mientras tanto había llegado al único árbol de la plaza. Se paró debajo y lo bombardearon ciento seis estorninos migradores con diarrea, detenidos en el árbol desde hacía tres días, porque con aquel calor quién cojones iba a volar. El abuelo Torcuato suspiró y sacó la botellita de agua. Estaba a punto de beber cuando vio en un banco a una viejecita que lo miraba con ojos azules e implorantes.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;¡Oh dulce solidaridad de la tercera edad que ningún bochorno podrá borrar!&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Se lo suplico, amable señor del turbante —dijo la viejecita— ¿me da un sorbito de agua?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Por supuesto gentil señora.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;La vieja de los ojos azules cogió el agua, se bebió la mitad haciendo gárgaras, se echó la otra mitad por la cabeza y después se marchó gritando:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Pero qué solidaridad, estás loco, marroquí de mierda… &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo no consiguió ni siquiera responder. Volvió dando tumbos a casa. Dentro del todoterreno había una fiesta, bailaban ocho personas. El ascensor de la comunidad estaba estropeado. El calor había fundido los cables como hilos de azúcar. Subió las escaleras en media hora, todo el edificio estaba sumido en un silencio irreal, sólo se oían zumbidos de frigoríficos, maullidos y quejas de animales abandonados.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Entró en casa. No consiguió cocinar, el fuego quemaba demasiado. Puso el pollo en el alféizar y después de diez minutos estaba cocido, pero sabía a alquitrán y gasolina. El tomate se disolvió en un charco de salsa. A la mozzarella le crecieron unos tentáculos y se escapó debajo de un mueble.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo buscó en vano un lugar vivible dentro de la casa. Todo estaba candente, un viento de siroco cargado de polvo y mosquitos cocidos se pegaba a las paredes. Finalmente también el frigorífico se apagó con un eructo desesperado, esparciendo agua por toda la cocina. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Me daré una ducha fresca —dijo el abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El agua salió a ochenta grados de las tuberías recalentadas por el sol y se quemó.&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Entonces el abuelo Torcuato lloró con dignidad y encendió el televisor. Daban un programa sobre los problemas que el calentamiento global traería al círculo polar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— ¿Y yo qué? —dijo el abuelo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Después apareció el presidente del gobierno diciendo: “Las noticias sobre la temperatura son torvo&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;alarmismo mediático, y el dato de que uno de cada dos italianos no tiene dinero para ir de vacaciones es una mentira de la propaganda comunista. Italia es un país donde se está bien, el que se queda en la ciudad es porque quiere trabajar e impulsar la economía del país. Buen verano a todos los italianos, felices ellos que pueden disfrutarlo, yo trabajo incluso de noche”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El abuelo cogió el televisor y lo lanzó por la ventana. Pero el esfuerzo lo hizo sentirse mal. Telefoneó al doctor Del Prato. Respondió el contestador:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;“El ambulatorio tiene horario estival, el doctor recibe sólo el lunes de las ocho a las ocho y media. Si tienen problemas urgentes dejen un mensaje con sus síntomas y sus herederos se avisará a sus herederos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;Telefoneó a su otro hijo pero estaba en la montaña. Telefoneó a la clínica Belsito, pero le contestaron que no había sitio ni siquiera de pie. Telefoneó al teléfono Azul Verde y Naranja, pero no tenían un servicio para torcuatos abandonados. Por último telefoneó a la Protectora de animales fingiéndose un setter, ladrando y jadeando.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— No picamos —dijo una fría voz de operadora—&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;usted es el tercero que prueba hoy.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;“Ay de mí, solo, cocido y abandonado por todos” pensó el abuelo e incluso se le pasó por la mente acabar con todo. Se tiraría por la ventana, al menos en esos veinte metros cabeza abajo tendría un poco de airecillo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;&lt;i&gt;Continuará...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-383667870601228446?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/383667870601228446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=383667870601228446&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/383667870601228446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/383667870601228446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/11/torcuato-abandonado-ii.html' title='Torcuato abandonado (II)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNsS2UNseeI/AAAAAAAAEwI/oMPfFEqLAPY/s72-c/DSC01135.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-5311955483865172872</id><published>2010-11-14T00:51:00.002+01:00</published><updated>2010-12-20T17:34:13.926+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Torcuato abandonado STEFANO BENNI'/><title type='text'>Torcuato abandonado (I)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNnFx-mDF9I/AAAAAAAAEwA/HZmu6juSpQE/s1600/DSC01134.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 326px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNnFx-mDF9I/AAAAAAAAEwA/HZmu6juSpQE/s400/DSC01134.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537674679235581906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;margin-top: 6pt; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 1cm; line-height: 16pt; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(Relato de Stefano Benni inédito en España. Publicado en Italia en el suplemento del periódico La Repubblica, el pasado agosto. Ilustraciones originales de Luca Ralli)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;(1ª Parte)&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;El jubilado Torcuato, de 83 años, se despertó una mañana y se dio cuenta de que había sido abandonado. El hijo, la nuera y el nieto no estaban en casa. Las maletas habían desaparecido del armario. Una aleta de buceo delante de la puerta testimoniaba una partida apresurada. Sobre la mesa de la cocina un billete de diez euros y una nota: “Querido abuelo Torcuato: tuvimos que irnos de improviso. Estábamos en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;stand by&lt;/i&gt; con un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ticket low cost&lt;/i&gt; de la Brian Air para Sharm el Sheriff y nos han hecho un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;fast boarding&lt;/i&gt; con preaviso de tres &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hours&lt;/i&gt;. Por desgracia con estos billetes sacados por ordenador se hace así. El avión hará escala en Frankfurt, después Orio al Serio, nuevamente Frankfurt, después Moscú, después París y de nuevo Frankfurt, después Forlí y pasado mañana estaremos al fresco en Sharm. Te dejamos dinero y dos botellas de agua en la nevera. Si tienes calor está el ventilador, si tienes hambre está el supermercado, si te sientes mal llama al doctor Del Prato. Volvemos en quince días. Buena suerte. Aldo, Piera y Ninni”. Al instante el abuelo Torcuato blasfemó sin &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;stand by &lt;/i&gt;despertando a medio edificio. “Abandonado como un vagabundo”. Sin embargo tendría que haberlo sospechado por algunos signos premonitorios. Desde hacía algunos días la familia estaba de forma sospechosa delante del ordenador, pronunciando palabras como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ticketless&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;reservation.&lt;/i&gt; Después, la anómala presencia en la nevera de un tubito de crema solar que él había extendido sobre el pan creyéndola mayonesa. Por último, el hecho de que su hijo Aldo hubiese preparado un paquete de lecturas: un libro sobre las medusas y diez kilos de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Gazette dello sport&lt;/i&gt; antiguas. Todo señales de una partida inminente.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;“Paciencia” pensó el abuelo Torcuato “me han abandonado, deberé sobrevivir dos semanas”. Hacía un típico día de clima mediterráneo: treinta y ocho grados reales, cuarenta y dos perceptibles y cuarenta y cuatro si estás jodido&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="color:green;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; De hecho, el abuelo estaba jodido y chorreaba&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;sudor.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;Buscó el ventilador en el armario trastero. Le quitó las telarañas, lo enchufó y éste giró durante treinta segundos, rechinó y se rompió con un gemido de agonía. El abuelo le oyó decir: “No soy capaz”, pero tal vez fuese una alucinación debida al calor. Abrió la ventana. Una vaharada metió en casa olor de basura incandescente y guisos variados, junto con arena desértica, mosquitos tigre y el sonido de ambulancias que llevaban al hospital abuelos colapsados.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;En la terraza de enfrente un gato maullaba penosamente, abandonado también, él con dieciséis kilos de comida seca. El abuelo encendió el televisor y nunca “encender” fue un verbo más apropiado, porque el botón estaba al rojo vivo. Un meteorólogo decía que la ola de bochorno estaba absolutamente prevista y que duraría hasta el lunes o el miércoles o hasta noviembre, pero todo estaba dentro de lo normal. Después salía un ilustre médico que desde su barca fondeada explicaba cómo defenderse del calor: “Basta con no salir desde las diez a las seis. A las personas ancianas les recomendamos beber mucho y una dieta rica en verduras, triptófano, aves y ácidos oléicos. También recomendamos…”&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;— Vete a tomar por culo —dijo el abuelo y apagó.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;De cualquier forma necesitaba comer, el estómago rugía. En la nevera no había más que una corteza de parmesano. Intentó romperla con el cuchillo, después con un punzón, después la chupó como un helado, finalmente se cabreó y la tiró a la calle donde se incrustó en el asfalto.&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:Cambria;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD;mso-fareast-language: EN-USfont-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Tenía que llegar al supermercado. Tan sólo había doscientos metros, pero ¿lo conseguiría&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:1.0cm; line-height:16.0pt"&gt;&lt;i&gt;Continuará...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-5311955483865172872?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/5311955483865172872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=5311955483865172872&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5311955483865172872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5311955483865172872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/11/torcuato-abandonado-i.html' title='Torcuato abandonado (I)'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TNnFx-mDF9I/AAAAAAAAEwA/HZmu6juSpQE/s72-c/DSC01134.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-3624820437306804024</id><published>2010-11-10T17:57:00.004+01:00</published><updated>2010-11-15T11:31:36.692+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>La novelista</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;THE FEMALE NOVELIST&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TNrPT0YctRI/AAAAAAAAKX8/_PJmOENE_UY/s1600-h/a-rockwell%20woman%5B13%5D.jpg"&gt;&lt;img align="left" alt="a-rockwell woman" border="0" height="385" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TNrPUYkwfCI/AAAAAAAAKYA/sfhvWr2WFA0/a-rockwell%20woman_thumb%5B9%5D.jpg?imgmax=800" style="border-width: 0px; display: inline; margin: 10px 10px 0px 0px;" title="a-rockwell woman" width="207" /&gt;&lt;/a&gt; Tiene una memoria excelente. Y toda llena de sexo. Está ahora en su tercer matrimonio; ha parido tres hijos en el camino, pero ninguno de su actual marido. Su lema es: “¡Escucha mi pasado! Es más importante que mi presente. Déjame decirte qué verdadero cerdo fue mi último marido (o amante)”&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Su pasado es como una indigesta, quizás indigerible comida que se estanca en su estómago. Uno desea que ella pueda simplemente vomitar y que lo olvide.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Escribe páginas y páginas sobre cuántas veces ella, o sus rivales femeninas, se metieron en la cama con su marido. Y cómo recorría impaciente el piso, insomne —negándose virtuosamente el consuelo de una copa— mientras su marido pasaba la noche con la otra mujer, flagrantemente, etc., y al diablo con lo que pensaran los amigos y vecinos. Si los amigos y vecinos eran incapaces de pensar o mostraban desinterés por la situación, ¿qué importa lo que pensaran? Uno diría que éste es el momento para la creatividad de un novelista, para crear ideas y opinión pública donde no hay ninguna, pero la novelista no se molesta en inventar. Es todo real como un suspensorio.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Después que tres amigas hayan visto y alabado el manuscrito, diciendo que es “como la vida misma”, y de que los nombres masculinos y femeninos hayan sido cambiados cuatro veces, en serio detrimento de la apariencia del manuscrito, y después de que un amigo masculino (un posible amante) haya leído la primera página y haya devuelto el manuscrito diciendo que lo ha leído entero y que le ha encantado… el manuscrito sale hacia la editorial. Obtiene un rápido y cortés rechazo.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Comienza a ser más cauta, consigue contactos a través de escritores conocidos, vagas, limitadas recomendaciones obtenidas a expensas de almuerzos y cenas regados de vino.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Da lo mismo, rechazos y más rechazos.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— &lt;i&gt;Sé&lt;/i&gt; que mi historia es importante —dice a su marido.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— Igual que la de este ratón, al menos para él… o para ella —contesta. Él es un hombre paciente, pero está al borde de un ataque de nervios con todo este tema.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué ratón?&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— Hablo casi cada mañana con un ratón cuando estoy en la bañera. Creo que su problema es la comida. Son una pareja. Uno u otro sale del agujero (hay un agujero en el rincón del baño) y entonces le doy algo de la nevera.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— Estás divagando. ¿Qué tiene que ver eso &lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TNrO9nEAcHI/AAAAAAAAKX0/CJXeaLqLbCA/s1600-h/highsmith%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img align="right" alt="highsmith" border="0" height="317" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TNrO_C54yXI/AAAAAAAAKX4/gULwv6uMWF0/highsmith_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" style="border-width: 0px; display: inline; margin: 10px 0px 0px 10px;" title="highsmith" width="302" /&gt;&lt;/a&gt;con mi manuscrito?&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— Pues que esos ratones están preocupados por un asunto más importante: la comida. No con que si tu ex marido te fue infiel, o si sufriste por ello, incluso en un escenario tan hermoso como Capri o Rapallo. Lo que me da una idea.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cuál? —pregunta ella, con cierta ansiedad.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Su marido sonríe por primera vez en varios meses. Experimenta unos pocos segundos de paz. En la casa no se oye el teclear de la maquina de escribir. Su mujer lo mira, esperando oír lo que tenga que decir.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;— Adivínalo tú. Eres la que tiene imaginación. No me quedaré para la cena.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Entonces él abandona el apartamento, llevándose su agenda y, optimista, un par de pijamas y un cepillo de dientes.&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Ella va y se queda absorta en la máquina de escribir, pensando que aquí quizá tenga otra novela, justo basada en esta noche, pero ¿debería abandonar la novela que ha mimado tanto tiempo y empezar esta nueva? ¿Quizás esta noche? ¿Ahora? ¿Con quién va a dormir?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-3624820437306804024?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/3624820437306804024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=3624820437306804024&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/3624820437306804024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/3624820437306804024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/11/la-novelista.html' title='La novelista'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TNrPUYkwfCI/AAAAAAAAKYA/sfhvWr2WFA0/s72-c/a-rockwell%20woman_thumb%5B9%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7069035846973726003</id><published>2010-10-17T01:09:00.001+02:00</published><updated>2010-10-17T01:09:23.349+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Matu Maloa (y IV)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;EL CUENTO DEL MARINERO    &lt;br /&gt;&lt;em&gt;(4ª y última parte)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;[Del libro de Stefano Benni,&lt;/em&gt; Il bar sotto il mare&lt;em&gt;, publicado en la      &lt;br /&gt;Editorial Universale Economica Feltrinelli]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowlocH4II/AAAAAAAAKRA/ZsjOi57WY7w/s1600-h/SunsetinMidOcean5.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Sunset in Mid-Ocean" border="0" alt="Sunset in Mid-Ocean" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowmILgxRI/AAAAAAAAKRE/4q7kd1gBWws/SunsetinMidOcean_thumb3.jpg?imgmax=800" width="506" height="371" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Esa tarde, algunos marineros mantuvimos un conciliábulo en la bodega. Buckingham decía que estábamos en peligro: la ballena no soportaría ser rechazada. Huysmans decía que entendía las razones de la ballena, pero también las del capitán: ¿qué es lo que debía haber hecho? ¿Invitarla a cenar? Yo dije que jamás en mi vida de ballenero había visto una cosa igual, y que por tanto la única cosa que se podía hacer era esperar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Esa noche la ballena regresó. Todos escuchamos su serenata para el capitán, y los aullidos del capitán, primero airados, luego suplicantes.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Volvió todas las noches, siguiendo a la nave en su ruta hacia los Hujangos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hasta una tarde en que nos detuvimos en una rada para abastecernos de agua dulce. No teníamos más de veinte pies de fondo, pero de cualquier forma la ballena llegó. Tenía su hocico casi apoyado en la nave. Cantó hasta las tres, hasta que el capitán salió de la cabina. Yo estaba de guardia y pude escuchar todo lo que dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Matu-Maloa —decía muy bajito Charlemont— trata de comprender mi situación: formo parte de una antigua y honorable familia inglesa. Los varones de mi familia han desposado siempre y exclusivamente mujeres con al menos un cuarto de descendencia real. ¿Cómo crees que podré anunciar que estoy comprometido con una ballena? Lo sé, sé que eres la reina de los mares. Pero nuestros mundos son diferentes. Yo no respiro bajo el agua. Y tú te aburrirías con el cricket. Te lo ruego, déjame en paz. Considera el escándalo si todo esto se supiera en Londres...&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Matu-Maloa escuchó y moduló un nuevo reclamo de amor para su capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Y luego, además, no sé siquiera si eres macho o hembra. Entre nosotros es imposible una relación. Y por último: estoy comprometido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ante aquella palabra Matu-Maloa dejó de cantar. Giró la inmensa cabeza bajo el agua, se enroscó sobre sí misma y desapareció. Nunca más la vimos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Quiso el diablo que estuviéramos ya a pocas jornadas de navegación de la meta. El capitán Charlemont no había vuelto a salir a la cubierta y había dejado el mando a Huysmans. La Fidèle había viajado ligera y en la tripulación ya fantaseábamos sobre cómo gastaríamos del modo más rápido e inútil las trescientas guineas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando ya la costa inglesa se encontraba a la vista el capitán me mandó llamar. Estaba en el invernadero, sobre una silla de mimbre, en medio de aquella húmeda jungla, densa por los vapores venenosos y por los insectos. Nadie hubiera reconocido en él al perfecto noble inglés que zarpó del puerto de Cape Heat. Tenía la barba larga, el cabello desordenado y en lugar del uniforme una bata deslucida. Apestaba a ron.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Marinero Guinea —me dijo— quiero proponerte un pacto. Debéis jurar solemnemente, tú y los otros marineros, que ni una palabra de lo que habéis visto será pronunciada en tierra firme. Estoy dispuesto a añadir otras cien guineas a la paga. Pero debes convencer a los otros de no dejar escapar ni una sola alusión a la ballena.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Creo, señor capitán —dije—, que cien guineas son un argumento que cerrará la boca de todos como si fuera colapez. &lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Así pues —dijo Charlemont levantándose vacilante— no ha existido ninguna ballena ni cachalote de voz melodiosa. Ha sido un delirio causado por el calor y por la noche tropical. Voy a recuperar mi puesto en la buena sociedad de mi país.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Fue una impresión o al pronunciar las palabras “buena sociedad” se advirtió en la voz del capitán un ligero disgusto?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowm7iWi2I/AAAAAAAAKRI/RdLsVwZgCsc/s1600-h/ShipPaintingGordonGrant9.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="ShipPaintingGordonGrant" border="0" alt="ShipPaintingGordonGrant" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLownZtdQbI/AAAAAAAAKRM/UmxeM7nEdZE/ShipPaintingGordonGrant_thumb7.jpg?imgmax=800" width="488" height="368" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La noche de nuestra llegada al puerto de Londres, la compañía Smithson había hecho las cosas a lo grande. Estaban el presidente y el vicepresidente, el ministro de agricultura y toda la facultad de botánica y zoología de la Universidad. Y allí estaban también sus esposas, un revolotear de faldas blancas y rosas como medusas, y un aletear de sombrillas. A decir verdad, en la espera de la Fidèle ocurrió un extraño episodio. Del mar surgió un hombre completamente vestido, con una gardenia en el ojal. Se encaramó al muelle, rehusó cualquier ayuda y se alejó a la carrera, como si temiese un peligro inminente. Pero el clima festivo se restableció con rapidez por la banda que tocaba “Thanks for the Beautiful Roses”. Un pelotón de guardias elegidos se derretía marcialmente bajo el sol. Entre los presentes el padre y la madre del capitán Charlemont, además de su prometida, Lady Ashley-Compcott, hija del marqués de Sunbury, toda vestida de color albaricoque, con el rostro enmarcado por unas nobles orejas de liebre.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Los metales sonaron más fuerte, haciendo vibrar las tablas del muelle cuando la Fidèle, con perfecta maniobra (no la mandaba Charlemont) viró dentro del canal e inició el atraque. Los pequeños binoculares de madreperla pasaban de un puño almidonado a una manita enjoyada. Y pronto fue visible en la proa el capitán Charlemont, con el bello rostro que el mar apenas había afectado: pálido había partido y pálido retornaba. El corazón de sus progenitores vibró de orgullo, e incluso el de su prometida dio pequeñas muestras de aceleración, a pesar de que esto fuese bastante plebeyo. Y todos nosotros, formados y uniformados, por un día nos sentíamos parte de lo mejor del país, de su historia y de su botánica.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La Fidèle ancló cerca del muelle y bajamos las chalupas. En la primera subió el capitán conmigo y con Buckingham, que sosteníamos un maravilloso ejemplar de palmera con la bandera inglesa. El capitán fue el primero en subir la escalerilla del muelle y en estrechar la mano del ministro. Justo después vio a Lady Ashley-Compcott y descuidando por un instante los buenos modales, en vez de besarle la mano, la abrazó. Mientras los dos jóvenes se apretaban bajo la mirada benévola de las nobles familias, la banda entonó “Together”. Pero sonaba desafinada y desagradable.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Qué tormento es éste —gritó el conde padre Charlemont—, qué es lo que sucede?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Os pedimos perdón —dijo el director— pero no podemos tocar. Hay una voz desagradable que se ha unido a nosotros. Además, el muelle se balancea demasiado...&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Era verdad. El muelle rechinaba espantosamente. Y era claramente audible una voz desagradable, inhumana, que hacía el coro a las notas de “Together”.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¡Es él —gritó Buckingham—, ha llegado hasta aquí!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowoGz0xZI/AAAAAAAAKRQ/z3R66ta5Jk4/s1600-h/Big_whale_jump4.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Big_whale_jump" border="0" alt="Big_whale_jump" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowovLJaII/AAAAAAAAKRU/EItnDXxKbzo/Big_whale_jump_thumb2.jpg?imgmax=800" width="491" height="393" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Justo en aquel momento un gran golpe de la cola de Matu Maloa sacudió uno de los pilares del muelle que se inclinó espantosamente, y la ballena, loca de celos, se lanzó de cabeza contra los otros pilares. Volaron astillas de madera y sombrillas. Lanzando gritos de consternación, todos trataron de salvarse, quién huyendo hacia tierra firme, quién lanzándose al agua. El muelle cedía trozo a trozo y Matu Maloa seguía embistiéndolo a cabezazos, y ni siquiera los disparos de los guardias conseguían hacerle un rasguño. Marqueses, botánicos e intérpretes de oboe acabaron en el agua. Hasta que el cachalote llegó al último trozo de muelle que permanecía en pie, donde estaba el capitán Charlemont aferrado a su prometida.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Huye —gritó el capitán, empujando lejos de sí a Lady Ashley. Inmediatamente después cayó (algunos dicen que se arrojó) sobre el lomo del monstruo, que sin sumergirse nadó lejos a toda vela. Cuando desapareció en el horizonte el capitán parecía un pajarillo sobre el lomo de un elefante.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La historia podría acabar aquí. Obvia decir que el escándalo fue enorme, porque no todos los días ocurre que una ballena rapte, consciente o inconscientemente, a un vástago de la nobleza inglesa. Dos meses después el capitán Charlemont fue declarado difunto a todos los efectos, y sobre su tumba familiar, en Glenmore, escribieron:&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;SU NOBLE CORAZÓN RAPTÓ    &lt;br /&gt;LA FURIA DEL LEVIATÁN&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si es así, amén. Pero yo prefiero creer a un amigo mío antillano, que de regreso de un viaje me contó que en una isla de las Célebes los indígenas adoraban a una extraña divinidad, que llamaban Charmaloa. Y me enseñó una estatuilla. Era la estatuilla de una ballena que tenía sobre el lomo una figurita muy pequeña, con un sombrerito y en él una pluma verde.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;FIN&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7069035846973726003?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7069035846973726003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7069035846973726003&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7069035846973726003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7069035846973726003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/10/matu-maloa-y-iv.html' title='Matu Maloa (y IV)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLowmILgxRI/AAAAAAAAKRE/4q7kd1gBWws/s72-c/SunsetinMidOcean_thumb3.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7601784035526066587</id><published>2010-10-10T10:10:00.001+02:00</published><updated>2010-10-10T10:10:24.596+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Matu Maloa (III)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="4"&gt;EL CUENTO DEL MARINERO      &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;em&gt;(3ª parte)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;[Del libro de Stefano Benni,&lt;/em&gt; Il bar sotto il mare&lt;em&gt;, publicado en la      &lt;br /&gt;Editorial Universale Economica Feltrinelli]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El estribillo fue interrumpido por la llegada del capitán Charlemont, lívido de rabia. ¿Tan locos nos habíamos vuelto para cantar aquella porquería sobre la Fidèle? ¿Acaso una nave inglesa debía servir de escenario a esta grosería? Cogió el ukelele y lo destrozó sobre la &lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF04XIzDKI/AAAAAAAAKOo/CerGt-YunpA/s1600-h/FragataLibertad3.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 5px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Fragata-Libertad" border="0" alt="Fragata-Libertad" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF048o6nKI/AAAAAAAAKOs/I2b9G-R0YT4/FragataLibertad_thumb1.jpg?imgmax=800" width="244" height="239" /&gt;&lt;/a&gt;amurada. Gritó que ya tenía bastante con nuestra indisciplina y que habría hecho cantar el látigo para acallar nuestro canto. Estaba allí, amenazador, con las piernas abiertas, cuando el buque dio un imprevisto barquinazo, como si hubiese tocado un banco de arena. El capitán acabó tendido en el suelo, y dado que el puente estaba recién enjabonado recorrió media nave deslizándose como una foca sobre el hielo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Nadie consiguió contener la risa, y a nuestras carcajadas las siguió también un extraño, intensísimo ruido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El capitán se levantó furioso y ordenó poner a Buckingham tres días entre rejas. Trató de recuperar la dignidad del mando aullando:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Lancen el escandallo… debe ser un banco de arena.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— No es ningún banco —rió Buckingham mientras se lo llevaban—, es Matu-Maloa, comandante.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Llévense a este maldito negro —dijo el capitán. Echamos el escandallo. Había seiscientos pies de fondo. Fuera lo que fuese con lo que había chocado la nave, seguro que no era un banco.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aquella noche yo estaba de guardia. La luna iluminaba el mar por millas y millas. Era una noche en la que, como solía decir Buckingham, “incluso los pretendientes feos se volvían hermosos”. Me encontraba hablando con el Salamanquesa; en el silencio del mar tan solo se oía una cantilena vudú que Buck cantaba en su celda.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Para asombro nuestro, vimos al capitán Charlemont salir a cubierta. Tal vez no podía dormir por el calor. Iba sin uniforme, con la camisa abierta en el pecho y la rubia cabellera bañada en sudor. Seguro que no lo habrían pintado así en la galería de su familia, pero más de una muchacha inglesa, viéndolo, habría suspirado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El capitán se quedó un buen rato absorto, mirando el mar, mientras la bonanza envolvía el corazón y el alma en un cálido marjal.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Eran las dos. Media milla a babor vimos algo extraño. El mar estaba encrespado, como si algo terrible lo hubiese inquietado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Ves tú lo que yo veo? —pregunté a Huysmans.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Lo veo —dijo el holandés.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Eh, vosotros dos —dijo el capitán, sintiéndonos hablar preocupados—, ¿qué os pasa?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Capitán —dije yo—, creo haber avistado una ballena.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Ah —rió el capitán—, ¡menuda tripulación! No hay ballenas en esta ruta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por una vez tenía razón. No habíamos encontrado una sola ballena en aquella zona. Y ahora el mar parecía de nuevo tranquilo. Pero mi instinto de arponero me decía que era una tranquilidad sólo aparente. Y de hecho el mar se agitó y se abrió, y justo delante de nosotros surgió la cabeza de Matu-Maloa. Era el cachalote más grande que había visto nunca, por lo menos doscientos pies. Tenía una cabeza gris y terrosa llena de heridas y protuberancias, una verdadera montaña atormentada, y la mandíbula habría podido cortar la nave en dos como si fuera unas tijeras.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El ojo pequeño, a ras del agua, escrutó un instante la nave, mientras nosotros estábamos con el alma en vilo. Luego Matu-Maloa se giró sobre un costado y, se crea o no, fijó la mirada en el capitán Charlemont. Y enseguida, &lt;i&gt;¡le guiñó el ojo!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Alternativamente, el capitán miraba aterrorizado a nosotros y a la ballena. Estaba claro que no tenía la más mínima idea de lo que se debía hacer, y viéndonos paralizados, también él se mantuvo paralizado. Matu-Maloa lo miró una vez más, luego dio un ligero golpe de timón y &lt;i&gt;llamó&lt;/i&gt; al capitán. Un sonido melodioso, como un violín submarino. Había oído hablar muchas veces de la voz de la ballena, pero era la primera vez que la escuchaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Qué sucede, marineros? —dijo el capitán Charlemont, retrocediendo hacia el centro de la nave.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF052I-A6I/AAAAAAAAKOw/iRYeJkuQpoY/s1600-h/whalesinksship3.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 0px 0px 10px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="whale-sinks-ship" border="0" alt="whale-sinks-ship" align="right" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF06TeCUbI/AAAAAAAAKO0/kXcIo0ZXfpk/whalesinksship_thumb1.jpg?imgmax=800" width="244" height="194" /&gt;&lt;/a&gt; Matu-Maloa giró la cola en el aire y se sumergió; luego volvió a subir con toda su mole e hizo un viraje elegantísimo, salpicando ligeramente la nave con un chorro de agua. Luego se puso a remar con la cola y se alejó con el cuerpo fuera del agua, como un delfín. Parecía un peñasco altísimo, todo lleno de algas e incrustaciones, con las señales de los arpones sobre sus flancos. Ante aquella visión, el capitán corrió a guarecerse en la cabina. Matu-Maloa cesó de pronto sus evoluciones y desapareció.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Poco después el capitán nos convocó. Estaba visiblemente nervioso y manoseaba su espadín de narval. Su uniforme era un puro desorden.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Guinea, Huysmans —dijo— ¿podríais explicarme el comportamiento de esa ballena? ¿Acaso quería atacarnos?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Seguramente no —dijo Huysmans, lanzándome una mirada de complicidad.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Por tanto quería… jugar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— En cierto sentido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿En qué sentido?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Bueno… para decir la verdad, señor… la ballena estaba enamorada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El capitán Charlemont se quedó anonadado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Quiere decir que…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Así es… conozco el canto de amor de la ballena, y además esas evoluciones… las hacen cuando están enamoradas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Queréis decir… que está enamorada de nuestra nave?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Yo y Huysmans vacilamos perplejos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Poco más o menos… —dijo por fin Huysmans.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Siguió un largo silencio. Después el capitán dijo con un hilo de voz:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Marinero Guinea… esa ballena ¿es macho o hembra?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— No lo sé, señor —respondí.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al día siguiente, por la Fidèle, la noticia de que una ballena se había enamorado del capitán Charlemont se difundió, si se me permite el chiste malo, más rápida que el guiño de un cachalote&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt; [1]&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;. Algunos reían, otros parecían preocupados: ¿quién conoce las intenciones de una ballena enamorada? Sin embargo, todos estábamos de acuerdo en un punto: era seguro que Matu-Maloa reaparecería. Algo que ocurrió por la tarde.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El capitán, nerviosísimo, había salido a la cubierta y lanzaba órdenes en todas direcciones. Estaba pálido, parecía no haber pegado ojo. Justo mientras gritaba alguna cosa hacia el puesto del vigía, en la popa apareció el Cachalote. Tenía sobre la cabeza un gran penacho de algas verdes. Nos miró con el ojito astuto y comenzó a emitir sonidos estridentes, moviendo la cabezota de aquí para allá. ¡Y le cantaba al capitán!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si Charlemont se movía hacia la proa berreando, él hacía otro tanto. Si se iba a popa enredándose en el cordaje, también la ballena hacía el amago de tropezar en el mar y cómicamente berreaba y se agitaba sobre la panza sacudiendo su penacho de algas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF07Q4sYmI/AAAAAAAAKO4/NTJ9GpYCDVY/s1600-h/whale3.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="whale" border="0" alt="whale" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF07-_XdHI/AAAAAAAAKO8/Q-fPFeTk9p4/whale_thumb1.jpg?imgmax=800" width="244" height="185" /&gt;&lt;/a&gt; Hasta que el capitán Charlemont, exasperado, se detuvo jadeante y gritó:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Maldita bestia... ¿qué es lo que quieres de mí?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por toda respuesta, Matu-Maloa lo roció con su soplo y se puso a berrear divertido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces el capitán tuvo un ataque de ira, sacó el arpón de una chalupa y lo tiró contra la ballena. Naturalmente ni siquiera rasguñó su piel. Pero Matu Maloa pareció turbarse con aquel gesto. Se alejó a grandes saltos, luego se giró, cogió carrerilla y se encaminó derecho contra la nave. Gritamos de terror y ya algunos echaban mano de las chalupas. Pero a pocos metros de la Fidèle la ballena se sumergió y sentimos su rudo lomo raspando la quilla. Cuando salió en el otro lado lanzó un agudísimo lamento, de enamorada ofendida, y desapareció.&lt;/p&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="#_ftnref1_7526" name="_ftn1_7526"&gt;[1]&lt;/a&gt; &lt;font size="1"&gt;Benni hace aquí un juego de palabras intraducible: &lt;i&gt;Il giorno dopo sulla Fidèle la notizia che una balena si era innamorata del capitano Charlemont si diffuse, se mi è consentito un facile gioco di parole, in un baleno.&lt;/i&gt; Usa &lt;i&gt;balena&lt;/i&gt; (ballena) y &lt;i&gt;in un baleno&lt;/i&gt; (rápidamente) [N. del T.]&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7601784035526066587?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7601784035526066587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7601784035526066587&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7601784035526066587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7601784035526066587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/10/matu-maloa-iii.html' title='Matu Maloa (III)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TLF048o6nKI/AAAAAAAAKOs/I2b9G-R0YT4/s72-c/FragataLibertad_thumb1.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7274140267122299200</id><published>2010-10-03T12:18:00.001+02:00</published><updated>2010-10-03T12:18:58.278+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Matu Maloa (II)</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;EL CUENTO DEL MARINERO   &lt;br /&gt;&lt;em&gt;(2ª parte)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;[Del libro de Stefano Benni,&lt;/em&gt; Il bar sotto il mare&lt;em&gt;, publicado en la      &lt;br /&gt;Editorial Universale Economica Feltrinelli]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TKhYipziCCI/AAAAAAAAKNQ/cshcPWsmf2Y/s1600-h/tall-ship-painting-patricia-gilmore%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="tall-ship-painting-patricia-gilmore" border="0" alt="tall-ship-painting-patricia-gilmore" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TKhYjIMznHI/AAAAAAAAKNU/KYLqjEWlPxw/tall-ship-painting-patricia-gilmore_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="260" height="345" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El capitán Charlemont se presentó en uniforme de gala con medallas y un enorme sable cortaverduras. Nos revisó uno por uno, poniendo en su lugar cuellos y botones. ¡Una madre! Luego se sentó en una butaquita, con una bonita pose, con el codo apoyado sobre una fusta de narval.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Marineros —dijo—, sé que estáis habituados a la disciplina. Pero lo que os pido sobre esta nave no es sólo disciplina... ¡es estilo! Os quiero ver siempre impecables, incluso en la tempestad. ¡No hay océano capaz de hacer olvidar a un hombre que es un caballero! La Fidèle es la nave más bella de la compañía Smithson. Es conocida en todos los puertos del mundo por su elegancia, y nosotros mantendremos alta su fama. Transportamos plantas y animales raros para el jardín botánico de Londres. Obvia decir que todo ello requiere una delicadeza y un cuidado bastante diferente del necesario para descuartizar una ballena. Debéis por tanto haceros dignos de la Fidèle. Y ay si se os vienen a la mente vuestras costumbres marineras, las bravatas, los juramentos y las bromas obscenas. ¡He dicho! Y ahora partamos. ¡Por la gloria de la Fidèle y por trescientas guineas!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La alusión al sueldo apenas suavizó las caras largas. La gente que había sufrido tempestades y abordajes, con un cuchillo en una mano y con la otra aferrada a la jarcia, se mostraba ciertamente poco entusiasmada con la idea de viajar sobre un “salón inglés”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Decidimos tomarlo a risa. Sobre el puente se escuchaban conversaciones de este tipo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¿Haría el favor el caballero Shan de quitar sus patas de simio de mi driza, a fin de que yo pueda izar la vela?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Dispense, caballero Guinea, que el demonio lo ahogue por su cortesía. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¿Haría el favor el grandísimo hijo de puta caballero Macaulay de dejar de escupir contra el viento su maloliente saliva tabacosa, de modo que mi uniforme no se vea mancillado? Porque si no dejara de hacerlo mi egregia mano podría a continuación alisarle la dentadura...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— En ese caso, señoría, nada me impediría probar la dureza de este espléndido orinal sobre su excelentísima cabeza de bastardo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así la Fidèle dejó el puerto rumbo a la aventura. No habíamos salido todavía del golfo cuando de debajo de la cubierta salió un hombre con grandes ojos saltones, vestido de negro. Se presentó a todos nosotros muy cortésmente, uno por uno. Dijo llamarse profesor Gwiskard, ser científico asesor en el viaje y sufrir condenadamente de mareos. Por los ojos saltones y el color verde fue rápidamente apodado como “el Salamanquesa”. Y con esta última sorpresa nos fuimos mar adentro, mientras Charlemont, a popa, tomaba el té.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¡Bah! —suspiró el filósofo de a bordo, Huysmans el holandés— creemos que acabaremos desesperados. No lo parece, pero quizás sea un buen capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TKhYj7yt53I/AAAAAAAAKNY/sLOv_pZJrkE/s1600-h/precol_botanical-exp_lg%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; margin: 5px 0px 0px 10px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="precol_botanical-exp_lg" border="0" alt="precol_botanical-exp_lg" align="right" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TKhYkZoOvwI/AAAAAAAAKNc/ORL_UKNfbUg/precol_botanical-exp_lg_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="288" height="409" /&gt;&lt;/a&gt; Huysmans era un iluso. En pocos días de navegación los marineros nos preguntábamos quién le habría enseñado al capitán Charlemont a manejar una nave. Parecía que tuviera miedo de gastarla. Navegaba a solo un viento de tres, cuatro nudos, a media vela. En cuanto se alzaba un buen viento para por fin hacerla correr, llevaba a la Fidèle al abrigo de cualquier rada y esperaba a que el viento amainase. Así, para arribar al golfo de Guinea, a las islas Bijagos, tardamos el doble de lo necesario. Pero no parecía importarle: su única preocupación era nuestra divisa, los cobres de la Goleta y las ceremonias de izamiento de la bandera. En el cálculo de la ruta, él y sus oficiales colibríes empleaban la mañana entera, mientras que nosotros lo hacíamos de inmediato y a ojo, de tanto navegar pegados a tierra firme. La comida era decente, los turnos cómodos, pero siempre te arriesgabas a ser castigado por una blasfemia o un cuchillo fuera de su sitio. Un marinero griego recibió veinte golpes de fusta porque fue sorprendido tendiendo los calcetines sobre una jarcia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En julio llegamos a las islas de Cabo Roto. El capitán Charlemont atracó en Bahía Hugue con una maniobra que un grumete habría ejecutado con más pericia. Pero su descenso en uniforme de gala, con los colibríes en los flancos y Buckingham sosteniendo el paraguas, permaneció en la leyenda local durante años.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La isla estaba habitada por la tribu de los Cabu, cuyo jefe era Mahu Cabu, un viejo amigo mío. Conociendo yo la lengua Cabu negociamos con él para llevarnos plantas raras. En compañía del Salamanquesa, me fui a la jungla y dentro encontramos un verdadero paraíso natural. El Salamanquesa me decía el nombre latino de las plantas, y yo le contaba las leyendas que había oído. Le conté que el ourogoro es una planta carnívora, pero que come sólo animales enfermos. Para saber como están de salud, los indígenas pasan delante de la planta y acercan una mano. Si el ourogoro la muerde, es una fea señal. Le dije que la planta del pan da un solo fruto al año, pero tan bueno y delicado que los pájaros hacen cola durante un mes para picotearlo. Y que el hawazawai, molido y bebido con luna llena, transforma al hombre en abejorro. Y el wama contiene un afrodisíaco tan fuerte que un solo pétalo, acariciando la frente de una mujer, la transforma en un monstruo de placer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Recogimos con cuidado las plantas en grandes vasijas y por la noche hubo una cena en nuestro honor bajo la tienda del jefe Mahu. Comimos a dos carrillos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por su parte el capitán Charlemont, todo melindres, apenas probó la comida, y no pareció para nada reconocer aquella hospitalidad. El jefe Mahu Cabu me dijo que le preguntara al capitán dónde acabarían aquellas plantas, en qué isla y en qué jardín. Cuando el capitán respondió que serían encerradas en una caja de cristal, el jefe Mahu se sintió contrariado y dijo que quería rescindir el contrato.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Di a tu salvaje —respondió el capitán— que lo que hasta ahora hemos pedido con cortesía podríamos pedirlo con los fusiles.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por supuesto, no traduje sus desdeñosas palabras, pero dije a Mahu que las plantas serían tratadas con absoluto cuidado y que serían puestas muy cerca de los niños de nuestra isla, que no habían visto nada igual.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El jefe Mahu movió dubitativo la cabeza. Luego quiso saber si el capitán creía que las cosas tenían alma.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El capitán explicó sonriendo que en su país sólo los hombres tenían alma, y quizás no todos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces el jefe Mahu preguntó cómo hacía el capitán Charlemont para viajar sobre el mar si no creía que el mar tuviese alma.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— El mar tiene un alma que se llama Matu-Maloa, y usted la conocerá —dijo el jefe Mahou.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— No quiero perder más tiempo con estos salvajes —dijo el capitán, y muy cortésmente se levantó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Volvimos a la nave. Durante el trayecto en chalupa oí al Salamanquesa contradecir con firmeza al capitán y a aquél responder con irritación:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— De una cosa estoy seguro. Entre la cultura de un caballero inglés y estas estúpidas leyendas no hay ninguna relación posible. La única cosa que nos une a este mar es la riqueza que podamos conseguir para la mayor gloria de Inglaterra.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7274140267122299200?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7274140267122299200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7274140267122299200&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7274140267122299200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7274140267122299200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/10/matu-maloa-ii.html' title='Matu Maloa (II)'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TKhYjIMznHI/AAAAAAAAKNU/KYLqjEWlPxw/s72-c/tall-ship-painting-patricia-gilmore_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1012259661659948049</id><published>2010-09-26T21:35:00.001+02:00</published><updated>2010-09-26T21:35:18.633+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Matu-Maloa</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;EL CUENTO DEL MARINERO&lt;/font&gt;     &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;(1ª parte)&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;[Del libro de Stefano Benni,&lt;/em&gt; Il bar sotto il mare&lt;em&gt;, publicado en la        &lt;br /&gt;Editorial Universale Economica Feltrinelli]&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TJ40kY2kSNI/AAAAAAAAKKg/AlRXnGDuQNc/s1600-h/foto009%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="foto009" border="0" alt="foto009" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TJ40k3V9YiI/AAAAAAAAKKk/szcZRlIiBno/foto009_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="170" height="225" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;Pero el cachalote sólo respira una      &lt;br /&gt;séptima parte o el domingo de su vida.&lt;/em&gt;     &lt;br /&gt;(Hermann Melville)&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Que tenga que beber agua salada durante mil años, no tocar más la madera de una nave y morir cayéndome de una mecedora si no es verdad lo que contaré, como es verdad que me llamo Jim Guinea.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo juro por el demonio: en cuarenta años de navegación nunca vi nada parecido a aquello que le sucedió al capitán Charlemont.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hace años me encontraba en el puerto de Cape Heat, en África del Sur. Había vuelto de una travesía bastante agitada en un ballenero americano, el Holy Moses. Un año de tempestades, hombres caídos al mar y ballenas carroñeras como predicadores. Además, había perdido una oreja discutiendo a navajazos con un contramaestre. Así que me fui a casa de un chino que controlaba todo el puerto y le pedí un embarque más tranquilo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Aquí tengo uno suave como la seda, Guinea —me dijo el chino riendo—, pero tendrás que comprarte ropa nueva.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me lo explicó todo. La nave que partía era la Fidèle, una goleta nueva, lustrada a mano, una joyita de barco. Transportaba plantas raras y animales para los zoológicos. La comandaba un noble inglés, el capitán Charlemont. Un capitán extraño, según decía el chino. En cada viaje llevaba consigo un guardarropa completo. Su cabina era, según decían quienes la habían visto, más bella que aquella del almirante Queiray, con telas preciosas, cuadros de pintores famosos y dos estatuas de Neptuno en ébano de Polinesia, que formaban las columnas del baldaquino de la cama.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La nave estaba totalmente construida con maderas nobles y no tenía un solo bao, un solo clavo, un solo tubo que no estuviese resplandeciente. El cocinero era francés, los segundos oficiales estaban escogidos de entre los más nobles vástagos de la Marina Real, y la paga por marinero era de trescientas guineas por travesía, el doble de lo usual. Pero todo este lujo no era para cualquiera: el capitán quería marineros dignos de la Fidèle. Los quería altos, de porte fiero y elegante. Su tripulación debía parecer más un regimiento inglés que una de esas catervas de zafios tan comunes en los puertos tropicales.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Por trescientas monedas —dije al chino— estoy dispuesto a dar clases de buenas maneras y a dormir junto a un barril de ron sin tocarlo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así que me fui a un barbero que me trasquiló la barba de seis meses, me até la coleta con una cinta amarilla y disimulé mi oreja mutilada bajo un gorro de lana. Aquella noche me topé con dos comerciantes franceses, y con la punta de la navaja en el cuello me hice prestar gentilmente los calzones de uno y la chaqueta del otro. Así que, sin haberme mirado en el espejo, la mañana siguiente caminaba hacia el muelle. Y debía estar realmente encantador, porque todos se daban codazos y se volvían a mirarme. Cuando arribé a la fila del embarque me llevé una gran sorpresa: justo delante de mí había dos ex compañeros del ballenero. Se llamaban Buck Shan y Víctor Fernández, y les aseguro que habrían podido desvalijar a alguien con sólo alzar la ceja, tal era la jeta que tenían.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;También ellos habían tratado de mejorar su aspecto. Buck Shan, un negro de casi dos metros de alto, se había procurado un sombrero de copa gris y una hopalanda azul que le llegaba más o menos por la mitad del muslo. Fernández había robado unas botas militares y exhibía un chaleco de cuero con arabescos sobre una camisa que, en sus orígenes, debió haber sido de seda blanca. Fumaban satisfechos en pipa, y escupían al suelo como verdaderos caballeros. Apenas me vieron rompieron a reír, casi tanto como yo al verlos a ellos. ¡Chicos, qué no se hará por trescientas guineas!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aguardamos un poco a que la fila avanzase, y por los rostros taciturnos que veíamos regresar comprendimos que el capitán era verdaderamente exigente. Llegó al fin nuestro turno y allí estaba el capitán Charlemont, entre &lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TJ40lcN7YXI/AAAAAAAAKKo/vyHWQYUVVU0/s1600-h/English%20gentleman%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 10px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="English gentleman" border="0" alt="English gentleman" align="left" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TJ40mERzjUI/AAAAAAAAKKs/OEJnhaw_c8c/English%20gentleman_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="191" height="260" /&gt;&lt;/a&gt;dos oficiales pequeñajos y relucientes y vestidos de raso brillante como colibríes. El capitán, en cambio, parecía una enorme foca, todo vestido de piel negra, con una pluma verde en el sombrero y guantes hasta los codos. Tenía el semblante blanco como un ahogado, enmarcado por largos cabellos rubios, un fino y cuidado bigote y una perilla de rizo que te daban ganas de colgar en ella la chaqueta. Parecía un cuadro de museo, igual que uno que vi una vez en Cuba. Escribía nuestro nombre haciendo ondear una pluma de oca sobre el libro de a bordo, y de cuando en cuando extraía tabaco de una tabaquera de ostra Katan. ¡Era todo un caballero inglés! &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El primero de nosotros que acudió a Su Presencia fue Fernández.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Nombre? —preguntó el capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Victor Hemanuel Fernandez.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Señor…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Oh no, ojalá fuera un señor, soy apenas un pobre marinero…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Risitas de los oficiales colibríes.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— El capitán —explicó uno de ellos— quiere decir que se le debe llamar señor, alcornoque…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— A sus órdenes, señor alcornoque.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fernandez no era un prodigio de buenas maneras pero era despierto. El capitán Charlemont lo examinó de arriba abajo, y luego preguntó:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Cuál ha sido tu último embarque, marinero?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— El Holy Moses, señor. Un ballenero, señor…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Y qué trabajo hacías?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Yo corto, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿En qué sentido?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— En el sentido, señor, de que cuando la ballena es apresada y subida a bordo, señor, le clavamos una buena sierra en el agujero del culo, señor, y le sacamos el alma y las tripas, señor, hasta que acaba siendo toda aceite y filetes, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bello y colorido lenguaje el del caballero Fernández. Charlemont enarcó las bien diseñadas cejas y se puso a examinar al cortador.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿No estarás tatuado, verdad? No quiero marineros decorados con obscenidades en mi tripulación…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Oh no, señor; bueno, sólo algunas cosillas, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Desnúdate y déjame verlos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fernández se quitó la camisa con un suspiro. Sobre el tórax tenía una sirena con dos tetas de abordaje; en un brazo un dragón de tres cabezas por cada una de las cuales escupía palabrotas en chino malayo y malgache; en el otro brazo una sarta de Mary Ellens y Mary Anns, con corazones atravesados; y para acabar, más abajo, una ballena con el ojo en su ombligo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— No embarca. Adelante, otro —dijo el capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fernández no se desanimó, le birló la tabaquera y desapareció.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;He aquí al caballero Buck Shan.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Tu nombre?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Buckingham Shan, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Último barco?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— También el Holy Moses, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Y qué hacías?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Era el arponero. Cuando la ballena se ponía a tiro yo cumplía con mi deber, señor, y le metía mi arpón justo allí donde se me ordenaba, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando quería, Buck era un verdadero dandi.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Y ¿qué otra cosa sabes hacer sobre un navío?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Todo aquello que sepa hacer el diablo, señor, es decir, todo el trabajo pequeño y grande que me sea ordenado, señor; si se trata de lavar el puente pues muy bien, si se trata de subir a la cofa o de cocinar Buck no se echa atrás, si debo permanecer en el timón aquí me tiene, si me lo ordenan…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Entiendo, entiendo —dijo Charlemont. Lo escuchamos susurrar al primer oficial: tiene un buen físico, bien vestido y peinado no quedará mal.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Embarcas —dijo al fin Charlemont.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Gracias, señor —dijo Buck, y pasando muy cerca de la fila me hizo un gesto de burla. Me tocaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Tu nombre, marinero?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Jim Guinea, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Extraño nombre…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Soy huérfano, señor… No he conocido ni a mi padre ni a mi madre… Pero nací en Guinea, y esto es todo lo que sé, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— No pretendemos que los marineros sean vizcondes, pero al menos… Bah, veamos… ¿Tu último barco? No me digas que tú también…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Acertó, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Apuesto a que también arponero… Bueno, no andaremos tras las ballenas en la Fidèle… Imagino que no sabrás hacer otra cosa que manejar ese chisme tuyo…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Risitas entre los petimetres. ¿Pero qué tipo de gente es ésta? Decido jugarme el todo por el todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— También entiendo de plantas y animales, señor capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— ¿Lo dices en serio?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Me crió un brujo de la tribu Anamande, que me enseñó todo lo que sabía…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— Bueno… esto cambiaría las cosas… pero no sé si creerte.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;— La pluma que tiene en el sombrero es de un ororoko, señor… un ave que pone huevos cada siete años.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Charlemont y los petimetres se consultan y llegan a un acuerdo. ¡Contratado!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bueno, son verdaderamente estúpidos. Uno no puede haber navegado las islas del Pacífico sin haber visto una pluma de ororoko. En cuanto a lo de los huevos cada siete años, bueno, probé y me fue bien. ¡Que el diablo me seque la lengua si sé cuántos huevos pone el maldito pájaro!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Partimos una mañana de junio. Estábamos formados en el puente. El capitán nos había hecho afeitar y peinar. Teníamos sombreros y botas nuevas y una chaqueta azul con la inscripción en oro “Fidèle”. Jamás había visto una porquería de ese género sobre una nave; sobre el muelle los marineros se retorcían de risa y nos lanzaban besos. ¡Qué vergüenza! Pero por trescientos pesos me visto hasta de salmonete.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1012259661659948049?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1012259661659948049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1012259661659948049&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1012259661659948049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1012259661659948049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/09/matu-maloa.html' title='Matu-Maloa'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TJ40k3V9YiI/AAAAAAAAKKk/szcZRlIiBno/s72-c/foto009_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2520232540198887164</id><published>2010-08-06T22:05:00.001+02:00</published><updated>2010-09-15T18:28:37.300+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>La coqueta</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;THE COQUETTE&lt;/strong&gt;       &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;       &lt;br /&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hubo una vez una coqueta que tenía un pretendiente del que no se podía deshacer. Él tomó en serio sus promesas y confesiones, y no la dejaba. Incluso creyó sus insinuaciones. Esto la molestaba, porque entorpecía la posibilidad de nuevas relaciones ocasionales, con sus regalos, halagos, flores, cenas y todo eso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al final Yvonne insultó y mintió a su pretendiente Bertrand, y no se le entregó literalmente nunca... lo que era aún menos comparado con el nunca que ella se daba a sus otros amigos masculinos. Aun así, Bertrand no cejó en sus atenciones, porque consideraba el comportamiento de ella normal y femenino, un exceso de modestia. Ella incluso le largó un sermón, y por una vez en su vida dijo la verdad. Deshabituado como estaba a la verdad, presumiendo falsedad en una mujer bonita, él entendió sus palabras al contrario, y continuó con su baile de atenciones.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Multiple choice, Joyce Ballantyne" border="0" alt="Multiple choice, Joyce Ballantyne" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TFxq-A3-4AI/AAAAAAAAJ5M/7OZwoREwUMU/Multiple%20choice%2C%20Joyce%20Ballantyne_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="307" height="393" /&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;Multiple choice – Joyce Ballantyne&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En su casa, Yvonne trató de envenenarlo usando arsénico en las copas de chocolate, pero él se recuperó y lo tomó como una prueba encantadora y enorme del temor de ella a perder su virginidad, aunque la había perdido a los diez años, cuando había dicho a su madre que fue violada. De esta manera Yvonne había enviado a prisión a un hombre de treinta años. Durante dos semanas había estado intentando seducirlo, diciendo que tenía quince años y que estaba loca por él. Fue un gran placer para ella arruinar la carrera del hombre, hacer infeliz y avergonzar a su mujer, y desconcertar a su hija de dieciocho años.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Otros hombres advirtieron a Bertrand. “Todos lo hemos conseguido”, dijeron, “incluso nos hemos ido a la cama con ella una o dos veces. Tú ni siquiera has tenido eso. ¡Y ella no vale la pena!”. Pero Bertrand pensó que, a los ojos de Yvonne, él era diferente, y aunque se daba cuenta de que su pertinacia se salía de lo común, la consideraba una virtud.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Yvonne azuzó a un nuevo pretendiente para que matara a Bertrand. Se ganó la lealtad del nuevo pretendiente prometiéndole que se casaría con él si eliminaba a Bertrand. Y dijo lo mismo a Bertrand respecto del otro hombre. El nuevo pretendiente desafió a Bertrand a un duelo, marró su primer disparo y entonces empezó a hablar con su pretendida víctima (la pistola de Bertrand se había negado en redondo a disparar). Descubrieron que ambos habían recibido promesas de matrimonio. Entretanto, ambos hombres le habían hecho regalos caros y le habían prestado dinero en pequeñas crisis durante los últimos meses.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Estaban resentidos, pero no se les ocurría ninguna idea para frenarla. Así que decidieron asesinarla. El nuevo pretendiente fue a verla y le dijo que había matado al estúpido y persistente Bertrand. Entonces Bertrand llamó a la puerta. Los dos hombres fingieron pelear. En realidad, empujaron a Yvonne entre ellos y la mataron de varios golpes en la cabeza. Su historia fue que ella intentó interferir y que recibió un golpe por accidente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dado que el juez del lugar también había sufrido en sus carnes la coquetería de Yvonne, y que los parroquianos se habían reído de él por ello, se mostró secretamente complacido de su muerte, y sin más dejó a los dos hombres libres. También fue suficientemente inteligente para saber que los dos hombres podrían no haberla matado si no se hubieran encaprichado con ella... un estado que inspiró su piedad, teniendo sesenta años como tenía.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sólo la criada de Yvonne, que siempre había obtenido buenos sueldos y propinas, asistió a su funeral. Incluso la familia de Yvonne la detestaba.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2520232540198887164?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2520232540198887164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2520232540198887164&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2520232540198887164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2520232540198887164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/08/la-coqueta.html' title='La coqueta'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/TFxq-A3-4AI/AAAAAAAAJ5M/7OZwoREwUMU/s72-c/Multiple%20choice%2C%20Joyce%20Ballantyne_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2853616280292732684</id><published>2010-07-09T23:54:00.000+02:00</published><updated>2010-07-09T23:54:34.354+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pepe Cáccamo'/><title type='text'>El hombre impuntual</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TDLayNlXaoI/AAAAAAAAEWU/k3yHzEJnk0g/s1600/Imagen+2.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 224px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TDLayNlXaoI/AAAAAAAAEWU/k3yHzEJnk0g/s400/Imagen+2.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490691451892755074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi vida es la historia de un hombre que no llegó nunca a tiempo a ningún sitio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando era pequeño, mi madre conseguía con gran esfuerzo que cogiese por las mañanas el tranvía número 3, que me llevaba al barrio de la escuela. Pero siempre ocurría algo que frustraba mis propósitos de puntualidad:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;un perro rabioso me perseguía hasta el límite&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;de las murallas antiguas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;una avería general en el tendido eléctrico detenía a todos los tranvías de la ciudad durante tres horas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;un muro derrumbado por la tormenta impedía mi paso cuando sólo me faltaban trescientos metros para alcanzar la verja de la escuela.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca llegué a las citas concertadas con las chicas que me prometían su amor. Emocionado y nervioso, malgastaba el tiempo en escoger la ropa más adecuada para la excepcional ocasión:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;no era capaz de decidirme por el pantalón azul con camiseta verde&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;o por el negro acompañado de camisa gris, con o sin chaqueta, con o sin corbata&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;o por el traje castaño, de pata de gallo, con chaleco de satén.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Perdí todos los trenes, todos los barcos, todos los aviones en los que algún día soñé con viajar lejos de los muros del tiempo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando llegaba a la estación, me desesperaba al atisbar el humo de mi tren trazando señales de despedida desde la última curva del camino de hierro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los barcos silbaban desde lo alto del arco del horizonte, burlándose de mí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los aviones escribían en el aire con gas de color rojo mi nombre de pasajero retrasado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No llegué a tiempo a mi primera entrevista de trabajo. Ni a la segunda. Tampoco fui puntual en la tercera. Pendiente del reloj, caminaba a zancadas&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;por la calle. Algunas veces me paralizaba la angustia de perder aquella irrepetible oportunidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De pronto, el escaparate de un bazar atraía mi atención. Y me quedaba atontado contemplando la alegría de los juguetes mecánicos en movimiento:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;un&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;carrusel de seis renos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;dos hombres empujando de cada extremo una sierra de mano&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;una caja de música con una bailarina vestida de sedas azules girando y girando alrededor de su propio eje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Giraba ella y giraban y giraban&lt;b&gt; &lt;/b&gt;las agujas de mi reloj enloquecido. Cuando, por fin, lograba liberarme de la succión del doble remolino y me situaba frente a la puerta de la oficina, tropezaba con la sonrisa cínica de un hombre grande que ocupaba las escaleras de entrada y que, señalándome con el dedo, gritaba así:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡El trabajo es para mí! ¡Usted llegó demasiado tarde! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca llegué a tiempo de compartir con mis amigas y amigos las fiestas a las que fui invitado. Incluso perdí la ocasión de participar en la que organizaron para celebrar mi 30 cumpleaños.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo llegaba siempre cuando las botellas ya estaban vacías y en los platos apenas quedaban restos tristes del pastel machacado. Mis colegas abandonaban, satisfechos y cansados, el salón de la fiesta y no me reconocían. Nadie identificaba mi cara, deformada por la expresión absurda de quien nunca llega a tiempo a ningún sitio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Perdí siempre el tiempo del que disponía, poco o mucho, para poder cumplir mis más modestos sueños:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ver zarpar una fragata con todas sus velas desplegadas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;acomodarme en el patio de butacas del teatro para escuchar la obertura de un ópera magnífica&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;comprar el libro de mi poeta más querido, recién editado, que desapareció de todas las librerías antes de que pudiese hacerme con él.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tampoco fui capaz de llegar a la cita decisiva con la curandera&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;que había garantizado el remedio de mis desarreglos de impuntualidad— Esta vez procure usted ser puntual. Es la tercera casa, la de color amarillo, al principio de la sexta travesía, contando desde el puente viejo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recorrí travesías y callejas una y otra vez, distinguí nueve casas de color amarillo y me extravié por el laberinto de las calles hasta la primera luz del día. Borracho de cansancio y desesperación, caí sobre las vías del tren.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aquel tren venía con retraso y no llegó a tiempo de destriparme. Harto de esperar, me levanté despacito&lt;b&gt; &lt;/b&gt;y despacito regresé a mi casa. Desde entonces&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;sé que nunca voy a llegar puntual al encuentro con mi propia muerte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tampoco llegaré a tiempo al final de este relato. Que acaba aquí, mientras yo continúo caminando muy despacio por las páginas blancas, sin prisa y sin tiempo, sin tiempo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Xosé Mª Álvarez Cáccamo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2853616280292732684?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2853616280292732684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2853616280292732684&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2853616280292732684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2853616280292732684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/07/el-hombre-impuntual.html' title='El hombre impuntual'/><author><name>Lula Fortune y Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03345230293660660529</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TDLayNlXaoI/AAAAAAAAEWU/k3yHzEJnk0g/s72-c/Imagen+2.png' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-7206478165582608514</id><published>2010-06-22T00:01:00.001+02:00</published><updated>2010-06-22T00:03:52.275+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='George Sand'/><title type='text'>Pares y nones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TBuqbUeVi7I/AAAAAAAAEUM/PHZy5hmC8xI/s1600/07414_felix_nadar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 292px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TBuqbUeVi7I/AAAAAAAAEUM/PHZy5hmC8xI/s400/07414_felix_nadar.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484164357582850994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Nuestra colaboradora especial y queridísima amiga, &lt;a href="http://anabande.blogspot.com/"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FF0000;"&gt;Ana Bande&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, nos ofrece las pautas para la correcta comprensión de este enigmático  texto:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;1. Lea el poema de la forma tradicional, o sea, un verso después de otro. Saboree las dulces y delicadas palabras de amor de George Sand a su amante Alfred Musset.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;2. Lea ahora únicamente los versos impares y penetrará en el oscuro secreto que esconde:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Estoy realmente emocionada de decirle que he&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;entendido perfectamente la pasada noche que usted ha&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;tenido siempre unas ganas locas de que me hagan&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;bailar. Guardo el recuerdo de su&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;(el) amor y me gustaría que fuese&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;prueba de que yo pueda ser amada &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;por usted. Me complace mostrarle mi&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;afecto desinteresadamente y sin cál-&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;culo, y si usted quiere verme, también&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;desvelarle mi alma sin artificio,&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;totalmente desnuda, venga a hacerme una visita.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Charlaremos como amigos, francamente.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Le probaré que soy mujer&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;sincera, capaz de ofrecerle la ternura&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;más profunda y la más estrecha&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;amistad, en una palabra, la mejor prueba&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;que pudiera usted soñar ya que su&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;alma es libre. Piense que la soledad que me a-&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;poya es grande, dura y a menudo&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;difícil. Y mientras pienso en ello mi tristeza es&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;fuerte (gruesa). Acuda entonces aprisa y venga para&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;hacérmela olvidar por el amor en que quiero&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;meterme(la).&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;George Sand&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;3. Sonría, le estamos grabando: se ha saltado usted el paso 1, ¿eh?&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Arial, Verdana, Arial, sans-serif;color:#FF00FF;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-7206478165582608514?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/7206478165582608514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=7206478165582608514&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7206478165582608514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/7206478165582608514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/06/ares.html' title='Pares y nones'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/TBuqbUeVi7I/AAAAAAAAEUM/PHZy5hmC8xI/s72-c/07414_felix_nadar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-4091386781402431301</id><published>2010-06-20T09:04:00.000+02:00</published><updated>2010-06-20T23:50:07.091+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con pólvora y magnolias - X. L. MÉNDEZ FERRIN'/><title type='text'>Podría llamar a Kerouac</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S-Q6MqyhV_I/AAAAAAAAEN4/cgOZzMtYghA/s1600/20070418klplylliu_390.Ies.SCO.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 324px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S-Q6MqyhV_I/AAAAAAAAEN4/cgOZzMtYghA/s400/20070418klplylliu_390.Ies.SCO.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468559836853655538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Podría llamar ahora &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;a &lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FF0000;"&gt;Kerouac&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;porque entre los dos hay un río&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;de tristísimo otoño&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;pero&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;prefiero contemplar las criaturas preciosas&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;-ya sabéis: perlas, oro,&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;cuando no cristal luciente y mármol-&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;de Bembo&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#993399;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;y miro atentamente&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;lo más estéril&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;-gema, libro, lámpara-&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;que denote las propias&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;bases&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;los pies de barro&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;de mi palabra&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;y augure hermosamante&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;cosa a cosa&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;la cosa formal&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;e inerte&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;en la que me voy erigiendo cuidadosa y artificiosamente&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;podría llamar ahora&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;a &lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FF0000;"&gt;Kerouac&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;o a la juventud perdida&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;porque entre los dos transcurre el río&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;de la muerte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;Con pólvora y Magnolias&lt;/i&gt;. Xosé Luis Méndez Ferrín&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#993399;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;*Pietro Bembo, humanista, erudito y traductor italiano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-4091386781402431301?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/4091386781402431301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=4091386781402431301&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4091386781402431301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4091386781402431301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/05/podria-llamar-kerouac.html' title='Podría llamar a Kerouac'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S-Q6MqyhV_I/AAAAAAAAEN4/cgOZzMtYghA/s72-c/20070418klplylliu_390.Ies.SCO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6796229666524252122</id><published>2010-05-10T23:52:00.004+02:00</published><updated>2010-05-12T12:27:56.904+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>Oona, la alegre mujer de las cavernas</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;OONA, THE JOLLY CAVE WOMAN&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;     &lt;br /&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S-iAJkXvFUI/AAAAAAAAJoI/I7qyhUODeqQ/s1600-h/patricia-highsmith-1%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px" title="patricia-highsmith-1" border="0" alt="patricia-highsmith-1" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S-iAKf33vJI/AAAAAAAAJoM/h1tLeU760R8/patricia-highsmith-1_thumb.jpg?imgmax=800" width="187" height="244" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era un poco peluda, con un incisivo de menos, pero su atractivo sexual se podía percibir a una distancia de doscientas yardas o más, como si fuese un olor, y tal vez lo fuese. Era redonda, de vientre redondo, de hombros redondos, de caderas redondas, y siempre sonriente, siempre alegre. Y por eso les gustaba a todos los hombres. Siempre tenía algo cocinándose en una olla, sobre el fuego. Era corta de entendederas y nunca perdía los estribos. La habían aporreado tantas veces en la cabeza que la tenía completamente perdida. No era necesario aporrear a Oona para poseerla, pero ésa era la costumbre, y Oona apenas se molestaba en evitarlo y en protegerse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Oona estaba continuamente preñada y nunca experimentó el inicio de la pubertad, puesto que su padre la poseyó desde los cinco años, y tras él sus hermanos. Su primer niño nació cuando ella tenía siete años. La molestaban incluso en los últimos momentos del embarazo, y los hombres esperaban con impaciencia la media hora que más o menos tardaba en dar a luz para lanzarse de nuevo sobre ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Curiosamente, Oona mantenía la natalidad de la tribu más o menos constante, e incluso tendía a disminuir la población, porque los hombres descuidaban a sus propias mujeres, o a veces caían muertos al luchar por ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al final Oona fue asesinada por una mujer celosa cuyo marido no la había tocado durante meses. Este hombre fue el primero que se enamoró. Su nombre era Vipo. Sus amigos masculinos se habían reído de él por no poseer a otra mujer, o a la suya propia, en los momentos en que Oona no estaba disponible. Vipo había perdido un ojo luchando con sus rivales. Era un hombre de mediana estatura. Siempre había traído a Oona las mejores piezas que cazaba. Trabajó largo y duro para fabricar un adorno de pedernal, así que se convirtió en el primer artista de la tribu. Todos los demás usaban el pedernal para las puntas de flecha y los cuchillos. Había entregado a Oona el adorno para que se lo colgara del cuello con una tira de cuero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando la mujer de Vipo asesinó a Oona en un ataque de celos, Vipo asesinó a su mujer lleno de odio y cólera. Luego cantó una vigorosa y trágica canción. Continuó cantando como un loco, mientras las lágrimas corrían por sus pilosas mejillas. La tribu pensó en matarlo, porque estaba loco y era diferente de cualquier otro, y estaban asustados. Vipo dibujó imágenes de Oona en la arena húmeda cerca del mar, y luego unos retratos suyos en las piedras lisas de las montañas cercanas, retratos que podían verse desde lejos. Hizo una estatua de Oona en madera, y luego en piedra. A veces dormía con ellas. Con las torpes sílabas de su lenguaje compuso una frase que evocaba a Oona cada vez que la pronunciaba. No fue el único que aprendió y pronunció esta frase, ni el único que había conocido a Oona.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vipo fue asesinado por una mujer celosa, cuyo marido no la había tocado durante meses. Su hombre había comprado una de las estatuas de Oona hechas por Vipo, por un precio formidable… un trozo enorme de cuero hecho de varias pieles de bisonte. Vipo construyó con él una hermosa casa resistente al agua, y le sobró suficiente para hacerse unos vestidos. Creó más frases sobre Oona. Algunos hombres lo admiraban, otros lo odiaban, y todas las mujeres lo odiaban porque él las miraba como si no las viera. Muchos hombres se sintieron tristes cuando Vipo murió.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero por lo general la gente se sintió liberada cuando Vipo se fue. Había sido un tipo extraño, que por las noches perturbaba el sueño de algunos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6796229666524252122?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6796229666524252122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6796229666524252122&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6796229666524252122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6796229666524252122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/05/oona-la-alegre-mujer-de-las-cavernas.html' title='Oona, la alegre mujer de las cavernas'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S-iAKf33vJI/AAAAAAAAJoM/h1tLeU760R8/s72-c/patricia-highsmith-1_thumb.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-4482535061946843163</id><published>2010-04-16T11:08:00.005+02:00</published><updated>2010-04-16T11:25:58.908+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Tales of Misogyny - PATRICIA HIGHSMITH'/><title type='text'>La mano - Patricia Highsmith</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;THE HAND&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Cuento incluido en &lt;i&gt;Little Tales of Misogyny&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;PATRICIA HIGHSMITH&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */@font-face {font-family:Calibri; panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:swiss; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin-top:6.0pt; margin-right:0cm; margin-bottom:0cm; margin-left:0cm; margin-bottom:.0001pt; text-align:justify; text-indent:25.5pt; line-height:16.0pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:Calibri; mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-font-family:"Times New Roman";}h1 {mso-style-next:Normal; margin-top:12.0pt; margin-right:0cm; margin-bottom:3.0pt; margin-left:0cm; text-align:justify; line-height:16.0pt; mso-pagination:widow-orphan; page-break-after:avoid; mso-outline-level:1; font-size:14.0pt; font-family:Calibri; mso-bidi-font-family:Arial; mso-font-kerning:16.0pt;}@page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;}div.Section1 {page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_NCMUktmW3NE/S8grvugjJ2I/AAAAAAAAJjA/TD4_9Kg03u0/s1600/misogyny+002.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_NCMUktmW3NE/S8grvugjJ2I/AAAAAAAAJjA/TD4_9Kg03u0/s320/misogyny+002.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Un joven le pidió a un padre la mano de su hija, y la recibió en una caja… su mano izquierda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El padre: «Pediste su mano y la tienes. Pero en mi opinión querías otras cosas y las tomaste».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El joven: «¿Qué quiere decir?».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Padre: «¿Qué crees tú que quiero decir? No puedes negar que soy más noble que tú, porque tomaste algo de mi familia sin pedirlo, mientras que, cuando me pediste la mano de mi hija, yo te la di».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; En realidad el joven no había hecho nada innoble. El padre era simplemente un desconfiado y tenía una mente sucia. Legalmente el padre podía hacer al joven responsable del mantenimiento de su hija y lo exprimió financieramente. El joven no podía negar que tenía la mano de la hija… aunque ahora, desesperado, y tras besarla, la había enterrado. Pero es que ya tenía casi dos semanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El joven quería ver a la hija, e hizo un esfuerzo, pero estaba completamente acorralado por los insistentes comerciantes. La hija estaba firmando cheques con su mano derecha. En vez de desangrarse hasta morir, mejoró rápidamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; El joven anunció en los periódicos que ella había abandonado el hogar. Pero tenía que probar que alguna vez había disfrutado de él. Ni siquiera aquello era ‘un matrimonio’ por el juzgado o por la iglesia. Y sin embargo no había dudas de que él tenía su mano, y había firmado un recibo cuando le trajeron el paquete.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; «¿Su mano en qué?», preguntó el joven a la policía, desesperado y sin un solo penique. «Su mano está enterrada en mi jardín».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; «¿Es que encima eres un criminal? ¿No sólo eres un desordenado en tu vida, sino que también eres un psicópata? ¿Por casualidad cortaste la mano de tu esposa?».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; «No lo hice, y ni siquiera ella es mi esposa».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; «¡Tiene su mano y aún así no es su esposa!», se burlaron los hombres de la ley. «¿Qué haremos con él? Es muy poco razonable, incluso puede que esté loco».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; «Encerrémoslo en un manicomio. También está sin un duro, así que tendrá que ser una Institución del Estado».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Así que el joven fue encerrado, y una vez al mes la chica cuya mano había recibido venía a mirarlo a través de la alambrada, como una esposa consciente de sus deberes. Y como la mayoría de las esposas, no tenía nada que decir. Pero sonreía de una forma tan bonita. Ahora su trabajo proporcionaba una pequeña pensión que ella estaba percibiendo. Su muñón estaba oculto en un manguito.&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 12pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 12pt;"&gt;Debido a que, al verla, el joven se disgustó mucho con ella, fue colocado en una sala mucho más desagradable, privado de libros y de compañía, y se volvió realmente loco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-4482535061946843163?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/4482535061946843163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=4482535061946843163&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4482535061946843163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/4482535061946843163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/04/la-mano-patricia-highsmith.html' title='La mano - Patricia Highsmith'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_NCMUktmW3NE/S8grvugjJ2I/AAAAAAAAJjA/TD4_9Kg03u0/s72-c/misogyny+002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2439081459729940912</id><published>2010-03-18T01:31:00.001+01:00</published><updated>2010-03-24T20:42:03.015+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>El pornosábado del Splendor</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S6FuiEBjMxI/AAAAAAAAIxk/5Kl1nfyAirQ/s1600-h/Maciste%5B11%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Maciste" border="0" alt="Maciste" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S6FujBz5qvI/AAAAAAAAIxo/nQHH5CatA9w/Maciste_thumb%5B7%5D.jpg?imgmax=800" width="249" height="345" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: x-small"&gt;EL CUENTO DEL TERCER HOMBRE CON SOMBRERO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;font size="4"&gt;&lt;b&gt;EL PORNOSÁBADO &lt;/b&gt;&lt;b&gt;DEL&lt;/b&gt;&lt;b&gt; SPLENDOR&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;em&gt;[Del libro de Stefano Benni,&lt;/em&gt; Il bar sotto il mare, publicado en la&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2" face="Times New Roman"&gt;Editorial Universale Economica Feltrinelli]&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;div align="right"&gt;And he’ll die without a wimper      &lt;br /&gt;like every heroes dream.       &lt;br /&gt;Just an angel with a bullet       &lt;br /&gt;and Cagney on the screen.       &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;Y él morirá sin un gemido       &lt;br /&gt;como sueñan todos los héroes.       &lt;br /&gt;Sólo un ángel con una bala       &lt;br /&gt;y Cagney en la pantalla&lt;/div&gt;    &lt;div align="right"&gt;(Tom Waits)&lt;/div&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;También soy de Sompazzo, un pueblo pequeño que en el pasado fue aún más pequeño. Yo era joven y los tiempos eran otros. Entonces en nuestro pueblo el súmmum de lo pecaminoso eran los calendarios de barberos y mecánicos. Algunos eran famosos, como el calendario de los neumáticos Fazioli, en el que Miss Enero llevaba un bikini de cadenas para la nieve y Miss Julio se bronceaba embadurnándose con aceite de frenos. Los niños íbamos por turno al taller para mirarlo, y era aquél un ensimismamiento propio del Louvre. Una vez que un representante trajo de Roma la famosa foto de Marilyn desnuda sobre el terciopelo, se perdieron en la zona seiscientas horas laborables, e hizo falta dividir la foto en cuatro para satisfacer la demanda.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y todo continuó así hasta que no se abrió en Sompazzo el primer local verdaderamente moderno y sin prejuicios, el cine Splendor.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El exterior no era gran cosa: la entrada parecía una clínica dental, la taquilla era una mesa de cocina y el bar estaba siempre abierto, en el sentido de que si por la ventana pedían una cerveza, del bar de enfrente te la lanzaban al vuelo. El interior, obra del aparejador Portogalli, era por el contrario de un gusto exquisito. Además de las sillas de un delicado verde rana y del suelo de mármol, el techo era de una particular belleza. En él el aparejador, después de haber escuchado hablar de las “salas X”, había colgado veintiocho monstruosos globos púrpuras, uno al lado del otro en una estructura que imitaba la cadena molecular. Estos globos, sin embargo, no funcionaban nunca más de tres a la vez; es más, en casi todas las proyecciones un globo comenzaba a chisporrotear y crepitar ahogando el sonido, ante lo que la máscara gritaba “cuidado con la manzana”, y todos buscábamos refugio bajo los asientos. El globo se precipitaba explotando y la película&lt;b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;podía continuar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hemos dicho “la máscara”&lt;font color="#0080c0"&gt;[*]&lt;/font&gt;. El hecho es que el dueño del cine, habiéndose enterado de que todos los cines serios tienen una máscara, había vestido al hijo de doce años de Zorro. El Zorro ayudaba a la gente a encontrar su butaca y la invitaba a mantener puestos los zapatos, al menos en la primera parte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La programación inicial del cine Splendor fue variada, teniendo que contentar un poco a todos. La primera cartelera estaba escrita enteramente a mano y, si no recuerdo mal, fue la siguiente:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Domingo – Película &lt;i&gt;Breve encuentro&lt;/i&gt; con Trevor Ovard y Celia Yonson. Americano sentimental para todos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lunes – &lt;i&gt;Misión desesperada &lt;/i&gt;– Con Gary Cooper – Acción bélica y bombardeos para los que no han tenido bastante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Martes – &lt;i&gt;Los siete samurais&lt;/i&gt;. Para personas de una cierta cultura.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Miércoles – &lt;i&gt;Descanso&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Jueves – &lt;i&gt;Bambi&lt;/i&gt; – de Walt Disney – Un cuento delicado para grandes y pequeños.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Viernes – &lt;i&gt;Maciste contra el Minotauro&lt;/i&gt; – Con Maciste. Para todos los públicos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sábado – &lt;i&gt;Juegos prohibidos de niñas bien&lt;/i&gt; – Adults Only — No permitida para menores de 16 años.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La aparición de la cartelera suscitó muchos y variados comentarios. Los beatos del pueblo dijeron que a estas alturas éramos una sucursal de Sodoma, a la que la mayor parte de nosotros situaba en la provincia de Parma. La propietaria del Bar, Rita, alias la Ritona, &lt;i&gt;opinión-leader&lt;/i&gt; de las mujeres, objetó que “o se es como dios manda o se hacen juegos prohibidos”; ella no era moralista pero “le gustaba la precisión”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Muchos preguntaron qué era Adults Only, y el dueño del cine respondió que era un director americano especializado en películas porno, y que su nombre figuraba en muchísimas cintas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dante, el comercial, discutió con el aparejador sobre los nombres en inglés, sobre todo de si Gary Cooper se pronuncia Cóper o Cúper.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Ignorante —decía el aparejador—, ¿no sabe que la doble o se pronuncia “u”?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¿Ah sí? —respondía Dante— y ¿usted cómo dice, cooperativa o cuperativa?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y se salió con la suya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El debut con la película sentimental americana obtuvo un gran éxito, pero después de que intervinieran todas las viejitas medio sordas del pueblo; cada dos por tres se levantaba una y decía:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— No he entendido nada de lo que han dicho, dé marcha atrás, por favor.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y el operador tenía que repetir la escena. Así &lt;i&gt;Breve encuentro&lt;/i&gt; duró exactamente cinco horas y media.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;También en &lt;i&gt;Misión desesperada&lt;/i&gt; se produjeron algunos problemas. Debéis tener en cuenta que en aquel tiempo no era posible que ante la pantalla apareciese un avión sin que todos trataran de abatirlo con la boca. Por entonces los alborotadores más famosos del cine eran los tres hermanos Miti, los cuales eran capaces de emitir cualquier sonido, desde el de la cosechadora al del alacrán cebollero. Así que, apenas aparecía en la pantalla la escuadrilla japonesa, de la sala partía una contraofensiva que hacía temblar el techo y rompía cuatro globos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Comenzaron a volar botellas y zapatos, y cuando apareció el almirante Yamamoto, en la última fila se levantó un tal Bigattone, ex partisano, y pegó un pistoletazo contra la pantalla. A la salida, a quien preguntaba cómo había acabado la película, todo el publico le respondía “No sé, pero ganamos nosotros”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En la película del martes había un público variado: intelectuales de la zona y también muchos charcuteros y comerciantes, porque se había corrido la voz de que la película se llamaba “Los siete salamis”, vida, amor y muerte en el sórdido mundo del jamón.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando Bigattone vio de nuevo a los japoneses se lamentó de que no lo hubieran avisado para llevar otra vez su escopeta. Inicialmente la división de la sala fue clara. De la fila de los charcuteros volaban pedorretas como estocadas, y de la de los intelectuales unos “¡Chitón!” rencorosos. Luego, poco a poco, el filme conquistó a todos. Acabó con el público en pie, revoleando las sillas y animando a Toshiro Mifune. Siguieron dos meses de japonesización de la zona. Cada vez que alguien iba a comprar cien gramos de mortadela los charcuteros exhibían el número de la espada con el berrido, y allí estaba aquél, Maramotti, que se cambió el nombre por Maremoto y obligó a la mujer a comer la polenta con palillos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;i&gt;Descanso&lt;/i&gt; fue un gran éxito porque treinta pagaron la entrada y se metieron a dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El jueves &lt;i&gt;Bambi&lt;/i&gt; hizo sesenta espectadores y trescientos helados.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El viernes, para &lt;i&gt;Maciste&lt;/i&gt;, estaba todo vendido. Alguno vino incluso vestido de Maciste, es decir, sin camiseta. Sudábamos como bestias, porque entonces se participaba realmente, y cada vez que Maciste levantaba la maza brotaba el grito “Dale con el as de bastos”, y cuando alzaba un peñasco media sala se ponía en pie, hinchaba el cuello y levantaba por solidaridad ya una silla, ya a su mujer. Al final de la primera parte muchos no lo hacían por problemas con la espalda, y aún quedaba enfrentarse al Minotauro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La segunda parte se inició con la danza del vientre ejecutada por la bailarina sudamericana Chelo Alonso, diva tremendamente querida en nuestros pagos. La escena fue subrayada por los gritos de entusiasmo y el intento de imitarla por parte de las mujeres presentes, las cuales, sin embargo, teniendo un contorno bastante mayor que el de la diva, dejaron sin sentido a varios espectadores a base de culazos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En la escena más importante, la entrada del Minotauro en la cueva, no se escuchaba volar una mosca. Cuando apareció el monstruo, sin embargo, hubo una cierta desilusión. Había quien decía que se parecía a la vaca de Alfredo, y quien que al mismo Alfredo. Ante todo no se estaba de acuerdo en la forma de eliminarlo. Algunos propusieron el caldo bordelés &lt;font color="#0080c0"&gt;[**]&lt;/font&gt;, otros un gran anzuelo con cebo de maíz. Cuando Maciste lo sacó fuera para darle de palos fue largamente silbado porque a una bestia no se la mata de esa forma.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La película acababa con Maciste alejándose a caballo, pronunciando la famosa frase: “Donde quiera que un fuerte pisotea a un débil, ahí está mi lugar”, que provocó diez minutos de aplausos y el famoso comentario de Bigattone: “Entonces tendrás que recorrer unos kilómetros, Maciste”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luego vino el funesto día: el pornosábado que cambió la historia de nuestro pueblo. Ya a las dos de la tarde una cincuentena de hombres se arremolinaba en los alrededores del cine donde se proyectaría &lt;i&gt;Juegos prohibidos de niñas bien&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Algunos llevaban bufandas hasta la nariz, a pesar de estar mayo avanzado. La mitad de ellos fue capturada y reconducida a casa por sus consortes. A otros nueve les faltó coraje, y una vez que llegaron ante la caja cambiaron de idea y dijeron:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¿Por casualidad ha visto usted a Enea, que tenía una cita con él aquí enfrente? –y huían. De modo que, cuando Enea Baruzzi entró por primera vez en el cine, le preguntaron si no se avergonzaba de hacer esperar a todos aquellos amigos. Después que Enea hubo roto el hielo, entró un manojo de valientes: yo, Bigattone, Ettore, Dante, el fontanero Talpa, el aparejador Portogalli, los hermanos Miti, Spiedino, el abuelo Celso y, por último, la quiosquera Iris con su hijo Cesarino, porque estaba convencida de que darían otra vez &lt;i&gt;Bambi&lt;/i&gt; y ninguno tuvo el valor de decirle la verdad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cayó la oscuridad sobre la sala, y desde la primera escena arreciaron las críticas del famoso dueto entre el fontanero y la camarera. El fontanero Talpa objetó que su colega en la película tenía una llave inglesa equivocada, pero fue abucheado. Todos nos pusimos en pie y empezamos a expresar nuestro parecer con resuellos y silbidos potentísimos. Enea lamentó que el intérprete masculino tapara continuamente a la intérprete femenina, y bramaba: “¡Fuera de ahí, déjanos ver!”. El abuelo Celso, que había visto el último muslo en 1936 y ni siquiera recordaba si era de pavo, se quedó con la boca abierta y las manos en los bolsillos todo aquel día y los dieciséis años siguientes. Dante el comercial se hacía pasar por experto y decía que en Roma cosas así se veían todas las noches por las calles. El aprieto mayor fue naturalmente para Iris, a la que Cesarino preguntaba sin parar si realmente estaba Bambi.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Claro que sí –respondía la madre.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Pero ¿dónde?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Ahora sale.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La conmoción fue tan fuerte que Cesarino, todavía hoy, que tiene cuarenta años, cada vez que se mete en la cama con su mujer deja la puerta abierta porque dice que igual llega Bambi.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Acabó la primera parte, marcado por un intenso lanzamiento de cerveza desde la ventana del bar. Cuando comenzó la segunda parte, de dentro del cine surgieron gritos infrahumanos y aplausos. Se congregó alguna gente en la escalera y Ritona la camarera comentó que, por el follón que se estaba montando, debía ser una gran película. Y poco después ella y los otros cuatro amigos entraron dentro. Al instante, desde la ventana del cine hicieron señales a los otros para que vinieran rápido, porque aquello era cosa de otro mundo. Y entraron los viejos, e incluso las viejas y los niños, hasta que el notario y la sastra democristiana fueron a llamar al cura.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¡Don Calimero –gritaron–, Sodoma y Gomorra! Todo el pueblo está viendo la película pornográfica. ¡Han entrado incluso las mujeres y los menores!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Don Calimero se lanzó hacia el Splendor, y con horror escuchó, proveniente del interior, un follón de silbidos, aullidos y exclamaciones provocativas: “Dale, dale, dale que ya es tuya”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Dios mío, ¿en qué se ha convertido mi parroquia? –pensó, volvió corriendo a la iglesia, cogió el incensario más grande que tenía y se aprestó a desalojar la sala con gases lacrimógenos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Apareció en la puerta del cine agitando el sagrado artefacto y gritando:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¡Puercos, me asombro de vosotros! ¡Fuera todos de aquí! No permitiré en mi parroquia esta innoble exhibición de glúteos y muslos y…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De pronto Don Calimero enmudeció, mirando a la pantalla. Del verde pasó al blanco, y después al rojo congestión. Una expresión de éxtasis se le pintó en el semblante. Luego, con toda la fuerza que tenía en la garganta rugió:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¡Ánimo Coppiiii!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lo que ocurrió fue que, por equivocación, el operador había proyectado, en lugar de la segunda parte, el noticiero cinematográfico con la victoria de Coppi en el Giro de Italia. Tres veces lo hicimos proyectar, y seis veces la llegada al Stelvio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al día siguiente el comentario fue:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Coppi es bestial. Piénsalo, en la primera parte folla una hora seguida, y luego se sube a la bicicleta y gana”.&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small"&gt;&lt;span style="color: #0080c0"&gt;[*] N. del T.: Juego de palabras intraducible. En italiano &lt;i&gt;maschera&lt;/i&gt; significa &lt;i&gt;acomodador&lt;/i&gt;, aunque también &lt;i&gt;máscara&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;antifaz.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small"&gt;&lt;span style="color: #0080c0"&gt;[**] N. del T.: El caldo bordelés es un producto que se usa para combatir el mildíu, enfermedad que afecta a la vid.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2439081459729940912?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2439081459729940912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2439081459729940912&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2439081459729940912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2439081459729940912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/03/el-pornosabado-del-splendor.html' title='El pornosábado del Splendor'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S6FujBz5qvI/AAAAAAAAIxo/nQHH5CatA9w/s72-c/Maciste_thumb%5B7%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2972722324453109205</id><published>2010-03-16T20:05:00.001+01:00</published><updated>2010-03-16T23:31:46.002+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Renèe Dunan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Colaboraciones'/><title type='text'>El precio del amor</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Il faut oser dire n´importe quoi! La morale&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;    &lt;br /&gt;&lt;em&gt;est ailleurs que là où on l´imagine”.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify" align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WO5d2nxI/AAAAAAAAABE/cIb7jVRsofg/s1600-h/Preciosdelamor01tape5.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto" title="Precios del amor 01 tape" border="0" alt="Precios del amor 01 tape" src="http://lh6.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WPqoYnsI/AAAAAAAAABM/_9puk-l147M/Preciosdelamor01tape_thumb3.jpg?imgmax=800" width="463" height="110" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WRXVfZ8I/AAAAAAAAABU/2vLqhgS2gFA/s1600-h/Preciosdelamor02tape8.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Precios del amor 02 tape" border="0" alt="Precios del amor 02 tape" src="http://lh4.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WSz9RYwI/AAAAAAAAABY/BonVe6ZwQFU/Preciosdelamor02tape_thumb6.jpg?imgmax=800" width="332" height="590" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WUnFNHwI/AAAAAAAAABc/0qYKV5wDsO8/s1600-h/Preciosdelamor03tape5.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Precios del amor 03 tape" border="0" alt="Precios del amor 03 tape" src="http://lh6.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WVnpErwI/AAAAAAAAABg/nSmAOtyEZT4/Preciosdelamor03tape_thumb3.jpg?imgmax=800" width="326" height="543" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WXbWm2qI/AAAAAAAAABk/jhLbZu3-_bk/s1600-h/Preciosdelamor04tape7.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Precios del amor 04 tape" border="0" alt="Precios del amor 04 tape" src="http://lh5.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WY09yKWI/AAAAAAAAABw/ZcmZwWV_LFw/Preciosdelamor04tape_thumb5.jpg?imgmax=800" width="330" height="550" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_Wb1__bhI/AAAAAAAAAB0/cdoNMdNdLSg/s1600-h/Preciosdelamor5.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="Precios del amor" border="0" alt="Precios del amor" src="http://lh5.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_Wc6NCb8I/AAAAAAAAAB4/n7hBsnSdbQ8/Preciosdelamor_thumb3.jpg?imgmax=800" width="455" height="322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify" align="justify"&gt;La traducción de este texto del original francés se debe a nuestra &lt;i&gt;glaneuse&lt;/i&gt; personal, &lt;a href="http://anabande.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: blue"&gt;&lt;b&gt;Ana Bande&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Con ella abrimos de forma esplendorosa la sección de Colaboraciones en este blog traidor.&lt;/div&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aunque el texto original ha circulado durante mucho tiempo como veraz, en realidad se debe a la pluma de Renèe Dunan, que lo escribió en 1915 como una forma de transgresión deliberada ante las limitaciones ideológicas que coartaban la capacidad expresiva del lenguaje. Mujer subversiva, prolífica escritora, feminista y libertaria, frecuentó los ambientes dadaístas y surrealistas de principios del siglo XX y, sin duda alguna, merecerá una atención más detallada por nuestra parte en futuras entregas. &lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2972722324453109205?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2972722324453109205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2972722324453109205&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2972722324453109205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2972722324453109205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/03/el-precio-del-amor.html' title='El precio del amor'/><author><name>Lula Fortune y Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03345230293660660529</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_y-DNMJ1587s/S5_WPqoYnsI/AAAAAAAAABM/_9puk-l147M/s72-c/Preciosdelamor01tape_thumb3.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1217371267798307151</id><published>2010-03-04T20:35:00.007+01:00</published><updated>2010-03-04T23:54:13.624+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Che la festa cominci NICCOLÒ AMMANITI'/><title type='text'>Pompino rima con cappuccino</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S5ALtKHrwKI/AAAAAAAAD9I/esq_6lRIBbk/s1600-h/ammaniti_cover2.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: center; margin: 0px auto 10px; width: 257px; display: block; height: 400px; cursor: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444864819929530530" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S5ALtKHrwKI/AAAAAAAAD9I/esq_6lRIBbk/s400/ammaniti_cover2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;br /&gt;  &lt;div style="text-align: justify; text-indent: 18pt; margin-bottom: 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: calibri"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; text-indent: 18pt; margin-bottom: 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: calibri" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;A Saverio Moneta, en cuarenta años de vida, nunca lo habían amado de aquel modo. Antes de Serena, el lider de las Belves sólo había tenido un par de aventuras durante los oscuros años como contable. Historias así, cosas de un par de semanas, en las que al estar con alguien pareces menos pringado&lt;span style="color: #339966"&gt; &lt;/span&gt;a ojos de tus compañeros de escuela. Más que de noviazgos se trataba de asociaciones de mutuo socorro. &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;A Serena Mastrodoménico, en cambio, la había visto nada más empezar a trabajar en la mueblería. Tan morena y delgada le recordaba muchísimo a Laura Gemser, la actriz de &lt;i&gt;Emmanuelle negra.&lt;/i&gt; Un tópico onanístico de su pubertad.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Estaba loco por Serena, pero no veía la manera de conseguirla. Él era el último de los contables y ella, la hija del jefe. Paseaba como una diosa en minifalda por los pasillos de la mueblería y Saverio soñaba con poder hablarle, invitarla a cenar al lago Bracciano. Ella, en cambio, no le dedicaba ni una mirada. Aunque le pasaba por delante todos los días, ni siquiera se había dado cuenta de su existencia. Y era lógico. ¿Por qué una mujer refinada y de mundo iba a interesarse en una nulidad como él? Uno que no tenía ni coche para ir a casa. ¿Uno que había perdido la vista leyendo tomos sobre el misterio de los Templarios y el triángulo de las Bermudas? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Una tarde Saverio estaba en la oficina repasando por enésima vez el balance semestral. Sus colegas se habían ido y estaba solo en la mueblería. Había comprado un trozo de pizza con setas y gambas y, de vez en cuando, le daba un mordisco, poniendo atención en no manchar los registros. Tenía los auriculares puestos y escuchaba a todo volumen La &lt;i&gt;Cabalgata de las Valquirias &lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;En un momento dado había elevado la vista. Del otro lado del pasillo, la puerta de la oficina de Egisto Matrodoménico&lt;span style="color: red"&gt; &lt;/span&gt;estaba abierta y la habitación iluminada.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;El viejo no podía ser. Había ido a la Feria del mueble rústico de Vercelli.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;¿Se había colado un ladrón y no se había dado cuenta? Estaba a punto de llamar a los vigilantes cuando de la habitación salió Serena con un montón de bolsas&lt;i&gt; &lt;/i&gt;en la mano. El corazón de Saverio Moneta explotó. Temblando se quitó los auriculares y levantó tímidamente una mano para saludar, pero ella ni siquiera respondió. Sin embargo después volvió sobre sus pasos e inclinó la cabeza para observarlo mejor. &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Estás solo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Bah…, sí… –había conseguido decir,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;intentando mantenerse erguido en la silla.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Ella entró en la oficina de contabilidad y miró alrededor como controlando que verdaderamente no hubiese nadie. Saverio no la había visto nunca así de arreglada. Debía de haber ido a la peluquería y llevaba un chandalito rosa ceñido como una piel de serpiente, la cremallera bien abierta a la altura del escote y botas de piel blanca que le llegaban hasta la rodilla. De las orejas le colgaban dos aros de oro grandes como Cds. &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Te aburres? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– No –respondió Saverio a bocajarro; después pensó que nadie en su sano juicio se divierte repasando los balances semestrales y corrigió. &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Un poco…, pero enseguida termino.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Ella se arregló los cabellos y le preguntó:&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Te apetece un &lt;i&gt;pompino&lt;/i&gt;? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;A Saverio le pareció que le había preguntado si le apetecía un &lt;i&gt;pompino&lt;/i&gt;. Pero debía de haber entendido mal. Debía de haberle preguntado si quería un cappuccino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– La máquina está estropeada… Deberían arreglarla la semana que viene.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Te he preguntado si te apetece un &lt;i&gt;pompino&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Saverio no podía creer lo que oía.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Tal vez las setas de la pizza eran alucinógenas.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Seguía mirándola con la boca abierta como un idiota.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Entonces? –ella, masticando el chicle, repitió la pregunta como si le preguntase si quería un cappuccino.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Cómo?&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Lo quieres o no? –Serena comezaba a hartarse.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿Cómo? –la mente de Saverio estaba bloqueada.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– ¿No lo conoces? El &lt;i&gt;pompino&lt;/i&gt; es una práctica sexual en la que yo te cojo el pene en la boca y te lo chupo.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;¿Por qué le estaba haciendo esto? ¿Qué daño le había hecho él?&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Era obvio. Se trataba de una trampa para poder acusarlo de acoso sexual como en las películas americanas.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– De acuerdo, comprendo –Serena pasó alrededor de la mesa, se agachó, se ajustó el cabello, se quitó de la boca el chicle y se lo dio. &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Sujétalo, por favor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Saverio apretó el chicle entre los dedos, mientras la hija de su jefe, con la misma fría habilidad de una enfermera que levanta la ropa a un herido, le quitaba el cinturón y le desabotonaba la bragueta del pantalón.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Podría gustarte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt; &lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Le bajó los calzoncillos y le observó el pene sin hacer comentarios. Después se lo sujetó con la mano derecha, lo sopesó y lo exprimió como se haría con la ubre de una vaca. Con la izquierda, en cambio, le había cogido el escroto y comenzó a hacer girar los testículos en la palma de la mano como si fuesen dos bolitas chinas antiestrés.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Saverio, con las piernas estiradas, apretaba los apoyabrazos de la silla con una expresión de miedo pintada en la cara. Era espectacular lo que estaba haciendo aquella mujer con su aparato reproductor.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Pero el espectáculo no había terminado todavía. Serena abrió la boca, con la lengua pequeña y puntiaguda se humedeció los labios y después se lo tragó todo, hasta las bolas. Saverio estaba tan aterrorizado que no sentía ni placer, aunque después bastó que se percatara de que Serena Mastrodoménico custodiaba en su boca toda su polla para arrancarle un orgasmo explosivo y embarazoso.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Ella se pasó el dorso de la mano por la boca, lo miró a los ojos y le preguntó con una vocecita satisfecha:&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;– Oye, mañana, ¿me acompañarías a Ikea?&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Él respondió un único y simple “Sí”.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Aquél había sido&lt;b&gt;&lt;span style="color: #339966"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;el primer sí. El primero de una serie infinita.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Saverio Moneta, desde aquel día, de oscuro contable se transformó en sherpa durante las &lt;i&gt;razzias&lt;/i&gt; que Serena ejecutaba en los centros comerciales, en chófer de su todoterreno, botones, mozo de cuerda, mensajero exprés, fontanero, reparador de antenas parabólicas, marido y padre de sus hijos.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;Ah, aquél fue el primer y último &lt;i&gt;pompino&lt;/i&gt; que recibió en diez años de convivencia con Serena.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;&lt;span style="color: red"&gt;El fragmento pretenece a la última obra de &lt;/span&gt;Niccoló Ammaniti, &lt;i&gt;Che la festa cominci&lt;span style="color: red"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: red"&gt;publicada por Einaudi y de la que todavía no existe traducción al castellano. &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="text-align: justify; line-height: 16pt; text-indent: 17pt; margin: 6pt 0cm 0pt"&gt;&lt;span style="color: red"&gt;Esperamos que disfruten ustedes de la primicia mundial que les ofrecemos en este blog traidor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1217371267798307151?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1217371267798307151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1217371267798307151&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1217371267798307151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1217371267798307151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/03/pompino-rima-con-cappuccino.html' title='Pompino rima con cappuccino'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S5ALtKHrwKI/AAAAAAAAD9I/esq_6lRIBbk/s72-c/ammaniti_cover2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1507230769852884532</id><published>2010-02-19T14:09:00.003+01:00</published><updated>2010-02-20T00:38:42.567+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Historia de Pronto Soccorso y Beauty Case</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S3xbIOo2PRI/AAAAAAAAD54/JUmZdmV9oxo/s1600-h/lambretta65921uk.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439322646883220754" src="http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S3xbIOo2PRI/AAAAAAAAD54/JUmZdmV9oxo/s400/lambretta65921uk.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 266px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Stefano Benni. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;El bar submarino&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;HISTORIA DEL HOMBRE CON GAFAS NEGRAS&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style=" ;color:#17365d;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Cuando el juego se pone duro los duros comienzan a jugar.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style=" ;color:#17365d;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;John Belushi&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Nuestro barrio está justo detrás de la estación. Un día un tren nos llevará lejos, o tal vez seremos nosotros los que nos llevemos al tren. Porque nuestro barrio se llama Manolenza, “entras con algo, sales sin ello”. ¿Sin qué? Sin radiocassette, sin cartera, sin dentadura postiza, sin pendientes, sin las gomas del coche. Incluso te roban la goma de mascar si no estás atento: hay niños que trabajan en pareja, uno te da una patada en los huevos, tú escupes el chicle y el otro lo coge al vuelo. Esto te dará&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;una idea.&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;En este barrio nacieron Pronto Soccorso &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 204, 0);"&gt;(Primeros Auxilios) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;y Beauty Case &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 204, 0);"&gt;(Neceser)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; Pronto Soccorso es un chavalillo de dieciséis años. Su padre es estilista de neumáticos; es decir, roba ruedas nuevas y las vende en lugar de las viejas. Su madre tiene una lechería, la lechería más pequeña del mundo. Prácticamente una nevera. Pronto fue concebido allí dentro, a diez bajo cero. Cuando nació, en vez de ponerlo en la cuna, lo metieron en el horno a descongelar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Desde pequeño Pronto Soccorso tenía pasión por los motores. Cuando su padre lo llevaba con él al trabajo, es decir, a robar ruedas, lo colocaba dentro del capó del coche. Así, Pronto pasó gran parte de su infancia acostado en medio de pistones, de modo que para él la mecánica nunca tuvo secretos. Con seis años construyó él solo un triciclo accionado por una máquina de hacer batidos. Recorría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;20 km con un litro de hielo picado: tuvo que desmontarla cuando su madre se dio cuenta de que se le jorobaba la leche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Entonces robó la primera moto, una Guzzi Imperial Black Mammuth 6700. Para llegar a los pedales conducía aferrado al depósito como un koala a la madre: y la Guzzi parecía un vehículo fantasma&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;porque no se veía quién lo conducía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Poco después Pronto construyó la primera moto trucada: la Lambroturbo. Era una lambretta normal y corriente pero con algunas modificaciones se ponía a doscientos sesenta. Fue entonces cuando empezamos a llamarlo Pronto Soccorso. En un año se empotró con la moto doscientas quince veces, siempre de manera diferente. Andaba sobre una sola rueda y la pinchaba; daba bandazos en las curvas, en las rectas, sobre grava,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;sobre mojado; se caía cuando estaba parado, se metía por en medio de los cortejos fúnebres, volaba desde los puentes, segaba los árboles. En el hospital, los médicos estaban tan habituados a verlo que, si una semana no aparecía, llamaban a casa para preguntar por él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Pero Pronto era como un gato: caía, rebotaba y seguía adelante. Algunas veces, después de haberse caído, continuaba arrastrándose durante kilómetros: era una particularidad suya. Lo veíamos llegar rodando desde el fondo de la carretera hasta las mesas del bar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Me caí en Forlì –explicaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Bah! Lo importante es llegar –le decía yo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0px;margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Beauty Case tenía quince años y era hija de una sastra y un ladrón de Tir. Su papá estaba en la cárcel porque había robado un camión de cerdos y lo habían apresado mientras intentaba venderlos casa por casa. Beauty Case trabajaba de aprendiza de peluquera y era un tesoro de muchacha. Se llamaba así porque era pequeña pequeña, pero no le faltaba de nada. Toda ella era un compendio de curvitas deliciosas y no había nadie en el barrio que no hubiese intentado molestarla, pero ella era tan pequeña que siempre conseguía escabullirse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Fue una noche de principios de verano, cuando tras un prolongado letargo los dedos gordos del pie ven finalmente la luz fuera de las sandalias. Pronto Soccorso daba una vuelta lleno de tiritas y postillas sobre la Lambroturbo y un kilómetro más allá Beauty Case se comía un helado sentada en un banco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Añado tres detalles:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Uno: en verano Beauty Case llevaba unas minifaldas que su mamá le hacía con las viejas corbatas de su papá. Con una corbata le hacía tres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Dos: cuando Beauty se sentaba, cruzaba las piernas con un estilazo propio de una top model; las cruzaba de manera que una acariciaba a la otra y tenía unas piernas hermosísimas, con la rodilla desnuda y el zapato rosa con un pequeño taconcito que se te clavaba directamente en el corazón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Tres: cuando Beauty lamía un helado, todo el barrio se paralizaba. ¿Os acordáis de la película de Blancanieves cuando ella canta en el bosque y se encuentra rodeada de conejitos, cervatillos, tórtolas y mosquitos que cantan con ella? Pues bien, la escena era la misma, con Beauty en el centro lamiendo su cucurucho de mil liras y a su alrededor niñitos, niñazos y viejorros moviendo la lengua a la vez, porque se les venían todos los pensamientos del mundo a la cabeza, desde los más castos hasta los más delictivos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Decíamos, pues, que era una noche de principios de verano y los pajarillos estaban sobre los árboles en absoluto silencio porque con el estruendo que armaba la moto de Pronto, cantar era una tarea inútil. Se oyó de lejos la famosa acelerada en cuatro tiempos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;andante vivace&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;allegretto ahogado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;, y poco después Pronto llegó a la callecita de los jardines conduciendo sin manos y arrastrando un pie por el asfalto: de otra manera no resultaría lo bastante peligroso. Vió a Beauty e hizo una clavada histórica. La clavada en realidad no fue tal, porque, por principio, Pronto no frenaba nunca. La primera cosa que hacía cuando trucaba las motocicletas era quitarle los frenos. “Así no tengo la tentación” decía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;De modo que Pronto fue derechito al tobogán del parque, despegó hacia lo alto, rebotó en el toldo del bar, acabó en el primer piso de un apartamento, metió gas en el comedor, embistió el frigorífico, salió a la terraza, se desplomó hacia la callle, hizo carambola contra un contenedor de basura, desfondó la puerta de un coche aparcado, salió por la otra y se paró contra un plátano. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;¿Te has hecho daño? – dijo Beauty.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoListParagraph" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;No –respondió Pronto. - Todo calculado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Beauty dijo “ah” con la lengua coloreada de helado de arándanos. Permanecieron mirándose unos instantes y luego Pronto dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;- Bonita&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;tu minifalda de lunares.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Y Beauty replicó:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;- Bonitos tus pantalones de piel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#17365d;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;¿Qué pantalones?, estuvo a punto de preguntar el muchacho. Después se miró las piernas: estaban tan llenas de postillas, cicatrices y arañazos de rodar por el&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;asfalto que parecía que tuviese los pantalones de piel. Sin embargo, llevaba pantalones cortos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Son un modelo Calles de Fuego–dijo. - ¿Quieres dar una vuelta en moto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Beauty engulló el helado de golpe, que fue su manera de decir sí. Mientras se subía a la moto, levantó la pierna en un gracioso giro interrumpiendo la paz de algunos vejestorios. Luego, se agarró con fuerza al pecho de Pronto y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Pero ¿tú sabes conducir la moto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Ante aquellas palabras Pronto esbozó una sonrisa de las que marcan época, dio varios acelerones y arrancó zigzagueando envuelto en una nube de humo. Quien lo vio, aquel día, dijo que se puso por lo menos a doscientos ochenta. ¡La fuerza del amor! Se oía el ruido de aquel tornado que pasaba y no se veía más que un relámpago de estrella fugaz. Pronto tomaba las curvas tan inclinado que en vez de preocuparse de los mosquitos que se estrellaban en su cara, debía estar atento a las lombrices. Y Beauty no tenía ni una pizca de miedo, en vez de eso gritaba de alegría. Fue entonces cuando él comprendió que era la mujer de su vida. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Cuando Pronto llegó a la casa de Beauty, levantó la moto y Beauty voló a través de la ventana cayendo, precisa, sobre el sofá de su salón. Cuando su madre se la encontró, le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-¿Dónde estabas, no te he oído entrar? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;En ese mismo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;momento se escuchó el ruido de Pronto que se paraba contra el cierre metálico de un garaje. Se desencajó de la persiana;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;la moto había perdido una rueda y el depósito. Pequeñeces: se llenó la boca de gasolina y volvió a casa con una sola rueda y escupiendo de vez en cuando al carburador.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Se tumbó en la cama y declaró solemne a cuatro cucarachas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Estoy enamorado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-¿De quién? –le preguntaron.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- De Beauty Case.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Buen chochito –dijeron a coro las cucarachas, que por nuestra zona son así de expresivas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;La noche siguiente Pronto y Beauty Case salieron juntos de nuevo. Después de treinta segundos, Pronto le preguntó si podía besarla. Beauty se &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;tragó el helado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Empezaron a besarse a las nueve y cuarto y, según algunos testigos, el primero en respirar fue Pronto a las dos de la mañana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Besas bien, ¿dónde has apr..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;– quería decir, pero Beauty se le colgó de nuevo y no terminaron hasta las seis de la mañana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Cuando regresó a casa y su madre le preguntó “¿Qué has hecho con ese chico de la moto?”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; Beauty dijo: “Nada mamá, solo dos besos”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Y la chica no mentía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Así que el amor entre ellos dos iluminó nuestro barrio y nos sentíamos todos tan felices que ya casi ni robábamos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;En efecto, éramos todos ciudadanos modelo, o casi, hasta que un mal día llegó al barrio Joe Blocchetto &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 255, 51);"&gt;(Joe Libretita)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;, el as de los agentes de la Policía de Carretera. Llegó con su chupa de cuero negra, botas sadomaso y gafas oscuras. En el casco llevaba escrito: “Dios sabe lo que haces a cada hora, yo lo que haces en este momento”. Cualquier persona motorizada temblaba sólo con oír el nombre de Joe Blocchetto. No había medio de transporte que él no hubiese multado. Cuando pasaba por una calle donde había coches mal aparcados sacaba su cuadernillo y disparaba multas como una ametralladora. Todo el mundo, antes de aparcar, miraba si Joe Blocchetto andaba rondando. Si no estaba, daban marcha atrás y cuando miraban para delante ya tenían la multa en el parabrisas. Así golpeaba, rápido e invisible, Joe Blocchetto, el hombre que había multado a un tanque del ejército porque no llevaba cinturones de seguridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe llegó una tarde al barrio montado en su Mitsubishi Mustang blindada, una moto japonesa que se ponía a doscientos por hora. A su paso, los limpiaparabrisas de los coches se resquebrajaban&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;de miedo y las ruedas se desinflaban. Aparcó delante del bar y entró. Se quitó lentamente los guantes mirándonos con aire de desafío. En el cinturón vimos los dos cuadernillos para las multas, calibre cincuentamil.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; ¿Alguno de vosotros –dijo- conoce a un tal Pronto Soccorso que se divierte corriendo por estos lugares?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Nadie contestó. En el silencio Blocchetto hizo rechinar las botas contra el pavimento y se paró detrás de un jugador de cartas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-¿Usted es el señor Podda Angelo, propietario de un coche con matrícula CRT 567734?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Sí –admitió el jugador de cartas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Hace tres años lo multé porque tenía las ruedas lisas. Le dije que, si no las cambiaba, la próxima vez le retiraba el carné.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Nada se escapaba a la memoria de Joe Blocchetto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Entonces –apremió&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;el agente, implacable- ¿quiere decirme dónde puedo encontrar a Pronto Soccorso o vamos a echar un vistazo a su coche?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-Hablaré –dijo el jugador-. Pronto pasa todas las noches por el cruce de vía Bulganin con la cuarenta y dos.&lt;span class="Apple-style-span"  style=" font-style: italic; font-weight: bold;color:#17365d;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" font-style: italic; font-weight: bold;color:#17365d;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Era la verdad. Después de recoger a Beauty, todas las noches Pronto atravesaba el enorme&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;cruce. Pasaba con el semáforo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;en rojo a una velocidad aproximada de ciento cincuenta, con Beauty detrás ondeando como un pañuelito &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;En ese cruce se apostó acechante Joe Blocchetto. Esconderse era su especialidad. Justo sobre el paso elevado del cruce había un gran anuncio publicitario de champán. El eslogan decía: “Sabor de pocos”. Era una foto de un grupo de aristócratas que paladeaban&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;copas en un gran jardín. Al fondo,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;una villa del siglo XVII y más al fondo las fábricas humeantes y apestosas de Bazzocchi: aquello no estaba en la publicidad, era nuestro barrio. Apenas colgado, el cartel se ahumó debido a las miasmas industriales y los aristócratas estaban negros de polvo y tan intoxicados que parecían decir:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;menos mal que es un sabor de pocos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Fijándose bien en la fotografía, detrás de los hombres de smoking y las señoras de largo, se podía ver más allá del buffet un rostro inconfundible con gafas oscuras. Era Joe Blocchetto, mimetizado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Aquella noche, como todas las noches, Pronto Soccorso pasó bajo la ventana de Beauty y la llamó con un silbido. Beauty se lanzó por la ventana aterrizando sobre la moto. Eran ya habilísimos en esta maniobra. Cuando llegaron al cruce, el semáforo estaba rojo. Nada más verlo Pronto lanzó la moto a toda pastilla. En ese momento algo se movió en el cartel publicitario&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; y se pudo ver a Joe Blocchetto abrirse paso entre la gente con traje de noche, rebasar una bandeja llena de vasos y saltar a la carretera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Faltaban menos de cien metros para el cruce. Pronto vio a Joe esperando y apuntándole con los dos cuadernillos y no dudó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Frenó con los pies haciendo girar la Lambroturbo sobre sí misma. Mientras la moto giraba vertiginosamente echando chispas, intentaba frenar con todo: con las manos, con el bolso de Beauty, con el culo, clavando un destornillador en el asfalto, con los dientes. Un espectáculo impresionante: el ruido era como el de una fresadora, volaban por el aire trozos de pavimento y despojos de la moto. Pero Pronto Soccorso era grande. Con un último bandazo se clavó en el asfalto y paró exactamente con la rueda encima del paso de peatones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe Blocchetto tragó bilis y se acercó con lentitud. La moto echaba humo como una locomotora y los neumáticos estaban derretidos. Joe Blocchetto dio una vuelta alrededor y luego dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Las ruedas están un poco gastadas ¿no? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Aquella moto las tiene más gastadas que las mías –dijo Pronto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;-¿Qué moto? –dijo Joe girándose. Cuando volvió la cabeza de nuevo, Pronto ya había montado dos ruedas nuevas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Pero Blocchetto no se dio por vencido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- En esta moto no se puede llevar pasajero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="ftn"&gt;&lt;div class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000ee;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Y no llevo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Era ve&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;rdad. No había ni rastro de Beauty. Joe Blocchetto la buscó bajo el depósito pero no la encontró. Beauty se había metido en el tubo de escape. Pero no resistió el calor y después de un rato salió fuera medio asada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe Blocchetto lanzó un grito de triunfo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Doscientas mil liras de multa, más la retirada del carné, más la responsabilidad penal de llevar a una señorita menor de edad ¡Tus días de moto han terminado, Pronto Soccorso!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Desde el paso elevado donde observábamos la escena nos estremecimos. Pronto sin su moto era como una flor sin tierra. Se marchitaría y con él aquel amor del que todos nos orgullecíamos. ¿Qué podíamos hacer?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe ya había apoyado el bolígrafo sobre el cuadernillo fatal cuando oyó un ruido de claxon. Se giró y…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Toda la calle estaba llena de coches. Algunos estaban aparcados en dirección contraria, otros sobre la acera: había quien lo había puesto vertical apoyado contra un árbol, y quien sobre el techo de otro coche. Dos coches habían parado a modo de sandwich con la moto de Joe en medio, otro coche tenía dos ruedas en el aire sobre el puente con una nota que decía “Vuelvo enseguida”. Dos camioneros habían puesto sus remolques en forma de codo, bloqueando la salida de la autopista. Los viejos del barrio habían salido con bicicletas de antes de la guerra y unos pedaleaban sin manos, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;otros con los pies sobre el manillar, otros en grupos piramidales de cinco: parecía el desfile de los carabineros. Completaban el cuadro una ancianita con una segadora &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;y seis gemelos en una bicicleta sin frenos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe Blocchetto empezó a temblar como si tuviese la malaria. Estaba en áspera contradicción consigo mismo. De un lado estaba Pronto pillado in fraganti; del otro, la más espantosa serie de infracciones jamás vista en la historia. La mandíbula le iba arriba y abajo como un pistón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;En ese momento le pasó al lado un ciego montado en un Maserati robado, sin tubo de escape y dando unos acelerones le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;- Eh! Señor agente ¿dónde puedo encontrar una carretera muy transitada para hacer dos bonitas curvas tumbado y a todo trapo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Joe Blocchetto se llevó el silbato a la boca, pero no fue capaz de extraer ningún sonido. Cayó desplomado al suelo. Habíamos ganado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;A Joe Blocchetto lo dieron de alta en el&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt; manicomio y ahora dirige los coches de choque en un parque de atracciones .&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Pronto y Beauty se casaron y montaron un taller.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;Él truca los coches, ella los peina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;sup&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 255, 51);"&gt;(Juego de palabras con "truca"/ trucar y "trucca"/ maquillar)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div id="ftn"&gt;&lt;div class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1507230769852884532?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1507230769852884532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1507230769852884532&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1507230769852884532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1507230769852884532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/02/historia-de-pronto-soccorso-y-beauty.html' title='Historia de Pronto Soccorso y Beauty Case'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S3xbIOo2PRI/AAAAAAAAD54/JUmZdmV9oxo/s72-c/lambretta65921uk.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-8137649629307336536</id><published>2010-01-30T01:26:00.001+01:00</published><updated>2010-01-30T01:26:10.151+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>El año del tiempo loco</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S2N8nhoZ-ZI/AAAAAAAAIho/OazsIjg13Tw/s1600-h/Benni%201%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Benni 1" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="217" alt="Benni 1" src="http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S2N8oCdK0II/AAAAAAAAIhs/LJdxp_hJXuk/Benni%201_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="317" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Stefano Benni – El bar submarino&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;EL CUENTO DEL PRIMER HOMBRE CON SOMBRERO     &lt;br /&gt;&lt;em&gt;EL AÑO DEL TIEMPO LOCO&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="right"&gt;Mas a la tierra      &lt;br /&gt;con la que has compartido el frío       &lt;br /&gt;nunca jamás       &lt;br /&gt;podrás dejar de amarla.&lt;/p&gt;    &lt;p align="right"&gt;(Vladimir Majakovskij)&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;La historia que os contaré es una historia de mi pueblo, que se llama Sompazzo, y que es famoso por dos productos: las remolachas y los mentirosos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El anciano del pueblo, el abuelo Celso, profetizó que aquel año el tiempo estaría desquiciado. Dijo que se dejaba ver en tres señales:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;las rachas de viento que todos los años pasaban sobre la región pasaron pero en tren. El jefe de estación había visto dos vagones llenos;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;las cerezas se habían retrasado: aquellas que estaban sobre los árboles eran del año anterior;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;a los viejos no les dolían los huesos. Por el contrario, todos los niños tenían gota y las niñas reumatismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El abuelo Celso dijo que no teníamos nada bueno a la vista.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pues bien, en febrero ya era primavera. Todas las margaritas brotaron en una sola mañana. Se sintió un ruido como si se abriese un gigantesco paraguas, y ¡allí estaban todas en su puesto!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De los árboles comenzó a caer el polen a montones. Todo el pueblo estornudaba, y vino una epidemia de alergia extrañísima: a algunos se les hinchaba la nariz, y a otros se les convertía en un tirador. La fruta maduraba de golpe: te dormías bajo un árbol de manzanas verdes y despertabas cubierto de mermelada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Más tarde le tocó volverse loca a la lluvia. Llovía sólo una hora al día, pero siempre en el mismo punto: sobre la casa del alcalde. Luego el nubarrón se ponía a pasear de aquí para allá sobre el pueblo y en cuanto veía a alguien con sombrero, ¡zas!, se lo incendiaba con un pequeño rayo. Luego venía un viento perfumado y afrodisíaco. Cuando soplaba, la gente descontrolaba y corría a los matorrales de dos en dos, de tres en tres, en grupos. El cura estaba desesperado. Un día, mientras perseguía a una pareja que sorprendió refocilándose en la sacristía, se topó con un grupo en sus propias barbas, y lo encontraron en un pajar con una fiel que no lo era tanto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En abril vino de pronto el verano. Cuarenta y siete grados. El grano maduró y en dos días estaba cocido. Recogimos doscientos quintales de barras de pan. Hacía tanto calor que los huevos se cocían no sólo en el techo de los coches, sino incluso en el culo de las gallinas; las pobrecitas aleteaban y a la mañana siguiente encontrábamos las tortillas sobre la paja del gallinero. El pequeño lago se secó en un soplo. Los peces encontraron refugio en las bañeras, y no había forma de echarlos, así que no quedaba otra que ducharse junto a las truchas. Los peces gato daban caza a los ratones. Todos llevábamos sombreros de paja, pero incluso a esos el sol los incendiaba, y entonces usamos sombreros de zinc y hojalata, y vino el ejército a investigar porque un avión de reconocimiento había dicho que en Sompazzo estaba produciéndose una invasión de marcianos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Inmediatamente después comenzó a granizar. Todas las veces se iniciaba con tres truenos, luego se sentía en el cielo un vozarrón que decía: “vamos”, y se venían abajo granizos como panettones. A Biolo le cayó uno grande con forma de queso parmesano, con un cuervo bien conservado en su interior.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Volvió un calor africano. La gente, ayudándose de un alargador, dormía en la calle dentro del frigorífico. El heladero trabajaba veinticuatro de las veinticuatro horas, y después de aquel verano se compró un rascacielos en Montecarlo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En otoño finalmente cayeron las hojas. Cayeron dos, una en el jardín de la escuela y otra en Rovasio. Las otras parecían pegadas con cola y no había modo de echarlas abajo ni siquiera con las tijeras. La uva estaba madura pero estaba salada, lo juro, salada como un arenque, y el vino de aquel año fue bueno sólo para condimentar los asados. La temperatura se volvió templada, y en noviembre llegaron, con retraso, las golondrinas. Un enjambre de nueve millones. Nadie salía de casa, porque había un estrépito de diez mil decibelios. Las golondrinas se fueron y llegaron las cigüeñas. Lanzaron sesenta bebés chinos y se fueron.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Después llegó la niebla. No se veía más allá de la propia nariz. El único que caminaba tranquilo era Enea, que tenía una nariz de veintiocho centímetros. Transitábamos todos con un faro antiniebla en la cabeza y por la noche, a menudo, nos equivocábamos de casa, y al final no estuvo mal, porque siempre había sorpresas en la cama.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La cosa más peligrosa eran los camiones que pasaban por medio del pueblo a ciento veinte, porque para los camioneros la niebla no es un problema. Fue necesario hacer puentes entre tejado y tejado para cruzar, y pasos subterráneos. Al final decidimos construir un bonito muro en mitad de la carretera, y a los camioneros no se les vio más, salvo en algunos tramos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y he aquí que llega el invierno y de repente nieva veinte días seguidos. Bien pronto el pueblo estuvo sumergido en la blanca visita. Sólo asomaban las chimeneas. Pero no perdimos el ánimo. Íbamos a espalar la nieve por cuadrillas: los de Sompazzo de abajo la espalábamos hacia Sompazzo de arriba y viceversa, y así la nieve siempre estaba igual de alta, pero nos calentábamos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ettore el panadero continuaba trabajando en calzoncillos, porque los panaderos son atérmicos, y cada mañana pasaba y arrojaba el pan por las chimeneas. Para intercambiar información nos hacíamos señales de humo, y por la tarde nos contábamos chistes de humo. El mejor contándolos era el fogonero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nosotros los humanos no lo pasábamos mal. Teníamos el pan y el queso de Sompazzo, a tres mil calorías la porción. Pero para los animales fue duro. Las vacas no tenían hierba para comer y rechazaban los filetes. Las alimentamos durante días con cebollas y resollaban como para matar al niño Jesús en el pesebre. Los pajarillos adelgazaban, y también los zorros; las comadrejas pasaban por las cerraduras y los lobos descendían al valle y luego al pueblo, y nos los encontrábamos en el comedor, con las zapatillas en la boca, los muy rufianes. Mientras tanto, la blanca tocahuevos continuaba cayendo, y muchos pueblos estaban aislados: se decía que arriba en Monte Macco veinte familias no tenían apenas víveres, y que comían sólo los frijoles. Y aquí surgió una duda terrible, porque en Monte Macco había en efecto una familia que se llamaba Frijoles, así que subimos a ver, pero los pobres comían verdaderos frijoles con la efe minúscula, y cincuenta de ellos permanecían todos en la misma casa para ahorrar leña; y con la dieta de fabada se tiraban unos pedos que parecían estar en guerra, y el abuelo Frijoles cogía los más grandes con una red de pescadores y los devolvía a la olla para que no se desperdiciase nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A fin de año la nieve tenía siete metros de altura y al panadero se le había acabado la harina, así que pedimos ayuda a la ciudad y nos mandaron tres helicópteros, pero para comer no eran gran cosa, excepto quizás los asientos. Estábamos en las últimas cuando el abuelo Celso sentenció que el único que podía salvarnos era Ufizéina.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ufizéina era un mecánico que sabía repararlo todo, desde una grúa hidráulica hasta un biberón; no había en el recuerdo de los sompazzeses ninguna avería que se le hubiese resistido. Le explicamos el problema: a saber, que había que reparar nada menos que el tiempo. Ufizéina lo pensó un poco y luego dijo: “si está roto se arregla”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Estudió la situación, cogió un gato, dos parches para ruedas, pegamento y una bomba, y desapareció en el horizonte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por la noche estaba ya de vuelta. Explicó que el problema era simple: el sol, viniendo al alba desde el Monte Macco, se había enganchado en un árbol astillado por un rayo, y se había pinchado. De hecho estaba allá, sobre la otra vertiente, tan desinflado que daba pena. Ufizéina lo había vulcanizado y luego le había enchufado la bomba. En poco tiempo estaría inflado y habría reanudado su salida. De hecho, ahí empieza a volver el sol, primero tenue, luego siempre más rotundo y brillante, a salir sobre el Monte Macco y a calentarlo todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La nieve se derritió y todas las cosas volvieron a la normalidad, menos nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-8137649629307336536?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/8137649629307336536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=8137649629307336536&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8137649629307336536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/8137649629307336536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/01/el-ano-del-tiempo-loco.html' title='El año del tiempo loco'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S2N8oCdK0II/AAAAAAAAIhs/LJdxp_hJXuk/s72-c/Benni%201_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-5968608268663537754</id><published>2010-01-22T21:32:00.002+01:00</published><updated>2010-01-25T18:56:05.129+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>El bar submarino - Prólogo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font color="#008a00"&gt;&lt;em&gt;Antes de comenzar debemos informar a los dilectos lectores y lectoras de nuestro blog que el libro que traducimos pertenece a la editorial Feltrinelli, que su primera edición vio la luz en octubre de 1987, y que nosotros trabajamos con la cuadragésimo cuarta edición de enero de 2008.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#008a00"&gt;&lt;em&gt;Existe una traducción al castellano, realizada por Silvia Gaspar Porras y editada por Seix Barral en 1992, pero esta publicación está descatalogada por la propia editorial, y nos ha resultado imposible conseguirla ni siquiera en librerías de segunda mano.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#008a00"&gt;&lt;em&gt;Además, si bien vamos encargándonos cada uno de los distintos cuentos que publicamos, solemos consultarnos dudas y hacernos recomendaciones. En este punto, tengo que aclarar que mis conocimientos de italiano son ínfimos; más aún, he empezado a aprender esta bella lengua justamente tratando de traducir a lo bestia a este buen hombre. Por supuesto, creo en una mínima y suficiente calidad de mi trabajo, aunque esta creencia sólo es posible bajo las imprescindibles aportaciones y la supervisión de Lula Fortune a mis esfuerzos, y por la soltura de su italiano que es la que, al fin y a la postre, alienta y permite que andemos embarcados en esta aventura.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font color="#008a00"&gt;&lt;em&gt;Y sin más preámbulos...&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;PRÓLOGO&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No sé si me creeréis. Pasamos la mitad de la vida ridiculizando aquello en lo que los demás creen, y la otra mitad creyendo en aquello que los demás ridiculizan.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Caminaba una noche por la orilla del mar de Brigantes, donde las casas se asemejan a navíos hundidos, inmersos en la niebla y en los vapores marinos, y donde el viento da a las ramas de las adelfas lentos movimientos de algas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No sabría decir si perseguía algo o estaba siendo perseguido: recuerdo que eran tiempos difíciles, pero yo, quién sabe por qué extraña razón, era feliz.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De improviso, del silencio oscuro salió un elegante viejo, vestido de negro, con una gardenia en el ojal, y al pasar cerca de mí se inclinó ligeramente. Me puse a seguirlo intrigado. Yo andaba a buen paso, pero me costaba seguirlo de cerca porque parecía que se movía volando a un palmo de la tierra, y sus pies no hacían ruido sobre la madera húmeda del muelle.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El viejo de detuvo un momento, trazando en el aire gestos con los que parecía calcular la posición de las estrellas. Luego asintió con la cabeza y empezó a descender una escalerilla que del muelle bajaba hacia las aguas oscuras.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— ¡Deténgase, Señor —grité—, no lo haga!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero el viejo no me escuchó, en un instante tuvo el agua hasta la cintura, y poco después desapareció.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sin tardar, vestido como estaba, me lancé al agua. Estaba helada, y sobre el fondo cenagoso yacían basuras y cuerdas. Miré a mi alrededor buscando señales del hombre, y con gran maravilla vi, suspendido a pocos metros del fondo, un cartel luminoso con la palabra “Bar”. Hacia él se dirigía tranquilamente, caminando como un buzo, el viejo de la gardenia. Como en un sueño nadé también hacia aquel cartel que iluminaba el agua de azul.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Llegué así a una construcción incrustada de nautilos, con una puerta de madera. La puerta se abrió de pronto y el señor de la gardenia me tendió la mano. Tiró de repente de mí y enseguida me encontré en un bar acogedor, luminoso y lleno de clientes. Estaba decorado con muebles de diverso estilo, algunos de antiguo sabor marinero, otros exóticos, otros decididamente modernos. La barra parecía el costado de un barco, de tan lustrosa e imponente como era. Sobre el despliegue de botellas había un gran ojo de buey de cristal por el que se podían admirar árboles de coral y bancos de peces. Los clientes bebían y charlaban como en cualquier bar de tierra firme. Como se puede constatar en el dibujo de la portada, formaban el grupo más extravagante que yo había visto nunca. El camarero me hizo señas para que me acercara. Tenía una expresión irónica y su cara recordaba a aquélla de un famoso intérprete de películas de terror. Me ofreció un vaso de vino y me clavó una gardenia en el ojal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;— Estamos contentos de tenerlo entre nosotros —dijo en un susurro—. Le ruego que se acomode porque ésta es la noche en que todos los presentes contarán una historia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me senté y escuché los cuentos del bar sumergido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S1s1uksVFfI/AAAAAAAAIhE/wHte_dgDESY/s1600-h/Bar%20Benni%201%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Bar Benni 1" style="border-top-width: 0px; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="260" alt="Bar Benni 1" src="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S1oLYJQCwxI/AAAAAAAAIhI/lkXuV3x0t-4/Bar%20Benni%201_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S1oLZTwF25I/AAAAAAAAIhM/Iyc8WrUe35o/s1600-h/Bar%20Benni%202%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Bar Benni 2" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="260" alt="Bar Benni 2" src="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S1oLb7FNufI/AAAAAAAAIhU/-3AjBI3NIdM/Bar%20Benni%202_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="193" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-5968608268663537754?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/5968608268663537754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=5968608268663537754&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5968608268663537754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/5968608268663537754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/01/el-bar-submarino-prologo.html' title='El bar submarino - Prólogo'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S1oLYJQCwxI/AAAAAAAAIhI/lkXuV3x0t-4/s72-c/Bar%20Benni%201_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-6460024203051905549</id><published>2010-01-21T16:08:00.002+01:00</published><updated>2010-01-25T16:14:33.003+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El bar submarino STEFANO BENNI'/><title type='text'>Il bar sotto il mare</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1ZBfhI150I/AAAAAAAAD1I/AKRtFyCOz7o/s1600-h/BARSOTTOILMARE.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428598410568918850" src="http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1ZBfhI150I/AAAAAAAAD1I/AKRtFyCOz7o/s400/BARSOTTOILMARE.jpg" style="display: block; height: 312px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 200px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;No se si me creeréis... &lt;/i&gt;con este prometedor inicio echa a andar el libro de cuentos IL BAR SOTTO IL MARE, de Stefano Benni, en el que el narrador de la historia, persiguiendo a un misterioso y elegante caballero por el puerto, acabará sumergido en un extraño bar, donde unos no menos extraños personajes le contarán sus relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Benni, el bar es un lugar de encuentro que guarda la esencia de las reuniones de antaño en torno al fuego y las viejas leyendas que contaban los abuelos. Lugar de encuentro y narración, que ofrece la posibilidad de recuperar lo que en la sociedad actual ha desaparecido: la capacidad de escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El variopinto grupo de personajes que se reunen en el fondo marino - el camarero, el marinero, la señorita del sombrero, el hombre de la cicatriz, el enano, el perro, la pulga del perro...- tienen historias increíbles que contarnos. Historias que golpearán nuestra percepción de la realidad, que desafiarán nuestra imaginación y que nos exigirán un delicado e inteligente sentido de humor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1ZA64ijDLI/AAAAAAAAD1A/i4hxtlKSBk0/s1600-h/stefanobenni01berchidda.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428597781195590834" src="http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1ZA64ijDLI/AAAAAAAAD1A/i4hxtlKSBk0/s400/stefanobenni01berchidda.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 266px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;Stefano Benni habla de &lt;i&gt;lieto pesimismo &lt;/i&gt;(alegre pesimismo) en sus cuentos. Y si bien es cierto que podemos encontrar con facilidad esta melancolía o añoranza de otros tiempos, yo más bien hablaría de vitalismo. Un vitalismo que se agarra al sentido de humor como única tabla de salvación. Tal vez, como el propio Benni dice con palabras de Passolini: &lt;i&gt;Io non ho speranza ma sono en disposizione di dare speranza a qualcuno&lt;/i&gt; (Yo no tengo esperanza pero estoy en disposición de dar esperanza a cualquiera).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;A veces desordenado, siempre excesivo -incluso en su salvaje pelambrera- cercano a cierto realismo fantástico, el autor nos hace cómplices de su ficción para sentirse libre de contar lo que quiera. Para hacer que &lt;i&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Matu- Maloa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;,&lt;/span&gt; una ballena de los mares del sur, se enamore tiernamente del atildado capitán Charlemont y éste sea capaz de abandonarlo todo por amor.&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacernos revivir, con ecos felinianos, las tardes de infancia en el cine con &lt;i&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;El pornosabato dello Splendor&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; (El pornosábado del cine Esplendor).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para enamonarnos definitivamente con &lt;i&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;La storia de Pronto Soccorso y Beauty Case&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, dos adolescentes de nombre imposible que permanecerán para siempre en nuestra memoria, entre lametazos de helado y motos trucadas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Pasen y vean.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-6460024203051905549?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/6460024203051905549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=6460024203051905549&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6460024203051905549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/6460024203051905549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/01/il-bar-sotto-il-mare.html' title='Il bar sotto il mare'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1ZBfhI150I/AAAAAAAAD1I/AKRtFyCOz7o/s72-c/BARSOTTOILMARE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-2934164727447001873</id><published>2010-01-13T21:07:00.004+01:00</published><updated>2010-01-16T20:56:25.261+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Presentación'/><title type='text'>De traiciones…</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S04oGXWTJwI/AAAAAAAAIeU/PeSt8-o3GNc/s1600-h/papiro63%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img align="left" alt="papiro63" border="0" height="216" src="http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S04oHNchc4I/AAAAAAAAIeY/Th8xRGrCHw0/papiro63_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" style="border: 0px none; display: inline; margin: 0px 10px 0px 0px;" title="papiro63" width="260" /&gt;&lt;/a&gt; Hallar las piezas de lado recto y componer el marco, y ya estamos listos para zambullirnos en el montón y desenterrar una a una las baldosas que nos conducirán a un mundo nuevo; y ¿qué importa que luego ese mundo pueda ser interpretado de tantas formas como ojos lo contemplen? El placer que hemos obtenido al acariciar cada pequeña porción de esa nueva historia se queda en nosotros para siempre, revoloteando en nuestra carne mientras las piezas del rompecabezas se engarzan bailando entre nuestros dedos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada detalle, cada pequeña línea, la más desvaída de las sombras, el tono más invisible conduce a nuestros ojos al rincón adecuado del mundo, y reconocemos así la importancia de cada minúscula porción del decir, y el modo en que la expresión es un tejido microscópico en cuya trama anidan universos. El tamaño de este trazo, la intensidad de aquella figura, la conexión misteriosa entre este color y aquel otro, todo va surgiendo en el lento ir y venir de las piezas, y empiezan a surgir emocionantes siluetas, rostros inesperados, gestos y movimientos, lágrimas, entusiasmos, golpes, traiciones… Con minuciosidad feliz, recomponemos lo incomprensible, el dulce caos extranjero, palpando cada indicio con paciente ternura, preguntándole a nuestra propia vida sobre cada término, cada acento, cada intención, restaurando instante por instante las tardes de lluvia de otros. Nos tendemos para que, sobre nuestros temblores, leyendas ajenas crucen en nosotros el puente de la incomprensión. En una traición meticulosa, en una amorosa traición…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-2934164727447001873?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/2934164727447001873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=2934164727447001873&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2934164727447001873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/2934164727447001873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/01/de-traiciones.html' title='De traiciones…'/><author><name>Sir John More</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08288560622822403237</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-13LGFXnc8ZI/Tko8DCPQc_I/AAAAAAAALYM/70M93UOq2rY/s220/jm.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_NCMUktmW3NE/S04oHNchc4I/AAAAAAAAIeY/Th8xRGrCHw0/s72-c/papiro63_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6067445978986239416.post-1684404390213461184</id><published>2010-01-12T17:48:00.001+01:00</published><updated>2010-01-17T21:01:28.104+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Presentación'/><title type='text'>...y otros demonios.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1NDnp2lS7I/AAAAAAAAD0I/_XZftXbBsHY/s1600-h/Steber08.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 395px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1NDnp2lS7I/AAAAAAAAD0I/_XZftXbBsHY/s400/Steber08.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427756324440329138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Azufre. Su olor flota tenue y absoluto impregnando el ambiente de una forma imperceptible. Todo está oscuro, no hay ventanas ni orificio alguno, aunque si logras acostumbrarte, al cabo de un tiempo todo adquiere un&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;delicado tinte rojizo. Hace calor. Un humo espeso flota sobre las cabezas como en uno de esos locales subterráneos donde la excitación de la buena música y el alcohol nos calienta el ánimo. Suena Louis Amstrong. Hombres y mujeres deambulan de un lado a otro con tranquilidad. Todos parecen conocer el sitio, sentirse a gusto: carteristas de metro, mendigos de caricias, críticos literarios, asesinas en serie, poetastros que publican, juntadores de palabras, fugitivas de la justicia, tomadores de píldoras, agentes inmobiliarios, telepredicadoras, meretrices, pajilleros agresivos, fumadores clandestinos, alcohólicos conocidos, folladoras compulsivas, traidores a la patria, pirómanas religiosas, almas en pena, hastiadas del tupper sex, desertores del facebook, rockeras, cocineros, bibliotecarias, cinéfilas, enamorados gigolós…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Woody Allen aparece torpe, sudoroso, asfixiado por un calor al que no acaba de acostumbrarse. El demonio lo observa a cierta distancia: lleva un batín corto de seda con sus iniciales y un elegante pañuelo al cuello. Juguetea con un martini. Está sentado junto a un mueble bar, en un sofá de skay verde lima, flanqueado de altas estanterías llenas de libros, de cintas de vídeo, de discos. Un hombrecillo apesadumbrado se cruza entre ellos, parece no entender nada de lo que sucede. “¿Y usted qué ha hecho?”, pregunta Woody. “Inventé los muebles de metacrilato”. Risas. Al final, todo es como en las Vegas: algunas veces arriba, otras abajo, pero siempre pierdes. Mejor reinar aquí que servir en el paraíso, porque todo cabe en este infierno que soñamos, incluso los ángeles.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6067445978986239416-1684404390213461184?l=detraiciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://detraiciones.blogspot.com/feeds/1684404390213461184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6067445978986239416&amp;postID=1684404390213461184&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1684404390213461184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6067445978986239416/posts/default/1684404390213461184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://detraiciones.blogspot.com/2010/01/y-otros-demonios.html' title='...y otros demonios.'/><author><name>Lula Fortune</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10775030556941261984</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/SUa-viTAxGI/AAAAAAAAByA/DuXMMMCIGDA/s1600-R/corazon_salvaje.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lgPbBb2LWJ8/S1NDnp2lS7I/AAAAAAAAD0I/_XZftXbBsHY/s72-c/Steber08.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
